En kioscos: Octubre 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

El presidente y su doble. Por Paulina Morales A.

En una entrevista publicada el domingo 28 de junio en El Mercurio, el Presidente se explaya sobre distintos temas del momento, que seguramente marcarán la pauta de lo que se viene en los próximos días, no sin polémica de por medio, generando aún más confusión ante el actual escenario de pandemia. Pero, ¿dónde radica el problema de sus declaraciones? Revisemos primero tres extractos que no pueden ser pasados por alto.

Primero, la propuesta que hizo esta semana de crear un comité de expertos que contribuya a perfeccionar el sistema de admisibilidad o inadmisibilidad de los proyectos de ley. Volvió a defender su idea, señalando que “hemos sido espectadores de una serie de situaciones que están ocurriendo en el país en materia de inconstitucionalidad y falta de prolijidad en la creación de leyes”. Ha criticado el populismo con que son llevadas a cabo algunas iniciativas de ley, añadiendo que “lo importante es que senadores y diputados actúen con cordura y responsabilidad. No puedo entender que haya un colectivo que no esté dando el ancho”. Aprovechó, de paso, de criticar al presidente de Renovación Nacional, quien se plegó a la iniciativa de permitir el retiro de fondos previsionales de las AFP para hacer frente a la crisis, pese al rechazo que genera esta idea en el Ejecutivo. De forma categórica, señaló: “Creo que Mario Desbordes está equivocado. Estoy en absoluto desacuerdo en retirar el 10% de los fondos de pensiones”.

Segundo, su respuesta ante la consulta sobre el aparente optimismo que nuevamente está mostrando la autoridad de Salud en relación con las cifras de la pandemia, aun cuando a juicio de los expertos no hemos llegado al peak de contagios. Al respecto, respaldó al titular de esa cartera, aventurándose incluso con algunas fechas: “Si la pandemia se puede mejorar y la logramos superar, yo creo que en el mes de septiembre podremos volver a la normalidad y recuperar lo perdido”. Su pronóstico se basa, según sus propias palabras, en la articulación público privada que se ha desplegado como parte de la estrategia de enfrentamiento de la pandemia, reflejada entre otros en la donación de cientos de ventiladores mecánicos y equipos de oxigenación por parte de la Confederación de la Producción y el Comercio. A propósito de esto, volvió a reconocer “el profundo compromiso de las empresas y empresarios de Chile por colaborar oportunamente en la emergencia sanitaria”.

Y tercero, finalizó sus palabras llamando a la oposición a seguir ese y otros ejemplos de colaboración, no pensando en mezquinas ganancias electorales, sino en el bien de la ciudadanía, pues a su juicio “esta división derecha-izquierda está pasada de moda, lo importante son los principios y las convicciones”. Cerró la entrevista con estas palabras: “Llamo una vez más a que nos encontremos y que busquemos la manera de avanzar, y en ese sentido, creo que todos deben salir de las trincheras”.

Retomemos ahora la pregunta inicial acerca de dónde está el problema de estas declaraciones presidenciales. Por una parte, en que no se trataba del Presidente de la República, sino del presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Juan Sutil. Sin embargo, sin esta aclaración, perfectamente se podría asumir que son afirmaciones de Sebastián Piñera.

Los extractos corresponden a declaraciones reales de Sutil, recogidas tanto de la entrevista en El Mercurio de este domingo, como en El Líbero (14 de marzo), el canal 24 horas (1 de junio), Prensa Presidencia (2 de junio). Es decir, todas estas declaraciones han sido realizadas en estos últimos cuatro meses, en medio de la emergencia de numerosas problemáticas asociadas a la pandemia, pero cuyo carácter excede con mucho a lo estrictamente sanitario. La pérdida de empleos, las dificultades para el confinamiento, la precariedad de la educación virtual, el empobrecimiento de la población, o derechamente el hambre y la inseguridad alimentaria, son del todo patentes.

Frente a ello, Sutil representa la voz de un empresariado indolente a dichas realidades, aunque también se puede decir que Piñera representa la voz de un gobierno indolente a dichas realidades. En ambos casos, el parafraseo calza. Podría ser uno, podría ser el otro, podrían ser los dos. Como cuando en mayo pasado ambos fueron a recibir al aeropuerto de Santiago uno de los cargamentos con ventiladores mecánicos donados por la CPC. El registro gráfico de esa jornada incluye una foto paradigmática. Frente al podio instalado en la losa se encuentra Juan Sutil hablando a los medios de comunicación; a su lado, el Presidente Sebastián Piñera mirando para otro lado. Más atrás se ubican otros tres personeros de gobierno. De fondo, una bandera chilena y el avión de la Fach. La escena es de antología. La pregunta ¿quién es el Presidente?, si uno no lo supiera, tendría pleno sentido, como lo sigue teniendo para cualquier persona que desconozca la respuesta. En esta escenografía todo está montado para que el empresariado se luzca, cuestión que incluye a Piñera, por cierto. Y si todo esto ocurre en el terminal aéreo internacional, el mensaje latente o manifiesto es inequívoco: “Bienvenido a Chile. Atendido por sus propios dueños”.

No es la primera vez que nos encontramos ante la duda de saber quién es el Presidente realmente. En diciembre de 2011, en el marco de la Teletón, el imitador Stefan Kramer presenta una aguda y magistral rutina en que desde una pantalla personifica al Presidente (al de la República, no al de la CPC) y a su hermano Miguel, en el escenario. En primera fila, presenciando la actuación, se encuentra Sebastián Piñera. Cuando Miguel, que había estado conversando con este último a viva voz, ve aparecer a Piñera en la proyección, se muestra totalmente confundido y le pregunta al de la pantalla cuál es su hermano, porque si es éste, como asegura, quién es entonces en de la primera fila. Y Kramer, personificando a Sebastián, le dice: “Él es Kramer”. Piñera Sebastián es el imitador o la imitación, la falsificación o el original, el suplantado o el suplantador, a gusto del público.

Este fin de semana nuevamente se invirtieron, o confundieron, los papeles. El Presidente Piñera es captado saliendo de una tienda de vinos, con ropa sport, despreocupado, como si no estuviéramos como estamos. El presidente Sutil, en tanto, habla en una entrevista mercurial, con camisa y chaqueta, preocupado por los temas/problemas país, porque el empresariado tiene claro que lleva el pandero en esta cueca. Todos lo saben, todos lo sabemos, si no, no estaríamos como estamos.

Paulina Morales A.
Académica Universidad Alberto Hurtado

Compartir este artículo