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Discursos e ideologías sobre las economías en el proceso constituyente chileno. Por Nicolás Gómez Núñez

En un tiempo constituyente los discursos sobre las economías son estructuras semántica significativas y efectivas por medio de las cuales se expresa la ideología. Como todo discurso, los que se refieren a las economías se articulan sobre proposiciones que derivan de modelos que son reproducidos subjetivamente según la posición del lenguaje del usuario en su mundo de la vida. Según Teun van Dijk, además de esas proposiciones también participan los predicados que describen a los actores que rodean la posición de quién produce el discurso.

Cuando se acomete un proceso de construcción de un discurso sobre la economía, ocultando otras posibilidades, también esas personas están buscando actualizar un modelo y esa tarea tiene éxito cuando logran introducirlo a las conversaciones habituales, especialmente entre las y los constituyentes y entre ellos y los grupos de interés. Desde otra perspectiva. La práctica discursiva y la función comunicativa muestra con claridad el punto de vista de las personas que producen e instalan el discurso eficiente.

Según lo señalado es evidente la estrecha relación entre: discurso e ideología. Más aún si los discursos sobre las economías y sus creadores se esfuerzan por incidir en la reflexión de las personas, organizaciones y comunidades. A nuestro entender, esa relación también es relevante porque los discursos sobre cada tipo de economía muestran las representaciones compartidas que se alojan como conocimiento. Alain Touraine agregaría que ese saber no solamente tiene ideología, además posee una utopía que es fraguada en una “sociedad en movimiento”, por usar la expresión de Raúl Zibechi.

En términos particulares, la ideología es un marco de interpretación y de acción articulado sobre un conjunto de creencias del grupo, constituye una parte de su conocimiento colectivo, funcionan controlando sus representaciones, permite que cada persona y la organización reconozca su posición en el escenario de juegos, negociaciones o luchas. Como se sabe hay discursos sobre algunos tipos de economías que han tenido una buena propaganda. El suceso no es nuevo ni especial, también es sabido que Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn acuñaron el término: “mundo invisible”, para reflexionar sobre esa “vida cotidiana donde las prácticas productivas se entroncan con estrategias colectivas de supervivencia, identidades culturales y memoria popular”. Incluso, en un contexto diferente, Gibson y Graham reconocen que la economía capitalista ha colonizado la imaginación impidiendo concebir y ver otras expresiones de lo económico, así elimina la diversidad de sujetos colectivos que autogestionan una organización.

Considerando esas condiciones del escenario es interesante asumir que hay diversos casos reales que producen saberes colectivos y que van a estar presente en los discursos de las personas que han sido elegidas para ser las que escriban la nueva constitución de la república. A continuación, vamos a exponer los cuatro tipos de discurso económico que aparecen sistemáticamente en los estudios en sociología económica y que pueden ayudarnos a analizar cada una de las propuestas que se expongan en la convención constituyente que ya se inicia.

1. Discursos desde la Reciprocidad. En estos discursos estamos frente a una paradoja porque se trata de participaciones libres y gratuitas, pero que al mismo tiempo son obligatorias e interesadas, ellas instituyen el contrato o la obligación de devolver lo que ha sido entregado como prestación, y su desempeño permite la creación de mercados, según Marcel Mauss, habría un mercado propiamente de prestaciones y contraprestaciones al cual llamamos reciprocidad, y otro tipo donde el regateo es la interacción elemental que sostienen al comercio, al haber un proceso de traducción del valor de las cosas al precio, al cual damos el nombre de mercado de mercancías. Habría que poner atención en este tipo de discursos sobre la economía de la reciprocidad porque buena parte de las y los constituyentes proviene de experiencias de vida donde, en principio: los seres humanos son inferiores a los dioses quienes son los receptores de la donación. Aquí sigo a Maurice Godelier. Por lo cual, la economía se entiende como una relación de reciprocidad -tinku, se puede agregar- entre los seres humanos, los dioses, los espíritus de la naturaleza y los espíritus de los muertos, y una de sus expresiones evidentes es que hay cosas, lugares, ríos, glaciares, piedras o bosques que son inalienables por el mercado de mercancías y, en cambio, transitan por el intercambio de reciprocidad.

