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Desde la esperanza hacia el futuro distinto. Por Luis Osorio

Este artículo se comenzó a escribir el día miércoles 15, anterior al cierre de campaña de Gabriel Boric, precisión que resulta trascendente para su entendimiento. Venía a la memoria en ese momento, el reflejo de una esperanza que seguramente se palparía en el Parque Almagro de Santiago, lugar que, en los años 60, entre sus inmediaciones, era el punto de partida de los buses que se dirigían al sur de Chile.

Las personas iban y venían a estudiar a la capital, a realizar trámites en un país centralizado, por razones laborales o simplemente de paseo por la capital.

También había una gran red ferroviaria, con partida en la Estación Central y Estación Mapocho, compuesta de muchos ramales que proveían una conectividad hacia múltiples rincones de la geografía tan extensa en la cual habitamos.

El partir siempre se debe observar como algo que abre caminos a algo diferente, y se trata de lo que deberíamos estar comenzando ya cuando el triunfo es algo real, del cual, en el primer llamado a embarcar, no todos estaban convencidos.

Es un viaje con bastante postergación, ya que para los mayores habría sido importante partir antes, no en un tiempo en que se sigue hablando de la deuda histórica con los profesores, proveniente de la dictadura cuando los colegios públicos fueron traspasados a las municipalidades. Muchos de los que esperaban ese acto de reparación, ya no están. Sucede lo mismo en otros grandes aspectos de la vida cotidiana e importante de la ciudadanía.

La partida tiene una carga grande, considerando que las circunstancias del país hacían ver la imagen electoral como una disputa de extremos, siendo que el verdadero extremo está constituido por la derecha donde aparece ese beneplácito que tienen con la figura dictatorial impuesta desde el año 1973 y su gran apego a la Constitución del 80, que para ellos representa la obra máxima que ha marcado a la nación por años, y reflejado en la figura que era su candidato.

Al otro lado de la vereda, no hay un extremo, sino son múltiples sensaciones de personas de las más diversas edades que han sufrido las consecuencias de las postergaciones de promesas realizadas y no cumplidas, cubriendo diferentes grupos etáreos y realidades multifacéticas. Cuando asume un presidente, en su declaración de buenas intenciones es habitual escuchar que será el mandatario de todos los chilenos, pero es preocupante cuando la mayoría no concurre a sufragar y los resultados son relativos a los electores participantes, algo que se debe corregir. Entre los no votantes, hay algunos que no están “ni ahí” con la elección y otros como opción política razonada, se restan de participar por un tema de confianzas y en conciencia con una forma de pensar resultante de algo no casual. Sin embargo, las cifras, y esto señalado en tiempo presente, nos muestran signos nuevos que van apareciendo, apareció una reversa en segunda vuelta que se debe destacar.

Si consideramos esto como tema pendiente, el futuro abre dos caminos, la declaración legal del voto obligatorio a todo evento, o el encantar desde la acción y la realización del cambio observado como primordial por el presidente electo. Lo ideal es la fusión de ambos escenarios.

No se puede olvidar como algo de importancia del inicio de un período, que puede marcar un hito en la historia, efectuar una precisión que contextualice el punto de partida, con el antes, el durante y el después, ya que resulta negativo esconder artefactos bajo la alfombra y omitir responsabilidades, de los que sí las tienen.

Tampoco, las generaciones jóvenes, pueden permanecer al margen de la historia moderna, que nos habla de las expectativas que no fueron satisfechas en los momentos oportunos. Es distinto, haber escrito este artículo, a fines de los 90, el año 2010 o ya habiendo pasado el 2020, tiempos que ya nos deberían tener situados en algo diferente, lo cual fue obstaculizado en forma premeditada.

