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El Socialismo Civilista: hacia un ensamblaje de la gignidad y la tecnología. Por Mario Toro Vicencio

Prefacio Histórico: Las Raíces de la Dignidad Popular

Para comprender la urgencia de un proyecto ideológico hoy, debemos remitirnos a la densa historia de la lucha social en Chile. La formación del Partido Comunista (heredero del POS de Recabarren en 1912) y del Partido Socialista (1933) no fueron eventos aislados, sino la respuesta orgánica a un sistema de opresión que ya entonces convertía la vida del trabajador en un "yermo".

Fue a través de la inteligencia política de las coaliciones, especialmente con el Partido Radical en el Frente Popular de 1938 ("Gobernar es educar"), que se lograron avances que transformaron la piel de Chile: la creación de la CORFO, la expansión de la salud pública, la alfabetización masiva y la seguridad social básica. Esos logros para las familias menesterosas fueron el resultado de una izquierda que sabía "ensamblar" sus diferencias para conquistar derechos materiales. Hoy, esa misión histórica se enfrenta a una derrota que no es solo electoral, sino de sentido. La noche del 14 de diciembre de 2025 marcó el colapso de una arquitectura mental que intentaba habitar el siglo XXI con herramientas del siglo XX, permitiendo que el tríptico de la ultraderecha —la "Biblia, el Buey y la Bala"— capturara el miedo de los mismos sectores que históricamente protegimos.

Para reconstruir este proyecto, propongo el Socialismo Civilista del Porvenir, título que logra constituir un ensamblaje que une la izquierda materialista y la cultural bajo un nuevo paradigma, hundiendo sus raíces en el humanismo de Eugenio González y el espíritu sacrificial de Salvador Allende.

I. El Concepto de "Acceso A": Uniendo Necesidad con Posibilidad

En la sociología del desarrollo, la conjunción entre la necesidad (la carencia objetiva del sujeto) y la posibilidad (la existencia técnica de soluciones) suele estar fracturada por el muro de la desigualdad. Mi propuesta programática integra el concepto de "Acceso a" no como una mera entrega de servicios, sino como la remoción de barreras estructurales.

Lograr que la necesidad se convierta en posibilidad real requiere que el Estado y la sociedad civil garanticen el acceso a tres niveles:

Acceso Material: Soberanía sobre la vivienda y la alimentación mediante el cooperativismo.

Acceso Cognitivo: Una educación libertaria y crítica que rompa el adoctrinamiento del mercado.

Acceso Tecnológico: El derecho a la gobernanza de los datos y la IA para que la tecnología trabaje para la persona y no para el capital.

II. La Disputa de Modelos: Socialismo Civilista frente al Pragmatismo de Brunner

Es necesario marcar una distancia ética y política con la propuesta de intelectuales como José Joaquín Brunner. Mientras Brunner aboga por un pragmatismo modernizador que acepta el "exhausto" estado de la izquierda y propone una adaptación funcional al capitalismo global —viendo las crisis como simples momentos de reorganización sistémica—, el Socialismo Civilista plantea una transformación ética.

Brunner sugiere que el éxito radica en domesticar el capitalismo desde una socialdemocracia imitadora. Yo sostengo que eso solo profundiza el "yermo" social. Nuestra diferencia es de fondo:

Brunner propone gestión; yo propongo Proyecto.

Brunner acepta el mercado como el fin; yo lo subordino al Civilismo.

Brunner ve "clivajes" sociológicos; yo veo luchas de dignidad.

El Socialismo Civilista no busca "administrar mejor" la desigualdad, sino desbordar los marcos del sistema actual mediante la economía cooperativista y la soberanía tecnológica.

III. El Cooperativismo: El Motor de la Igualdad

Propongo reemplazar el modelo de acumulación primaria por un sistema económico cooperativista. La cooperativa es la herramienta que permite:

Disminuir la brecha de distribución: El capital deja de concentrarse en el 1% para satisfacer las necesidades de todos.

Soberanía sobre el trabajo: El trabajador deja de ser una pieza del "buey de la hacienda" para convertirse en socio y gestor.

Resistencia al "Yermo": Crea comunidades resilientes basadas en la solidaridad orgánica.

IV. El Meta-eje Tecnológico: El Enunciado Performativo

El poder hoy es algorítmico y cognitivo. La tecnología es la nueva infraestructura civilizatoria. La izquierda debe abandonar la academia para adoptar el enunciado performativo: palabras que realizan acciones. Necesitamos decir "te garantizo tu privacidad" o "reducimos tu jornada mediante IA" y que el acto de decirlo cambie el estado de las cosas. Quien controla la tecnología controla lo que es posible; el Socialismo Civilista lucha por asegurar que la humanidad siga siendo el sujeto de su propio futuro.

V. Conclusión: Una democracia para los más

El desafío es diseñar un puzle de miles de partes donde la plenitud humana sea el dibujo final. Este proyecto debe pintar un cuadro que represente todas las razas y geografías, desbordando los marcos nacionales.

El Socialismo Civilista se define por una máxima innegociable: "Una democracia para los más en función de esos más, con pleno respeto a la minoría". Es la vuelta a la ética de la virtud para derrotar al engaño programático de la ultraderecha. Es hora del "Despegue", recuperando la política como el arte de lo justo, lo solidario y lo profundamente humano.

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