Mientras las derechas electoralizadas culminan su PRIMARIA en la Primera Vuelta Presidencial, permitiéndose atorrantear a un sector político adversario, motejar de parásitos a quien le cayera el poncho (faltó usar la acepción de ‘rotito’… ¡mire rotito!), además de bregar por la amnistía de violadores a los DD HH en el marco de la dictadura, con frases para el bronce en el reciente debate de ANATEL (“corriendo bala”), entregando argumentación sin profundidad en sus programas de gobierno (unos más que otros), centrando en dos o tres ejes todo su despliegue de propuestas, con una buena dosis de marketing en RR SS (incluido el podio de vidrio Kastiano… ¡una joya!) y la franja de TV (recreando otra vez que el país cae a pedazos), entonces cabe preguntarse por las fortalezas de Jara y los suyos, pensando ya en la segunda vuelta.
Sin voluntarismo, surge inmediatamente una fortaleza que se mantiene en ella y en el sector, teniendo que ver con ser legitimada en un proceso de primarias amplio y diverso con una lista congresal fuerte y unitaria (extrañamente no visibilizada en los medios y análisis en esta etapa), que, superada la primera vuelta, ojalá con la mayor brecha posible con su contendor cercano a los 10 puntos porcentuales de diferencia, debiese colocarse en valor para invitar a votar sin miedo, sin temor, por JARA, ya que garantiza pluralismo y gobernabilidad. Importa recordar el proceso de elección de Gabriel Boric 2021, demostrando que se pueden revertir los resultados preliminares. Ello permitiría un piso favorable para acometer la siguiente etapa, iniciado por sobre el 30%.
Otra fortaleza que se vislumbra, es (fue) el criterio de territorialidad que le imprimió a su campaña, el que, de todos modos, habría que refrendar y fortalecer con la/os congresistas electa/os, en esta siguiente etapa. Máxime cuando se observa la precariedad de su visibilización territorial en la propaganda de algunas candidaturas al congreso, cuestión asumida y entendida, desde la maximización que creen lograr candidatas y candidatos al ocultar la candidatura presidencial, cuando asumen que no les reporta votos (efecto más nefasto de la individualización en la política). Por tanto, al pasar a segunda vuelta, ya tendría inserción territorial ganada.
Otra acción-fortaleza a la que tendrá que echar mano Jeannette y los suyos, aunque parece evidente, es a su carisma, como también a su habilidad en el ejercicio político y ejecutivo, permitiéndole sentarse al día siguiente de la campaña de segunda vuelta con todas y todos la/os con los que haya que haya que sentarse para enfrentar la siguiente etapa. Nadie sobra, todos están convocados. Su llamado, que se entiende como parte del ABC de las segundas vueltas electorales, tiene el soporte de su credibilidad, por lo que es y lo que ha reflejado durante su campaña. Su combinación genuinamente meritocrática dado su origen popular y coronación profesional, más su carisma, es una base sobre la cual, no debiesen restarse las fuerzas políticas y sociales cercanas a estas posiciones que representa Jara, incluso si es que votaron por alguna opción de las derechas en la Primera Vuelta.
Esta semana, sus equipos creativos, debiesen dibujar el horizonte estratégico para la segunda vuelta, esto es, cómo la comunicación política vía todos los soportes que le provee la circunstancia electoral combinada con la idea de esperanza, seguridad y satisfacción de necesidades para las mayorías y desarrollo del país en general, más el imaginario de una patria diversa, tolerante y cohesionada, sumen expresiones más amplias, como a electores “indecisos” de primera vuelta. Es decir, el programa de primera vuelta, deberá abrirse lo suficiente para sumar, otra vez las definiciones de nuevos actores. Ella ya entregó algunas pistas, que deberán ajustarse e enriquecerse para el segundo tiempo, entre ellas, el sueldo vital, consolidación de pensiones, maciza propuesta de seguridad, salud, fortalecimiento del rol de las mujeres, entre otras.
Contrario a la tradición de las recomendaciones en momentos de campaña electoral, con resultados en mano de la elección presidencial y congresal, vale diseñar un aterrizaje y comunicación política para aquellos territorios electorales que mostraron menos adhesión al sector y candidatura. Desde ahí debiesen emerger votos adicionales, con un mensaje asertivo y convocante. Así se entrega la señal de inclusión y de un único Chile, reforzando, además, donde obtuvo más adhesión. Ineludiblemente, el último debate aporta en tal propósito.
Menos, es más en esta segunda vuelta, a propósito del mensaje, el que debe combinar carisma, (QUE NO ES POCO, pero NO LO ES TODO), con propuestas claras asumiendo el nuevo tiempo de segunda vuelta, evocando construcción de esperanza, seguridad y confianza para movilizar a esa chilena y chileno que no ha visto en detalle esta opción, sea porque votó nulo, blanco o por otra opción que no pasó a segunda vuelta.
Por último, como fortaleza de Jara y punto a su favor, es la dispersión que se genera en esta primera vuelta o primaria de las derechas, donde la suma de las partes (derechas) no llega al todo, es decir no se asegura que la aritmética funcione linealmente en segunda vuelta para la candidatura que avance de las derechas, sin perjuicio de los llamados al orden y alineación. Pues un Káiser en segunda vuelta, es como un Milei a la chilena, pero más atractivo para la radicalidad ideológica que se ha ido construyendo v/s un conservador radical como es Kast. Lo que podría generar una segunda fase más radical que terminará anulando al centro, quienes decidirán el futuro de Chile. ¡Interesante contradicción! que deberá decodificar el Jarismo, a partir de las fortalezas de Jara.
Hernán García Moresco, Magister© Ingeniería Informática USACH. Diplomado en Big Data Universidad Católica. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH
José Orellana Yáñez, Doctor en Estudios Americanos Instituto IDEA-USACH, Magister en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Geógrafo y Licenciado en Geografía por la PUC de Chile. Integrante del Centro para el Desarrollo Comunal Padre Hurtado.