Si las cosas en el tiempo se hacen bien, los seguidores de aquellos partidos de más años en la política y en su condición de gobernantes de las últimas décadas, no habrían hecho referencia a las “transformaciones urgentes que necesita el país” en sus presentaciones de campaña. Está perfectamente claro, incluso con nombres y apellidos, quienes desde espacios políticos se han visto bastante beneficiados en lo económico, en ambientes de prosperidad y lejanos a un país de justicia social para muchos, aunque eran elementos que se esgrimían en campañas prometedoras. Esa era una forma de pasado, cuya actitud manifestada en hechos provocó descontentos y rabias por las desigualdades excesivas junto a sus consecuencias.

También son parte del pasado, pero con efectos en el presente, los elementos estructurales provenientes de inicios de los 80, como lo es el sistema previsional que le dio paso a las AFP. Estas instituciones son la esencia del modelo económico y representa para los cotizantes, la obligatoriedad de entregarle recursos al poder económico, constituido como negocio alejado de un concepto de seguridad social.

Es la ausencia total del concepto solidario de ser humano, y ha engrosado las arcas del 1% más rico, dando rienda suelta al enriquecimiento junto a la retroalimentación de los haberes del gran empresariado de rubros diversos, incluyendo la banca, y todo el aparataje que atraviesa diferentes ámbitos de la vida.

Cuando ocurrían estos diseños de modelo en época de dictadura, había en paralelo una fuerte advertencia y elaboración de la forma en que debería ser el país al momento del retorno a la democracia, pero nada de eso se hizo efectivo, la incursión en el poder, la presencia en los directorios de las AFP desde el punto de vista de posicionamiento económico rentaba más. Los actos de corrupción no se hacían esperar, además de la incursión en diferentes y lucrativas actividades que rentaban.

Aunque resulta incómodo, se aceptaba la ausencia de voluntades. Expresado así, porque resulta incomprensible el tener que vivir en un país donde las mayorías están supeditas a las minorías y deben soportar lo que unos pocos no quieren hacer.

En varios dirigentes de otrora, el modelo los hizo entrar en un modo acentuado por la inconsecuencia con algo en que nunca se tuvo la disposición del pensar en una sociedad diferente.

Lo descrito es parte del pasado, pero ya transcurridas las elecciones, y con resultados a la vista, es conveniente referirse a seis puntos que plantea el nuevo presidente en un volante de los últimos días de campaña, con algunos comentarios que complementan visiones. La salud, es cara y el tener el acceso a una atención oportuna con todas sus implicancias, sólo está reservado para quienes tienen recursos.

El sistema previsional, como parte medular del sistema económico neoliberal, no está pensando en el bienestar de las personas al momento de pensionarse. Actúa como un mecanismo muy sensible a situaciones de crisis como la experimentada en pandemia, por un gobierno que no acude con las ayudas oportunas en condiciones adversas de un confinamiento necesario.

Se instala un discurso desde el gobierno, al momento de discutir los retiros desde los fondos previsionales, de lo delicado que representa esa decisión por los efectos sobre el futuro de las pensiones. Sin embargo, no se considera que ante una situación que la única manera es que se puede sobrellevar es recurriendo a ahorros, los montos disponibles que tienen las personas a su haber, se encuentran en las AFP, al menos quienes son parte de ese sistema. Luego, viene la reflexión de si el estado no otorga las ayudas pertinentes, los caminos que quedan son acotados. Por supuesto, las realidades son diferentes y algunas personas no necesitaban hacer los retiros y lo hicieron, aunque no hayan transgredido la ley, se instala un aspecto de falta de ética, pero no con la ciudadanía, sino con el individualismo que lleva al negocio de las AFP a una intervención descarada en las rentabilidades los fondos.

El sueldo mínimo, una materia muchas veces discutidas, que incluso llevó al Obispo Goic a plantear un monto de lo que llamaba el salario ético el año 2007, en una suma que ascendía a $250.000, cifra que estuvo congelada por muchos años y nunca se lograba. Al estar hablando de partidas y en el momento de aportar con ideas, lo esencial es la elaboración de un presupuesto de vida digna con todas sus implicancias, y en función de eso actualizar los salarios mínimos, de tal manera que sea un derecho de siempre no desvalorizado.

