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El retiro del 10%, una respuesta… ¿sintomática? Por Luis Angel Mendoza

En los últimos días han habido diversas posiciones frente al retiro voluntario del 10% de las AFP, con el cual, se trata de hacerle frente a las actuales dificultades económicas producto del agujero que instaló el virus SARS COV2 y sus transmisión pandémica, las cuarentenas y la detención del flujo financiero, lo que ha generado también un agujero en el bolsillo.

Además de los diversos síntomas, inhibiciones y angustias de los que cada quien puede estar sujeto frente a los acontecimientos de una vida, vemos que los hechos políticos producen efectos subjetivos. El psicoanálisis y el psicoanalista no está exento de las situaciones contextuales de su época, ni tampoco el diván y sus ocupantes están aislados de su sociedad, es en este sentido que el psicoanalista Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” de 1921 escribió que “desde el comienzo mismo, la psicología individual es simultáneamente psicología social”, haciendo referencia a que en la vida de los individuos, el otro cuenta como modelo, objeto de amor, apoyo, amigo y enemigo, así como también el analista Jacques Lacan considero que “el colectivo no es nada sino el tema de lo individual” (puede verse el texto “El tiempo lógico y el acertó de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma” de 1966).

En estos días, vemos que una de las respuestas colectivas para hacer frente a las dificultades económicas es el retiro del 10% del fondo de los ahorros para el retiro. En los diversos medios escritos vemos artículos que analizan las consecuencias económicas, que analizan los desacuerdos políticos y las dificultades en las bancadas, así como también vimos una experiencia de celebración de que dicha iniciativa de ley fuese aprobada y posteriormente promulgada por el señor presidente. No es aquí el lugar para analizar las vertientes económicas ni las consecuencias financieras o políticas de haberse producido tal acontecimiento al sistema que parecía imposible de tocar, sino más bien, referirme a un detalle marginal. Al margen de los análisis y columnas de los especialistas, se localizan una multiplicidad de comentarios de los lectores, comentarios que suelen presentarse fuera de los márgenes del control editorial. Ese espacio marginal para un psicoanalista presenta su máximo interés, ya que, si de algún lado el psicoanálisis se nutre, es del saber marginal, de lo que suele quedar al margen del decir, al margen del control como los sueños, los equívocos, los lapsus, los actos fallidos, las ocurrencias.

Entre la diversidad de opiniones, dimes y diretes, hubo un tema que salto: ¿por qué querer retirar parte del ahorro para el retiro, si bajo el sistema actual, el que tenemos hoy, puede provocar que las pensiones en el futuro puedan disminuir? Y había una respuesta que parecía insistir, nadie quiere sacar dinero de sus fondos de ahorro para el retiro a sabiendas que las pensiones pueden disminuir, sin embargo, las circunstancias económicas lo justifican, hay que llenar la olla, saldar alguna deuda, bicicletear las lucas y otros desfalcos. Y como plus, escribían, se asestaría un golpe en la lucha contra el sistema de AFP. Siguiendo esta ficción que sustraigo de algunos debates en los márgenes, retirar esa parte de los fondos no es algo que se quiera, sin embargo, se celebra el gozar del “beneficio” que ello va a traer ¿cómo es que se goza de un beneficio que no se quiere?

El psicoanálisis se lanza en la lectura de un saber marginal, el saber indicial, la lectura de indicios que Carlo Ginzburg formalizo bajo el llamado paradigma indiciario conjetural, el cual se basa en la lectura de trazos que forman huellas que dan muestra de que algo paso por allí, como por ejemplo el cazador en busca de su presa, el cual, al ver una marca en el suelo, en ella lee la huella de un animal y que le dice cual es. Así, en la experiencia de un psicoanálisis, las huellas del decir de un analizante van mostrando el deseo que pasó por allí; para nuestro tema, en los debates situados al margen de las columnas de los especialistas, nos muestran la huella de que algo pasa por aquí: el desamparo, lo que posibilitaría el hecho de gozar algo que no se quiere.

La pandemia ha puesto de relieve diferentes tipos de desprotección, mostrando un Estado de desamparo que subjetivamente se puede manifestar, entre otras formas, como un no poder hacer frente a la situación. Ante la ausencia de un Estado protector el desamparo surge, es decir, emerge la falta de certeza de garantías de lo que el sujeto está confrontado a vivir en relación a lo que le importa y se anuda a un deseo, de tal suerte que ésta relación queda articulada en los niveles individual y colectivo, importa la olla y se hace común, importa pagar las cuentas para que se hagan claras y así las amistades se mantengan largas, e importa en relación a un tema en lo colectivo: cambiar el sistema de pensiones en Chile, modificar el sistema de AFP, al cual lo podemos situar por su efecto marginal que en los mismos debates podemos leer. De tal suerte que el golpe asestado a lo que parecía imposible de tocar, las AFP, le pone la guinda en la torta, es el plus para pasar a gozar de una “ganancia” colectiva que no se quiere…

El autor practica el psicoanálisis en Santiago. luis.m.lascano@gmail.com

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