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Dimensiones del turismo para el desarrollo económico local. Por Guido Asencio

El desarrollo económico local, como una disciplina que promueve el desarrollo armónico entre los gobienos locales y los sectores productivos, en este caso se analizará el sector servicio turístico, como uno de los más aspiracionales de cualquier municipio o comuna, ya sea por la atracción de personas, así como también por el incentivo a dar a conocer idiosincracias arraigadas en culturas locales que presentan una forma de mostrar su identidad, generando fuentes de empleo que contribuyen a un mejor vivir de las personas que habitan un territorio en particular.

La conceptualización del turismo con el tiempo ha ido diversificando sus formas de expresión, es así como hoy en día existe por ejemplo el llamado turismo cultural, incorporando aspectos sociales, económicos y culturales en su oferta tanto de bienes como de servicios, buscando maneras de incluir una rentabilización en el ámbito económico y social, incorporando el espacio local como una forma de revalorizar el lugar donde se desarrolla, encontrando puntos de encuentro, donde los turistas puedan apreciar y comprender las diversas culturas, adentrándose a explorar las tradiciones, festividades, historia, arquitectura, estilos de vida, costumbres y monumentos culturales y naturales del lugar.

Por su parte organismos públicos como la UNESCO, define al turismo cultural como una “dimensión cultural en los procesos socioeconómicos, para lograr un desarrollo duradero de los pueblos”, recalcando la necesidad de ver este tipo de turismo como una forma sostenible que ayuda al desarrollo humano, en esto agrega que este turismo es una “actividad que, no sólo contribuye al desarrollo económico, sino a la integración social y al acercamiento entre los pueblos; siendo el turismo cultural una modalidad en la que convergen políticas culturales y turísticas, portador de valores y respeto por los recursos, tanto culturales como naturales” (UNESCO, 1982).

En Chile el Ministerio de las culturas y las artes elaboró en el año 2008 la Guía metodológica para proyectos y productos de turismo cultural sustentable, documento en el cual detalla los tipos de turismo, que a continuación se detallan:

Turismo comunitario: corresponde al turismo donde se le da importancia al liderazgo que tiene la ciudadanía, en particular la comunidad local participando activamente en las propuestas turísticas del territorio al cual pertenecen, demostrando ser una práctica democrática y solidaria que tiene como sello distintivo la colaboración entre los ciudadanos. Etnoturismo o turismo indígena: El Etnoturismo representa formas de poner en valor las tradiciones originales de los pueblos, por medio de la demostración de elementos inherentes al territorio, representando una vinculación directa con el patrimonio cultural y natural, resaltando culturas ancestrales. En este sentido se relaciona con los valores de las culturas indígenas, mostrando los imaginarios que se producen en lugares donde existen costumbres que deben ser conservadas y respetadas por quienes están dispuestos a conocerlas.

Turismo urbano: Este tipo de turismo conlleva el desarrollo de actividades que quieren resaltar el conocimiento del origen de las ciudades o centros urbanos, teniendo distintas motivaciones. Con el tiempo, las ciudades han sabido resaltar su identidad a través de la generación de proyectos urbanos que muestren sucesos importantes que hayan ocurrido en las ciudades, destacando el origen de la historia que representan para un país.

Turismo rural: La conceptualización de turismo rural se relaciona con la recreación, el cual se desarrolla en un ambiente propicio para apreciar la naturaleza con un sentido sostenible, el cual comprende actividades rutinarias que rescatan los aspectos rústicos del mundo rural. Este tipo de turismo está enfocado principalmente a atraer a personas de la ciudad que deseen apartarse de los ruidos y de la contaminación de todo tipo que hoy es característico de las ciudades grandes, con esto tienen la oportunidad de relacionarse con habitantes rurales, las comunidades en general, para disfrutar del ambiente natural, que por lo general ofrece aire puro. Turismo religioso: Corresponde al turismo motivado por las distintas manifestaciones que presentan las religiones, donde los creyentes o no tienen la posibilidad de conocer lugares de peregrinación, a través de perseguir sus creencias religiosas, buscando lugares que ellos consideran sagrados o con alto valor espiritual, donde vivieron algunas personas que han sido consagrados como santos, o simplemente en lugares que tienen un significado para las familias, conservando tradiciones que conllevan a explorar el territorio, emplazado en zonas urbanas que pertenecen a la cotidianidad de una población local, o en otros lugares históricos que normalmente muestran construcciones religiosas que representan por un lado la importancia de la fe de un pueblo, así como también la propuesta artística que muchas veces impresionan desde sus formas estéticas como grandes monumentos, hasta la valoración del alto contenido espiritual que representan.

