Los resultados oficiales de la segunda vuelta presidencial han sido contundentes: José Antonio Kast se impuso con un 58,16% de los votos (7.254.850 sufragios) frente al 41,84% de Jeannette Jara (5.218.444 sufragios). Para muchos analistas, esta brecha de casi 16 puntos representa un mandato incuestionable y un fracaso terminal del progresismo. Sin embargo, una lectura profunda desde la teoría sociológica de Max Weber, Norbert Lechner y Jürgen Habermas sugiere que este triunfo, aunque masivo en números, es frágil en su esencia y no garantiza una hegemonía duradera.
Lo que hoy vemos no es necesariamente una conversión ideológica masiva al pensamiento de ultraderecha, sino la respuesta a una "crisis de sentido" y de seguridad. Como bien planteaba Norbert Lechner, la política es la lucha por ordenar los límites que estructuran la vida social. En un escenario donde la población percibe un desmoronamiento de las instituciones y se siente amenazada por un "estado de locura" o desorden, el voto se desplaza hacia quien ofrece una "seguridad de orden" inmediata. La ultraderecha ha capitalizado lo que Lechner describe como la primacía del "estar-aquí" sobre el "deber-ser": ante la incertidumbre, los ciudadanos piden "antes pan que libertad", ligando su voto a la subsistencia biológica y la protección táctica.
Esta dinámica revela que el electorado ya no se mueve por las antiguas lógicas de clase. Jürgen Habermas advierte que la modernización ha provocado la disolución de las formas tradicionales de vida. El "mundo de la vida" ha sido colonizado por los imperativos sistémicos de la economía y la burocracia, lo que convierte al votante en un sujeto despojado de identidades doctrinarias estables. En este vacío, el voto se vuelve una reacción a la presión de problemas inmediatos y no una adhesión a un proyecto de largo plazo.
Es aquí donde la derecha y la ultraderecha cometerían un error fatal al considerarse vencedores absolutos. Desde la perspectiva de Max Weber, estamos ante una forma de "caudillaje político" que se apoya en una autoridad carismática, pero que opera en un mercado electoral de "cazadores de cargos". Weber señalaba que los partidos modernos a menudo pierden su "comunidad de convicciones" para convertirse en maquinarias que cambian sus programas según las posibilidades de captar votos.
Por lo tanto, la victoria de Kast no le otorga la facultad de mantener a su electorado cautivo a través del tiempo. El mismo sujeto que hoy vota por la ultra derecha buscando "orden" es un sujeto cuyas expectativas y necesidades son variantes. Si ese orden no satisface las urgencias cotidianas, la lealtad se disolverá con la misma rapidez con que se formó. Como advierte Lechner, el orden se celebra hoy no por lo que ofrece ideológicamente, sino por la seguridad que promete frente al abismo de lo imprevisible; pero esa es una legitimidad basada en la facticidad, no en la convicción.
En conclusión, este 58% es un préstamo, no un capital propio. La derecha ha ganado la administración de la crisis, pero no el corazón de un pueblo que ya no cree en doctrinas, sino en resultados. En una sociedad donde las identidades son fluidas y el voto es un manual de supervivencia, el vencedor de hoy puede ser el desplazado de mañana si confunde un apoyo circunstancial por orden con una victoria cultural definitiva.
Mariela Delgado Silva. Socióloga
Recibimos la siguiente carta relacionada con esta columna:
Señor director Le Monde Diplomatique
Presente.
Primero para saludar todo el equipo editorial de tan prestigioso medio de prensa, quizas el mejor del mundo, gracias por su virtud para informar y ayudar con la verdad a defender la libertad de los pueblos tan amenazado en este mundo actual, la grandeza de este medio es eso, liberar columnas a profesionales serios y audaces para ir descifrando los extraños caminos a en que se desenvuelve la política en el mundo actual.
Soy chileno y en el caso de artículo de la socióloga Mariela Delgado Silva del día 24 de diciembre 2025 “el espejismo del 58%: Porque el triunfo de la ultraderecha es una victoria sin raíces”.
A mi sano juicio es lo más sensato que he leído respecto de la victoria de un nazi en Chile, de tantos que aparecen en prensa que no tienen olor ni sabor, porque en esos artículos no informan, desinforman, todo lo contrario, la línea editorial de monde diplomatique.
La socióloga Mariela Delgado Silva, puso en el tapete la seriedad para analizar la victoria de un nazi aquí en el sur del mundo, sus elementos nos ayudaran mucho a corregir y cambiar el derrotero de esta izquierda entreguista y entregada al sistema que dejo Pinochet, la derrota electoral fue contundente, diría yo, estremecedora porque había una buena candidata Jannette Jara, pero los desaciertos sobretodo en política internacional del Presidente Boric no fueron los mas acertados, sobretodo cuando acusa a Cuba, Nicaragua, Venezuela y al presidente Putin.
Otro punto de esta derrota que la militancia no trabajo por la candidata, lo vi en mi provincia, nadie se mojó, solo lo hicieron gente sin partidos, la partidocracia estuvo ausente en esta batalla y cuarto punto la pésima decisión formar un comando nacional con figuras desgastadas, mercenarios, políticos corruptos, los que durante los gobiernos que participaron fueron las mas penas que las alegrías.
Finalmente agradezco a Mariela Delgado Silva desde la provincia de Petorca, comuna de Cabildo, Chile.
Les reitero mi saludo a todo el equipo editorial de Monde.
Pedro Piñones Diaz
27 12 2025
