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El valor patrimonial del Restaurante Bistró Normandie. Por Alex Ibarra Peña

La cocina francesa sin duda es una de las más reconocidas en el mundo. Los quesos, la preparación y equilibrio en exquisitos platos, el vino, los postres, etc. La influencia francesa y la atracción por esta cultura están en el origen de nuestro Estado Republicano. Por eso es que hubo tanta circulación de libros de filósofos y poetas franceses que en cierta época fueron instalando el gusto por lo francés. Otras manifestaciones ligadas al arte visual, al teatro y la música tampoco han sido escasas. Sin duda, tanto la universalidad como el pluralismo de la cultura francesa provocan algo así como un «cautiverio feliz».

El Restaurante Bistró Normandie en Avenida Providencia se ha convertido en un lugar de gozo para disfrutar la comida francesa, es uno de los lugares que cuenta con trayectoria de varias décadas en el espacio urbano y que ha logrado sobrevivir en pandemia, incluso doblando su apuesta incluyendo una ampliación a su carta. Sus platos han sido elogiados por especialistas del mundo culinario y gourmet en el estilo que nos recuerda la película «Ratatouille».

El ambiente cálido de este espacio bistró causa esa sensación de sentirse acogido en una temperatura ideal para estos días fríos, con lámparas cálidas que resaltan su decoración en la hora de la cena. La nobleza de la madera no sólo en el mobiliario sino que también en sus muros junto a los espejos símbolo por excelencia para representar la realidad como lo destacaba Jorge Luis Borges.

Este espacio entrega un ambiente especial para la convivencia celebrativa que permite recuperar el sano ejercicio de salir con amigas y amigos a disfrutar el estar vivos en estos tiempos de pandemia discutiendo la situación política en la que estamos y rememorando nuestra historia presente. La emoción de disfrutar de la palabra en una conversación en que se manifiesta el respeto por el otro, el reconocimiento del amor otorgado a ese instante que se destina a compartir un espacio común. Una entrega al diálogo curioso y ocioso merece estar acompañado de una buena alimentación que otorga lo necesario para la celebración ritual de la vida. Estas mesas y estos espejos se convierten en archivos de gran parte de nuestra memoria cultural por esa seducción que causa este espacio urbano que ya adquiere un valor patrimonial.

Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.

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