La reducción de la jornada laboral a 40 horas, es de alto impacto en el bienestar de las personas, otorgando y fomentando el paso a tiempos de recreación, de acceso a la cultura y a un elemento tan trascendente vinculado a la educación, como la incorporación de las familias en las comunidades educativas a las que asisten sus hijos, con tiempos para ser parte activa de éstas.

La Nueva Constitución, provoca una situación especial, que sitúa la elección actual en un contexto histórico sin precedentes, sin dudar de la necesidad contar con una nueva carta magna, hay una suerte de reparos y de alcances por formular. Pero por, sobre todo, una vez más la cuestión de las esperanzas de un buen texto que nos lleve a una sociedad diferente y necesaria, acompañada en paralelo durante el año 2022, de procesos de educación cívica orientadas al plebiscito de salida.

Los reparos, van por el lado de la forma en que se acordó el proceso constituyente, en algunos aspectos procedimentales y no con la debida autonomía en relación a la constitución del 80.

Por otra parte, el concepto del resultado del plebiscito de 1988 que es una materia de discusión y apreciaciones diferentes. Respondo al juicio formado, que la principal componente de una estructura dictatorial o democrática, es la Constitución y a la fecha la que se encuentra vigente es la de 1980, por tanto, está el reparo sobre lo que más de alguna vez se dice de la democracia entre comillas, que en ningún momento se produjo el llamado período de transición. Sólo coexistimos con un sistema en el que se elegía representantes cada cierto tiempo, se podía reclamar, pero las materias que eran lo medular de los reclamos no eran atendidas, o sólo había esbozos de algo, pero con nulos avances en lo estructural.

Hay una mezcla de cosas en relación al gobierno que viene, donde aparte de lo que es la esencia de la propuesta que se percibe con una voluntad real, puede coincidir con el paso a la democracia verdadera. Así, la partida se concibe bajo un tipo de sistema, el cual puede experimentar un giro favorable en plazos breves.

La propuesta de rebaja de sueldos de las altas autoridades de la nación, es algo muy loable, condicionado a que no existan trabas legales para ello y que no se genere una situación de rebaja voluntaria, por medio de donaciones a fundaciones u otras instituciones, ya que esa figura ciertamente no es bien vista, debe existir una iniciativa que debe quedar legalmente bien constituida. El tema de las policías como elemento aniquilador del narcotráfico, lo observo un tanto complejo, por el grado de penetración que ha tenido esa situación alcanzando un nivel armado en su práctica. Claramente es una materia no fácil de resolver.

Más aún, no sólo está el tema de las policías, sino que también las fuerzas armadas, que claramente dentro de la verticalidad con que operan, las oficialidades tienen lo que se podría llamar un currículo oculto en su formación, donde parte de ella aborda temas políticos con grados sesgos y se educan como soporte de la derecha.

Los elementos descritos, son para en medio de las esperanzas y las alegrías que proporcionan los triunfos, no cualesquiera sino con proyección histórica, se van avizorando las necesidades de una visión del pasado, del presente y del futuro, éste último teniendo a la vista el largo plazo y que cada ciclo de gobierno le vaya dando continuidad a un proceso evolutivo. Es el momento del plan estratégico y las piezas ya están dispuestas en un tablero de ajedrez, en el cual también se deben aplicar las tácticas.

La sabiduría del país radica en la experiencia de lo que, por un período extenso de elementos derivó en el 18 de octubre de 2019, fecha que también se suma al punto de partida que no se puede eludir.

Mucho se puede hacer y en primera instancia los aliados incondicionales, deberían ser las institucionalidades de los municipios y universidades públicas, para dar los primeros pasos. Todo lo que aporte al futuro distinto, ciertamente esta vez no se trata sólo de cambiar un presidente, es la ciudadanía la que ha decidido un Chile muy diferente, hay que procurar una gobernanza distribuida a lo largo del país sin el centralismo exacerbado, es importante el árbol de Magallanes y el tamarugo de Tarapacá.

21 de diciembre de 2021

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