Turismo ecológico o ecoturismo: Esta modalidad de turismo se centra en la búsqueda de elementos que lleven a educar sobre la conservación de la naturaleza, con el fin de crear conciencia en el viajero de la belleza de su entorno y la necesidad de cuidarlo, además de tener la disposición compartir con las comunidades que habitan el territorio que visitan.

Turismo patrimonial: Este tipo de turismo busca atraer turistas que se interesen por el patrimonio de lugares, que conserven la historia local, donde se debe tener claro que, a diferencia del turismo cultural, que muchas veces se confunde, pues el este último es mucho más amplio. En este caso es un tipo de turismo más específico que centra su atención en rescatar lo material e inmaterial, que en la definición de la UNESCO plantea que el patrimonio cultural “es el legado que recibimos del pasado, lo que vivimos en el presente y lo que transmitimos a futuras generaciones”. En esta definición se resalta el hecho de la importancia de conocer mitos, leyendas, ritos, costumbres, las tradiciones de los lugares, el lenguaje, artesanías, el conocimiento de sitios arqueológicos, antropológicos, los imaginarios colectivos construidos por los ciudadanos, etc. En definitiva, este tipo de turismo trata de incentivar a los turistas, para que puedan valorar los bienes culturales, ya sean públicos como privados, con el ánimo de revalorizar los sitios patrimoniales, procurando un uso sustentable que sea conservado para que las futuras generaciones puedan apreciar su historia a través de lo tangible e intangible que constituyen los lugares.

Turismo cultural: Este tipo de turismo, a diferencia del turismo patrimonial, presenta una amplia gama de intereses relacionados con lo material e inmaterial de los aspectos culturales, representado por los antepasados, así como también por resaltar la importancia del arte en los lugares.

Turismo de intereses especiales: Esta modalidad, puede decirse que representa un conjunto de otros tipos de turismos mencionados anteriormente, donde la particularidad está dada porque puede constituir una forma de atraer turistas con un mayor grado de conocimiento de la actividad, donde su motivación tenga por objetivo por ejemplo conocer el lugar para fines científicos, de aventura, cultural, o indígena, que puedan agregar valor a su actividad profesional, por lo tanto cumple el fin de ser una actividad recreativa que darle además un valor agregado a sus conocimientos. Este tipo de turismo se caracteriza por no ser masivo, pues busca servicios que impliquen por ejemplo contar con guías especializados para contribuir de manera significativa a los conocimientos de los turistas.

En la evolución del concepto de turismo, ciertamente irán apareciendo muchos otros conceptos asociados que le darán una distinción especial a la forma de entregar servicios diversificados a los visitantes. Sin embargo, la idea de presentarlas se centra resaltar que cada una de las actividades turísticas deben contribuir al desarrollo económico local por medio de generar conciencia real de la sustentabilidad, procurando evitar cualquier acto que atente contra el medioambiente, a las malas prácticas como son por ejemplo el rayado de monumentos, o simple destrucción como consecuencia de la irresponsabilidad de quienes piensan que los recursos son infinitos. En consecuencia, se debe tener plena conciencia de los límites que tiene la economía, los recursos son finitos, y en eso la actividad turística encarna una fuerte labor en materia de trascendencia, por lo tanto, resulta importante que la planificación de cualquier actividad turística presente un componente educativo que ayude a los criterios de conservación y respeto por el entorno en donde se desenvuelve.

Guido Asencio / Académico

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