2. Discurso desde el Buen Vivir. El Buen Vivir propone un horizonte histórico basado en una interdependencia entre la comunidad y la naturaleza, e indicar que las comunidades poseen un modo de producción de conocimientos que se transmite de forma oral, reside en sus memorias y surge colectivamente. A partir de aquí suceden dos consecuencias. La primera, el trabajo es entendido como un proceso intersubjetivo en la comunidad y de sus integrantes con “el medio natural que igualmente es animado, personificado y divino”, argumenta Juan van Kassel y Dionisio Condori. Por esta razón, el trabajo se asemeja a la definición de una praxis que “mezcla estrechamente los aspectos materiales y los aspectos mentales”, precisa Phillipe Descola, es un continuo de ejercicios de contemplación, observación y meditación para saber qué están diciendo los elementos. Entonces, el trabajo tiene una expresión simbólica-religiosa y productiva-empírica. La segunda consecuencia. El trabajo vincula a tres comunidades, a saber: humana, divina y natural silvestre, vuelve a señalar Juan van Kassel y Dionisio Condori, gracias a esta cualidad el saber hacer está a disposición de quien quiera aprender y su empleo conlleva una ética, la cual es de respeto, gratitud y responsabilidad, y enseña a sus usuarios que el tiempo significativo es una objetividad dada en la rememoración de los actos. A nuestro entender, la diferencia entre el discurso de la reciprocidad y el del Buen Vivir, es que el último ha sido fabricado y dispuesto para disputar el diseño, la realización y la evaluación de la política pública sobre las matrices productivas y distributivas, también para revisar y asegurar el ejercicio del principio de soberanía económica de las comunidades en sus territorios, mientras que el primero es de uso regular en la vida de las personas y no necesariamente adopta una posición estratégica en el campo político. Pero llevando esta reflexión a su máximo desempeño, con Maurice Godelier podríamos advertir que en el discurso del Buen Vivir “la naturaleza, el universo entero, ya no se compone más que de personas (humanas o no humanas) (…) [es un] universo que contienen y desborda a su sociedad”.

3. Discurso desde la Cooperación Económica. Las ideas que están a la base de la cooperación económica provienen de los Socialistas Utópicos. En términos generales, la propuesta buscaba una forma de organización cooperativa que permitiera prescindir del Estado y del capitalismo. Si se quiere, se trataría de tener una tercera fuerza no estatal y no capitalista para desplegar otras formas de producción y comercialización. Ese tercer sector cooperativo, o privado solidario agregaría Aníbal Quijano, se basa en los conceptos/valores de la cooperación, la autonomía y la gestión democrática. En consecuencia, se trata de formas de organización económica capaces de sostener el trabajo asociado, la propiedad colectiva de los medios de producción y distribución y la autogestión. En algunos casos prácticos el acento está puesto en las relaciones de autogestión de la organización, esto quiere decir que los trabajadores que al mismo tiempo son los propietarios, actúan como sujetos creadores de la historia y del orden productivo. A partir de ahí cobra sentido la gestión democrática en la medida que cada integrante es un voto a la hora de diagnosticar los procesos, también es relevante para decidir sobre las estrategias del plan de negocio o para resolver conflictos en el modo de producción y en la definición de la misión que orienta a la empresa. Esta democracia directa supone que cada integrante es responsable de todo, especialmente cuando hay conflictos derivados de la participación, cuando se destruyen los implementos de trabajo o cuando las “cosas no marchan como se había pensado”, agregaría Carlos Donoso o Albert Hirschman. En este discurso el trabajo se entiende como un mediador entre la formación en la cultura de trabajo y la coordinación de las capacidades colectivas de las comunidades de trabajo. Entonces este tipo de economía cooperativa permite varios cambios: la superación de un individuo calificado técnicamente por un actor calificado socialmente. El paso desde un individuo calificado técnicamente y designado como líder, a una comunidad instituida por actores que colectivamente definen su modo de producción y de apropiación de los excedentes; y el tránsito desde el trabajo entendido como búsqueda individual de salario, a un trabajo entendido como proceso de transformación de las condiciones de existencia de la comunidad de trabajo.

