En kioscos: Abril 2024
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Desafíos para este 8 M en Chile. Por Patricia Jara Peña

Al preguntar en una sala de clases que significa el día de la mujer las niñas y niños toman como referente a su mamá, muchas y muchos indican que la mamá tiene dos celebraciones en el año, el día de la madre y el día de la mujer. Entonces surgen las preguntas ¿la mujer debe ser madre?, o si no es mamá ¿es menos mujer?, ¿por qué esta en el inconsciente colectivo la dicotomía mujer/madre?, y desde pequeños, ¿qué consecuencias existen cuando una mujer no se convierte en mamá?
Muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes dirán que no quieren serlo y no por esto dejar de reconocer el día internacional de la mujer y ser parte de este día. Sin embargo, no podemos asegurar que el sentimiento de al menos cuestionarse ser madres paso por su mente junto al sentimiento de “culpa”.

Los desafíos en Chile, sobre todo en educación para estos tiempos es poner en contexto que las mujeres en sus diferentes ámbitos tanto como la dueña de casa, la profesional, la campesina, la estudiante, la deportista, la trabajadora temporera, la artista, no porque no esté en sus planes ser madre será menos mujer o al menos esa “culpa” que a muchas les hacen sentir no se manifieste, o no se manifiesta tanto, o su entorno no sea tan cruel.

El concepto “culpa” ha sido estudiado desde hace décadas es así como para Freud existen dos orígenes del sentimiento de culpabilidad; uno es el miedo a la autoridad (responsabilidad civil, las imputaciones al cometer un delito), y el segundo es el temor al super-yo (conciencia moral, los valores inculcados desde el entorno). Como antes de la culpa está el miedo, podemos inferir que para una mujer el miedo que se genera en el super -yo, es el de no ser aceptada socialmente porque no pretende ser madre. El miedo proviene del término latino metus, se trata de una alteración del ánimo que genera angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad, que paraliza, inmoviliza o produce el efecto de defensa instintiva.

Para el filósofo y teólogo Danes Soren Kienkegaard, quien ha sido considerado el padre del existencialismo, define la culpa como el sentimiento de carencia que tiene la humanidad por no ser perfecto, lo que ha sido impulsado por la religión y la culpa del pecado original por parte de los padres de la humanidad (para la religión católica especialmente), Adan y Eva que fueron arrojados del paraíso por desobedecer a Dios. Por otro lado, la filosofía oriental considera que el origen de la culpa está en el karma, o sea, el condicionamiento o aflicción que trae el alma de sus vidas pasadas.

La carencia fue el estigma que persiguió a las mujeres por décadas, dado que eran consideradas carentes de intelecto, carentes de capacidades físicas, carentes de moral, carentes de espíritu, carentes de elegir, carente de derechos. Sin ir más lejos en el código civil chileno artículo 128 las mujeres no pueden volver a casarse sino hasta 270 días después de su divorcio. No contempla el femicidio entre las causales de indignidad para suceder (heredar) a la difunta, pero si el homicidio, lo que genera una disonancia entre el Código Penal y el Código Civil, el padre femicida, aun estando privado de libertad, y pese a haber cometido un delito en contra de la madre de sus hijos, tiene derecho a vincularse con ellos ya que no hay norma expresa que lo prohíba, entre otras leyes que no han cambiado desde centenares de años en Chile.

Las ciencias biológicas sustentan que el cuerpo de las mujeres está condicionado para ser madres, de forma natural, en otras palabras, es normal que las mujeres sean madres, por lo tanto, el no serlo estaría transgrediendo la naturaleza humana, sería antinatural o sería anormal. En consecuencia, lo anormal es aquello que transgrede la norma, es aquello que no está bien, que puede ser condenable, y lo que no está bien debe ser castigado, imputado, por lo tanto, hay miedo y volvemos a la culpa.

Son cinco los desafíos de la ONU para este 8M 2024. Primero invertir en mujeres, un problema de derechos humanos, porque el tiempo apremia y la igualdad de género es el mayor desafío actual en materia de derechos humanos. No lo olvidemos, el progreso de las mujeres es un factor que beneficia a toda la sociedad. Segundo erradicar la pobreza, debido a la pandemia y los conflictos, 75 millones más de personas cayeron en la pobreza desde 2020 hasta ahora. La acción inmediata es crucial para evitar que más de 342 millones de mujeres y niñas vivan en la pobreza para 2030. Tercero es implementar financiación sensible al género, puesto que, los conflictos y la inflación pueden llevar al 75% de los países a reducir sus gastos públicos de aquí a 2025, afectando en gran medida a las mujeres y sus servicios esenciales. Cuarto la transición a una economía verde y a una sociedad del cuidado. El sistema económico actual afecta desproporcionadamente a mujeres. Se debe transitar a una economía verde y una sociedad del cuidado para amplificar las voces femeninas y por último apoyar a las activistas de género: A pesar de liderar los esfuerzos de género, las organizaciones feministas reciben solo el 0.13% de la asistencia oficial para el desarrollo.

Ante las áreas que propone la ONU, que muchas veces no alcanzan a llegar a los contextos más vulnerables de la sociedad chilena, considero que los desafíos están en ir educando en la diferencia. La lectura de Paulo Freire desde “La pedagogía del oprimido” hasta “La educación como practica de la libertad”, nos entrega una serie de llaves para abrir los cerrojos de esta hegemonía socio política que nos obliga a seguir viendo con los lentes del opresor: Freire dice tan sencillamente, “nadie es, si prohíbe que los otros sean”, la invitación es a sacarnos las vendas de la culpa y concientizar en educación.

En con consecuencia, el giro se debe ir dando de a poco, pero sin retroceso. El ser crítico a la estandarización, a la homogeneidad. Provocar a las nuevas generaciones que el pensar distinto es un detonador de cambio social y no debe despertar los miedos, ni culpas. No queremos más mujeres culpables de ser libres pensadoras. La tarea es ardua, pero se debe hacer, para que las futuras generaciones decidan sin culpa.

Patricia Jara Peña
Profesora de Educación General Básica
Doctoranda en Comunicación UFRO/UACh

Referencias https://www.un.org/es/observances/womens-day

https://www.theclinic.cl/2019/11/08/doce-leyes-chilenas-aun-vigentes-que- discriminan-a-la-mujer/

https://drive.google.com/file/d/1z8wa0pabohaOKCGHtzj84tTESmGLismD/view

Compartir este artículo