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Desafíos de una generación de recambio. Por Francisco Ramírez Varela

La elección y la ascensión a la presidencia de Chile de Gabriel Boric, para muchos ha sido una sorpresa, pero también ha sido un anuncio de un recambio generacional en la política que va más allá del contexto electoral, teniendo fuerte raíces en las movilizaciones sociales y estudiantiles de los últimos 20 años en Chile. Con fuerza en la memoria colectiva se encuentra la movilización de estudiantes secundario en el 2006 y el movimiento estudiantil del 2011, y por supuesto el estallido social del 2019. Pero es en las dos primeras que se marca la diferencia de como a partir de las demandas netamente estudiantiles, se transforma en un llamado a la ciudadanía sobre una serie de demandas políticas y sociales. El gobierno entrante es una proyección de aquella generación que se movilizo en las calles y en la retina de las demandas sociales, en especial desde los estamentos estudiantiles de secundarios y universitarios. Aquí hay que recalcar la influencia mediática y de las incipientes redes sociales de los dirigentes del movimiento estudiantil, en especial a partir del 2011, que luego incursionarían en el ámbito político, desde donde surge la figura del Presidente Gabriel Boric. Valida es la aclaración que cuando se habla de generación, es más allá de un rango etario, como referente demográfico; guardando mayor relación con los procesos históricos y culturales en que las personas se ven adscritas, donde generan sus propias experiencias y vivencias, en especial en base a su interacción social y en sus formas de participación en la sociedad. En ese sentido nos encontramos con una generación, que ha hecho propia nuevas y diversas formas de participación social y política. En este sentido nos encontramos con una generación que se ha construido desde las demandas sociales, haciendo frente a las desigualdades crecientes del modelo neoliberal, generando nuevas formas de participación social y política, siendo protagonistas de los diversos movimientos sociales. Es a esta generación que pertenece el presidente Boric, como parte del movimiento universitario, dirigente de movimientos sociales y de las demandas por una asamblea constituyente. No es menor que se convierte en el presidente más joven de la historia de Chile, donde las diversas autoridades dentro de su gabinete y su círculo cercano, también se caracteriza por su juventud. No es menor tampoco la participación política de los jóvenes, la que aumentan en cuanto al involucramiento en los diferentes procesos electorales, con mayor participación electoral, pero a la vez con mayor expresión en las demandas sociales. Podemos afirmar que existen un cambio cultural también en la visión que se tienen de los jóvenes en general, que logran empoderarse en el inconsciente colectivo de la sociedad. El recambio político, no solo se manifiesta por el cambio generacional, sino que también busca la transformación de hacer y pensar la política. Pero también son transformaciones que se ajustan a contextos especiales, no solamente postpandémicos, sino que también en el proceso de la construcción de una nueva constitución. Estas transformaciones plantean un desafío, para una generación que se les demandara lo que han demandado; pero que a la vez podría quedar entrapado en los recovecos políticos del poder. Se crea una suerte de paradoja de la subalternidad, donde los jóvenes han sido colocados como sujetos pasivos y alejados de las decisiones sociales, desde donde surge los movimientos sociales; tratando de elevar la voz desde los subalternos. Hoy los que fueron los protagonistas de esa voz de la subalternidad, pasan a tener las riendas conductoras del poder político. Dentro de ese escenario paradojal que envuelve a esta generación, esperemos que no se alejen de la escucha activa y la comunicación dialogante con las nuevas voces de la subalternidad. Se espera, y así se demandará, que esta generación realice una oxigenación de la política, que avance en terminar con la desafección política de los jóvenes, reconociendo que la participación social hoy es diferente.

Francisco Ramírez Varela es académico Investigador, Trabajador Social, UDLA

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