De la lucha por la seguridad de ingresos, a la agenda social de libertad de los prisioneros políticos
El Nuevo Chile, es el ideal compartido, por la masa crítica del estallido social del 18 O (2019); el que reúne consignas y pancartas, en el movimiento social del ciudadano, que este año, adhiere 7 años de esperanza, reformas laboristas y previsionalistas, y otras de índole societales; se involucra con la idea del final feliz, la actitud de superar las frustraciones y los retrasos en materia refundacional; y, nos provoca a no bajar los brazos.
De este modo, el sueño chileno, de los inmigrantes en Chile, se remonta a la fecha de 2015, como un peack de la migración al país, en una segunda oleada, en torno a la identidad, de los flujos de capital y los de la fuerza de trabajo; en donde, la geografía del hemisferio Sur, es un posible destino de tránsito, en la migración laboral; en la proletarización de las personas que se desplazan, a países donde la documentación del país que los recibe, está sujeta a la contratación, en empleos; la cual define las formas de vida sentimental, de modo que, el ‘final feliz’, se refiere a un periplo que se puede considerar exitoso, si reúne las aspiraciones a ser ciudadano de Chile.
La ‘verdad, justicia y reparación’ en materia de derechos humanos, es un tercer anhelo de ‘final feliz’; en donde el derecho de los trabajadores y cesantes, del trabajo físico e intelectual, se ve en la impronta del gobierno de Chile, con un punto relativo al pleno empleo, y una línea en la demanda unitaria del sueldo vital, en las organizaciones convocantes, a las actividades del 1ero de mayo, entre ellas, la Central Unitaria de Trabajadores CUT, Central Autónoma de Trabajadores CAT y Central Clasista de Trabajadores CGT, también marchó la Asociación Nacional de Empleados Fiscales ANEF.
La conciencia social, nos abre la posibilidad, de luchar, posiblemente por el ‘final feliz’, de la ‘libertad de los presos políticos’, de las cárceles del sistema capitalista, antes y después del estallido social; se refiere al ideal de bienestar, en el que el devenir nos ha situado, para avanzar en la corriente vinculada, a la posibilidad de un amor que se lleva mejor con la liquidez económica; hacia la edad de la Agenda 2030, en la medición constante de los Objetivos del Milenio de Desarrollo Sostenible y Sustentable, en el aniversario número 40 de la recuperación de la Democracia.
Por: Waldo Alejandro Arriagada Peñailillo