4. Discurso desde el Capitalismo de Mercado. Este discurso se articula sobre el siguiente eje semántico: la búsqueda de lucro individual. Desde aquí la economía es la propiedad privada de los medios de producción y el espacio de realización de los derechos de los propietarios de esos medios; si bien se opta por la libertad y la competencia, también tiene la paradoja de aceptar el monopolio y el monopsonio en una parte o en toda la cadena productiva, comercial y/o de intercambio, al mismo tiempo, supone que las posiciones de privilegio en el mercado le otorgan autoridad y saber experto a las organizaciones y a su propietarios, en consecuencia, se privilegia su participación para diseñar, implementar y evaluar los problemas sociales y las políticas económicas nacionales, regionales, provinciales y comunales; mientras que el Estado nacional o el gobierno local y las comunidades y sus organizaciones, entre ellas, la familia, deben desistir de su intensión por ser grupos de interés sobre la gestión de los bienes comunes provistos por la naturaleza y de los que son creados por la obra colectiva.

A continuación, se expone un extracto del contenido pertinente para este tipo discurso: Básicamente, entendemos por capitalismo aquel sistema económico fundado en la propiedad privada de la generalidad de los medios de producción, en la existencia de empresas privadas capaces de representar un porcentaje significativo de la actividad económica nacional, como asimismo en la regulación de ésta —al menos en la medida de lo posible— por las reglas de la competencia y las leyes del mercado. El Estado interviene sí activamente, pero justamente para estimular y garantizar la competencia, y no para impedirla o distorsionarla […] y ya entrando al terreno directamente económico, puede suceder también que nuestra falta de desarrollo no se deba a la parte que nuestro sistema tiene de «capitalista» [...], sino precisamente a lo que le falta para constituirse en un régimen verdaderamente competitivo y regulado en lo fundamental por el mercado (Guzmán, 1972, en Fontein, S/fe: 294-297).

Bibliografía

Donoso, C.,1990, Novalum. Altibajos de una experiencia en la economía popular y solidaria, Santiago, Programa de Economía del Trabajo, PRAL y Cooperativa Liberación.

Fontein, A, (s/fecha), El miedo y otros escritos: El pensamiento de Jaime Guzmán E. (s/ed)

Gibson y Graham, J.,2011, Una política poscapitalista, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Siglo del Hombre.

Godelier, M., 1996, El enigma del don, Paidos, Barcelona.

Hirschman, A., 1984, El avance de la colectividad. Experimentos populares en la América Latina, México DF., Fondo de Cultura Económica.

Kassel, J., y Condori, D., 1992, Criar la vida. Trabajo y Tecnología en el mundo andino, Santiago, Vivarium. Mauss, M., 2002, Sociología y antropología, Tecnos, Madrid.

Max-Neef, M., Elizalde, A., Hopenhayn, M., 1993, Desarrollo a Escala Humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones, Montevideo, Nordan-Comunidad.

Quijano, A. 1992. “Colonialidad y Modernidad/Racionalidad”, en PcnlIndig. 13(29): 11-20.

Touraine, A.,2006, “Los movimientos sociales”. Revista Colombiana de Sociología, Nº 27. pp. 255-278

Van Dijk, T., Semántica del discurso e ideología, Discurso & Sociedad, Vol 2(1) 2008, 201-261

Zibechi, R., 2008, Autonomías y Emancipaciones. América Latina en movimiento, Santiago, Quimantú.

Nicolás Gómez Núñez, sociólogo, profesor de la carrera de Sociología, Facultad de Educación y Ciencias Sociales, Universidad Central de Chile

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