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¿Democracia popular o la «democracia» de la élite?. Por Alex Ibarra Peña

Tenemos una oportunidad histórica para profundizar la democracia en una historia nacional que se ha caracterizado por un orden político que asegura los privilegios para una élite criolla, esto ha sido el resultado de todas las Constituciones anteriores y peor aún la de la Dictadura que es responsable de nuestra situación actual de crisis, es decir la causa directa del estallido 2019. La clase dominante tiene claro su interés en no ceder nada a favor de los derechos sociales y varios más se han sumado a fortalecer el sistema de la desigualdad con una campaña engañosa que habla del amor, entre éstos contemos a los amarillos y no sólo los desvergonzados de la franja politica del rechazo.

Esta oligarquía dominante logró involucrar a toda la prensa convencional, por ejemplo los espacios televisivos han tratado de imponer una opinión negativa sobre el apruebo y dan cobertura a los rostros del rechazo. Varios periodistas nos han mentido en estos meses, incluso en «La Radio», voces que en otras épocas tuvieron credibilidad se han convertido al lucro y defienden el orden político actual.

Sin embargo, a veces la historia no como progreso sino que desde su misterio logra manifestarse más allá de lo que se invisibiliza. Creo que aquí nos queda un resto de esperanza, ya que la historia también se puede escribir desde abajo con lógicas auténticamente participativas. No podemos renunciar a la conciencia de que estamos en un momento histórico auroral donde adquieren protagonismo político sujetos sociales que suelen ser excluidos. Esta es una gran novedad que incomoda a varios que no confían en la sabiduría popular y que creen en una jerarquización que les permite auto concebirse con una ilegítima autoridad sobre los demás, especialmente sobre los «nadien». Espero que la historia les de pronto una buena lección a estos sujetos imposturales que nada tienen de autenticidad. Esto es parte de lo que Francisco Bilbao ya reclamaba a la República nacida del movimiento independentista que estaban atrapados en lo que llamaban la «institucionalidad» que no era más que el orden político que les favorecía sólo a la oligarquía, los dominadores.

Este fin de semana aparecieron imágenes que interpelaban a este simbolismo situándose en un lugar ideológico muy peligroso. Por ejemplo, el uso que hicieron de la perfomance trans en Valparaíso, elaborando un discurso de patriotismo haciéndose los ofendidos encarnando una defensa del emblema patrio, asegurando que son ellos (el rechazo) los que aman la patria y los otros la odian (el apruebo). Esto aunque el nuevo texto de propuesta constitucional dice en su artículo 13 señala claramente «Son emblemas nacionales de Chile la bandera, el escudo y el himno nacional». Aquí es donde levantan la campaña del engaño tratando de imponer verdades que jueguen a favor de sus intereses para proteger el orden político actual que avalan, pensando en los grandes privilegios que gozan sin abrirse a los derechos sociales de toda una ciudadanía que ha sido maltratada por este sistema político.

Estos mismos son los que no han dicho nada de la violencia de los «patrones» de fundo que sacaron sus caballos a las arterias principales de la ciudad atropellando ciclistas, tirando piedras y chicoteando a los que consideran sus opositores. Para ellos esta violencia es natural dado que son los dueños de casi todo, es a eso a los que los tiene acostumbrado el orden político actual, por eso no ceden a un consenso nacional que busca cambios en favor de la justicia para la dignidad de todos los ciudadanos.

El líder de los amarillos ya sacó sus sermón cuando aparece la ultraizquierda hecha a perder todo sentenciaba en su prédica. ¿Nos dijo algo sobre la ultraderecha patronal atropellando ciudadanos con sus caballos? Hasta el momento no he leído sobre esto en su sermón, «no se puede morder la mano que da de comer» dice un dicho popular.

Pues bien, creo que este tipo de estrategias sólo sirven para generar aplausos entre ellos, las escenas brutas causan sospechas y nuestra tarea cultural tiene que seguir lidiando con estos dispositivos burdos del poder para dejar en evidencia sus engaños.

Queda poco para llegar a las urnas y ver qué tipo de democracia es la que votarán los chilenos, hay sólo dos opciones, el triunfo histórico de la democracia popular que generaría un nuevo orden político en favor de una apertura hacia un nuevo orden social, esta es la opción apruebo. La otra opción ya la conocemos es la que asegura los privilegios a los mismos de siempre y que seguirá imponiendo sus valores.

Alex Ibarra Peña.
Dr. en Estudios Americanos.

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