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Don Quijote una utopía para seguir viviendo. Por Alex Ibarra Peña

"Aún entre los demonios
hay unos peores que otros".
(Don Quijote)

Acaba de pasar la celebración del Día del Libro, fecha que conmemora la clásica obra de Cervantes. Esta obra clásica de la literatura universal escrita en lengua hispana es parte de un ethos cultural que ha logrado instalarse como una suerte de ideario popular, sea con sus dichos, sus personajes, con su sabiduría e incluso con cierta actitud de rebeldía. Don Quijote es el hidalgo caballero que entre sus luchas aparece delirando por sus fantasías o convicciones.

Más allá de la imagen trágico-cómica logra escapar al juicio del pragmático que reduce la vida al engaño de que la finalidad de la vida es la prosperidad, cuestión que debe regir las formas de vida, aceptando como si fuera ley natural -y por lo tanto divina- que algunos deben prosperar más que otros dado que la desventura puede ser un signo de tu destino que determina la carencia de los bienes para quienes no son parte de los privilegiados. El desventurado caballero resiste esta lógica cono norma de sentido, se opone a esa condena del ser que funciona como regla de orden y control.a favor del poder.

Leer "El Quijote" no es un mero acto para celebrar al libro como objeto que valora nuestra lengua en uso. La lectura de las aventuras del señor de La Mancha invitan a pensar sobre el hecho de que algunas escrituras son significativas y llenas de pertinencia cultural. Entre los escritores, intelectuales y filósofos este texto de Cervantes ha sido estudiado en distintos momentos logrando ser un libro que sigue siendo leído, eso lo convierte en un clásico literario justamente representativo para la celebración de este dia.

En el contexto político en el que nos encontramos, asediados por un gobierno que busca por todos lados y con estrategias violentas, fortalecer un régimen de dominio económico-político a favor a de la clase privilegiada con la negación de los derechos ciudadanos conquistados en nuestra historia por diversas luchas sociales legítimas, la imagen de El Quijote invita a esa oposición de fuerzas que coloca a la utopía como parte de un programa político de resistencia y de liberación a favor de la justicia.

Los productos de la cultura, en este caso un libro es un objeto subversivo que funciona como herramienta de defensa frente al ataque de esa clase política sin verguenza que busca aumentar el dominio del necro poder. Un gobierno que castiga a las clases populares con hambre, negación de los derechos o fortaleciendo la injusticia, representa a un Estado a favor de la dominación. Lo utópico del quijotismo es resistir a esos modos opresivos negándose a la aceptación de eso que se quiere presentar como forma de vida hegemónica, en contra de eso está el poder creativo de las utopías.

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra

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