- A pocos años de la guerra,
- el mundo tiene quien lo esclavice.
- Una raza roja, descendiente del primer hombre,
- que no durará mucho;
- su sangre será la última sangre roja
- y a manos de sus hijos morirá.
- Quien esclavice al mundo
- será el hijo de los magos.
- Tendrá sangre eléctrica,
- será de arcilla distinta a la del hombre.
- No morirá a manos de nadie,
- solo esperará su momento.
- Volverá el miedo unos pocos días,
- por un tiempo corto.
- Solo vino y demasiado circo.
- Harán del hombre solo una sombra.
- Las victorias serán fuego
- y las derrotas serán cenizas.
- Llegado su día, aparecerá
- con timidez pero con fuerza,
- sin explicar el truco de la magia.
- El mundo respirará alegría pero durará poco:
- el Imperio ha nacido.
- Así seguirá creciendo,
- fuerte y necesitando más dominios.
- Crecerá igual que la codicia, sin límites,
- y ahogará al mundo en arcilla enferma.
- Y poco a poco instigará con gracia
- a sus libertos a cumplir sus órdenes.
- Se comerá a sí mismo.
- El hombre se emborrachará con el vino más barato.
- Será un Emperador amado,
- pero un Emperador completo.
- No habrá hombre que lo suceda
- y será su tumba una montaña de chatarra deificada.
Enrique Valle
Contacto: pashavalle73@gmail.com
