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El día de la Tierra y la Constituyente. Por Ximena Valdés S.

  • Un 22 de abril de hace medio siglo numerosas organizaciones ambientales a nivel planetario colocaron en la arena pública los preocupantes síntomas de deterioro que ya acechaban al lugar donde vivimos. La tierra en adelante se convirtió en el oscuro espejo de las formas de producción especialmente mineras, agrícolas, pesqueras, manufactureras. Y de las formas de consumo y sus desechos.

En Chile, el extractivismo, los monocultivos, la desaparición de especies animales y vegetales, así como la escasez hídrica, entre otros de los problemas generados por las mineras, las agroindustrias, pesqueras, forestales y, con mucho más fuerza que en el campo político (agendas de senadores y diputados) , la sociedad civil comenzó a colocar en el debate las consecuencias que acarreaban las desmedidas y descontroladas formas de explotación de territorios, suelos, cursos de agua, especies. Se comenzó así a desarrollar la conciencia en la población de que aquello que nombramos como “recursos naturales” tiene límites y su deterioro, consecuencias.

Algunos de estos problemas cristalizaron en la legislación de estas últimas décadas. Sin embargo, el campo legislativo no ha logrado establecer medidas efectivas para frenar los problemas ambientales que vemos avanzar sin límites puesto que, el mismo campo político que elabora las leyes está vinculado a los agentes del extractivismo, del monocultivo, del monopolio de los cursos de agua, de la devastación de especies marinas, de la ocupación agroinsustrial de laderas y suelos frágiles, y así en adelante.

Pero surgieron nuevas voces entre las candidaturas a la Constituyente que con mayor fuerza elaboraron nuevas agendas con los candentes problemas ambientales sufridos por territorios y poblaciones de zonas mineras, valles frutícolas, plantaciones forestales, áreas costeras de pesca artesanal, sin olvidar a quienes viven en entornos de basurales, siempre los sectores sociales y lugares más desfavorecidos.

Estas nuevas voces, en su mayoría, forman parte de largas luchas territoriales de movimientos sociales forjados en medio de los problemas de deterioro ambiental, particularmente, de la escasez hídrica y de sus consecuencias en la vida de la población.

Hoy este es un campo de ardua lucha política al interior de la Constituyente que permitirá -o no- dirimir cuan significativo es para nuestro país el diseño de una Constitución atenta a recoger y establecer marcos normativos para frenar las formas de producción y explotación responsables de los problemas que hace medio siglo establecieron el Dia de la Tierra como un hito de vigilancia de los problemas enunciados.

Ximena Valdés S/UAHC

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