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El problema de la economía está en Palacio(s). Por Raúl López Muñoz

En la comedia italiana, scaramouche y arlequín son personajes que pueden ser comparados con quienes lideran el Ministerio de Economía y el país.

El presidente y su ministro son los conductores del peor gobierno de la historia en materia económica, que se trata de disimular con mensajes confusos y de carácter gracioso, buscando endosar a otros actores la responsabilidad del gobierno fallido.

Durante los dos gobiernos de Piñera, el Ministerio de Economía ha sido dirigido por la UDI con un sinnúmero de operadores políticos que ven en ella, la posibilidad de intervenir en las relaciones del Estado con los privados y que son de gran importancia para el país. Por ejemplo, de esta cartera depende, el organismo persecutor de los actos en contra de la competencia (FNE), el manejo de las estadísticas (INE) y la manoseada Corfo, entre otros organismos y servicios relevantes de actividad pública y apoyo al sector privado. Es este ministerio por el cual el Estado incide en muchos mercados, tanto de forma directa como indirecta.

Sin embargo, son las actuaciones frente a la opinión pública, las que pueden ser catalogadas como una auténtica comedia italiana, de la mano de una débil institucionalidad. Esta última se concreta en la actual formulación de las estadísticas de precios –IPC- , dado que se mantiene un inexplicable nivel de las imputaciones, que no se justificaría con el actual estado de la pandemia. Sin embargo, el parlamento y otros fiscalizadores no tienen la capacidad para ver más allá de la parafernalia mediática de los personajes de esta obra.

Las actuaciones del Ministro de Economía son literalmente patéticas, al compararlas, por ejemplo, con la sobriedad del Ministro de Hacienda. Ambos deben actuar con la seriedad que demanda sus cargos, pero es el primero quien no permite que se anclen las expectativas del público (empresas y consumidores). El ejercicio es simple, al revisar las declaraciones, entrevistas y cuñas, se evidencia que la repetitiva acción deliberada de comunicar los mensajes del gobierno, en una forma que pretende ser sarcástica y graciosa, pero que en realidad oculta, la verdadera intención de generar distractores de las políticas regresivas y que solo aumenta la frustración del público. Por ejemplo, los verdaderos efectos de la inflación subestimada o de rechazo al cuarto retiro de los fondos de las AFP.

El problema de la economía está en Palacios y en Piñera, ellos representan la contraposición de lo que deben ser la autoridad en materia económica: seria y proba, respectivamente.

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