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Disputando el espacio del poder: hacia una Constitución Popular. Por Alex Ibarra Peña

«Sopa de lagañas/
dulce de sal/
flan de uñas negras/
da asco mirar/
cerumen con lasagna/
difícil tragar/
gato por liebre/
gato por liebre»
(Los Tres)

En estos días asistimos a la carrera por alcanzar un puesto protagónico como miembro de la Convención Constitucional. Los enemigos de la transformación política que reclama mayores estándares de justicia está focalizada en alcanzar sólo un tercio de representantes constituyentes que les permita la mantención de la actual Constitución, dado que representan los intereses ideológicos del neoliberalismo pinochetista. En este contexto aparece la figura de Pablo Longueira quien fuera el principal interlocutor de Ricardo Lagos cuando pactaron la continuidad de la ilegítima Constitución de la dictadura.

No podemos estar confiados de la actual impopularidad de la derecha, cuentan con una serie de recursos que ocuparán con todo, como siempre, engañando a inocentes y desinformados ciudadanos. Por otra parte, el resto de partidos políticos se han mantenido más cerca de la continuidad de la institucionalidad política sin sumarse plenamente al proceso constituyente ciudadano, nadie ha renunciado a sus cargos o partidos y la mayoría está empeñado en mantener la representatividad constituyente controlada desde sus escritorios. No han pasado la prueba de la blancura y estamos justificados en sospechar de sus intenciones deshonestas que ya les hemos visto.

Está claro que hemos aceptado la vía democrática, y que la opción revolucionaria ha quedado suspendida y apagada por la violencia de la represión en contra de cada víctima sacrificada, mutilada o encarcelada. Algunos hemos ido a las urnas a rechazar la Constitución del pinochetismo y ahora nos encontramos frente al deber de hacer lo que mejor podamos en favor de una Constitución que contribuya al aseguramiento de una mayor justicia social y que integre la diversidad de nuestro modo de ser.

Hay líderes sociales con larga trayectoria en favor de los deseos de mayor justicia, entre ellos, los que defienden la protección del agua y de los recursos naturales, un mejor sistema de jubilación y protección social, la demanda por viviendas dignas, el término del lucro en la educación y en la salud, etc. Sin duda, varios de ellos serían buenos representantes para la Convención Constituyente.

Otros liderazgos han surgido en movimientos políticos que se separan de los Partidos Políticos tradicionales, independientes, pero con clara conciencia y vocación política. Ojalá logren mantenerse fiel a esta vocación y no terminen siendo funcionales a los intereses deshonestos del individualismo o de las corporaciones que lucran. Sin embargo, en estos grupos, no se ven jóvenes como potenciales constituyentes

Es ardua la tarea en lograr el establecimiento de una Convención Constitucional capaz de reflejar las motivaciones que nos llevaron a las calles desde el octubre 2019. Los medios de comunicación convencionales siguen jugando a favor de lo que se pretende cambiar, los rostros siguen siendo los que ya conocemos, o si es que hay nuevos, en sus discursos restituyen el orden vigente.

Me parece pertinente el emplazamiento que han hecho algunos en torno a que los participantes en la Convención Constitucional no tengan interés en perpetuarse en una carrera política. Esta responsabilidad esconde un llamado diferente que tiene que ser plenamente coherente con la honestidad de ser representantes del pueblo que clamó y luchó en las calles; además de la claridad de defender los contenidos constitucionales que requiere ese otro Chile que queremos y que hemos soñado, pero que no es más que mero proyecto de una ciudadanía transformada.

Alex Ibarra Peña.
Dr. Estudios Americanos.

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