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Declaración de la Asociación Chilena de Filosofía sobre la priorización de áreas de investigación en Fondecyt

Para caracterizar la situación de investigación en filosofía hoy, se puede emplear la escena del pórtico de la Academia de Platón. En ella se exigía saber geometría para poder entrar. Mientras para el filósofo este requisito era una exigencia de rigor, quienes hoy investigamos en filosofía nos encontramos ante un criterio diametralmente opuesto: “Que no entre aquí (o que le sea muy difícil) quien no esté en la lista de áreas prioritarias”. Esta es la impresión que queda al revisar las bases del concurso Fondecyt Postdoctorado 2027. Allí vemos con preocupación las modificaciones introducidas por el Ministerio de Ciencia, que define áreas prioritarias para la focalización del concurso, buscando “alinear la formación postdoctoral con los desafíos productivos, sociales y ambientales del país”. Para ello suma un mecanismo que permite que hasta un 70% de las adjudicaciones estén reservadas a proyectos centrados en esas determinadas áreas. Además, la priorización mencionada muestra la ausencia no sólo de la filosofía, sino de humanidades, artes y ciencias sociales, todas las cuales deberán competir por el 30% restante.

Entendemos que el Estado puede definir prioridades estratégicas según los desafíos inmediatos que afronte el país. Pero no parece adecuado impulsar eso interviniendo Fondecyt con mecanismos que introducen sesgos en la producción de ciencia básica. ANID promueve mediante Fondecyt el fortalecimiento de la investigación de excelencia, basada en principios transversales a la comunidad científica: evaluación por pares, mérito y libertad investigativa. Sin embargo, las bases evalúan hoy “prototipos y productos vinculados con innovación y transferencia tecnológica” y la “vinculación con el sector productivo”. Esto contradice el diseño original de Fondecyt, que en 1981 reservó la evaluación de ciencia básica al aporte al conocimiento, orientada a fomentar la investigación desinteresada y autónoma, separándola expresamente (DFL N°33) del desarrollo tecnológico orientado a bienes y servicios, que son criterios más propios de CORFO.

¿Puede una política cumplir su misión si introduce unilateralmente sesgos que afectan el desarrollo de la investigación, la pluralidad disciplinaria y la inter y transdisciplina? ¿Cómo se pretende responder, más allá de métricas y datos, a los desafíos sociales, culturales y educativos actuales? Como Directiva y Directorio de la Asociación Chilena de Filosofía (ACHIF), creemos que el desarrollo de un país no se limita a la priorización de áreas eventualmente consideradas productivas, sino que se alimenta también de la producción de conocimiento que reconoce y resguarda su diversidad en una visión integral. La Filosofía es clave para pensar los desafíos globales en el marco de la convivencia tecnológica, que necesita de aproximaciones interdisciplinarias entre humanidades, artes y ciencias sociales. Tenemos la convicción de que las humanidades son parte fundamental de la ecología de saberes que nos permiten hoy abordar problemas complejos.

Como representantes de la comunidad dedicada al ejercicio de la filosofía en Chile, expresamos nuestra preocupación por las decisiones tomadas a través del Ministerio de Ciencia y solicitamos que dichas directrices sean rectificadas. Nos parece indispensable que las políticas de investigación resguarden la diversidad de disciplinas, así como el pluralismo metodológico y epistemológico, que son claves para la producción de conocimiento en sociedades diversas, donde el productivismo cortoplacista no puede ser el único fin que se persiga a través de la política pública.

Atentamente,
Directiva y Directorio
Asociación Chilena de Filosofía (ACHIF)

5 de agosto de 2026

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