El Viaje de Lito, Lilia Hernández Vergara texto e ilustraciones de su autoría, Ediciones del Gato, 1° Edición, noviembre 2024 (81 pág.).
La noción de viaje suele ser entendida como la acción de traslado que se hace de un lugar a otro ya sea por aire, mar o tierra. “Viaje” o “viajar” tienen su origen en el latín viaticum, que significa "provisión para el camino" o "dinero para el viaje", derivado a su vez de via, que significa "camino" o ruta, senda, travesía. De via surgió viaticum, que se refería a los suministros, provisiones o dinero necesario para emprender un camino o trayecto, hoy ampliamente utilizado por los funcionarios públicos -Viático- de modo que "viaje" está intrínsecamente ligado al concepto de un desplazamiento físico y a los recursos necesarios para llevarlo a cabo. El viaje es considerado como una fuente de sabiduría, y entendido como el conocimiento profundo que se adquiere a través de la experiencia. San Agustín solía decir en sus escritos que: "El mundo es un libro y aquellos que no viajan, sólo leen la primera página" por ello para él, el viaje es un símbolo fundamental que no solo describe los lugares o etapas de la vida que se deben alcanzar para hallar la prueba fehaciente de la presencia divina. El viaje se suele realizar por diversos motivos, entre ellos por ocio, estudios, trabajo, vacacional, por asuntos familiares, para conocer otras culturas y lugares. El concepto de viaje también abarca el itinerario realizado, el tiempo invertido en el traslado y la experiencia transformadora que puede generar al ampliar las perspectivas y enriquecer los modos de vida, expandiendo la mente o desarrollar nuevas habilidades y perspectivas. Desde el punto de vista simbólico, en especial en el budismo, el viaje simboliza el desarrollo espiritual mediante un proceso continuo de aprendizaje y mejora personal. En literatura, la noción de viaje tiene una variante épica que forma parte de la narración poética, son relatos escritos en verso, La Ilíada, La Odisea (en occidente) son hechos heroicos, legendarios o históricos que cuentan las aventuras de guerreros populares y se basan en un solo individuo, el cual le da unidad al relato. Allí encontramos una serie de variantes o subgéneros, tales como la epopeya, el cantar de gesta, el romance, el cuento tradicional, el mito, la leyenda, el relato folclórico, el cuento y la novela. Cada uno, a su vez, cuenta con otras tipologías o clases de textos, especialmente el mito, el cuento tradicional y la novela. La épica como género literario surge vinculada a las sociedades dominadas por familias aristocráticas que pretendían justificar su predominio social a través de la guerra.
En filosofía la noción de viaje es con matices en todas las culturas un proceso para el descubrimiento de la verdad, o bien la práctica de apertura al mundo y a uno mismo, un movimiento que va desde la ignorancia al conocimiento, y con ello la noción platónica de las apariencias a la realidad. Karl Jaspers considera que la filosofía es un "ir de camino”, un constante "ir de viaje", donde el propio movimiento y el proceso de búsqueda son más importantes que el destino o las respuestas finales. De allí que la metáfora del viaje permita dejar la ignorancia ante la búsqueda de la verdad, o bien la transición del no saber al saber en el sentido Socrático, o en el viaje de Parménides con su carro hacia el conocimiento verdadero, pasando de la ilusión a la realidad, hoy por hoy cuestionada más que nunca la noción de realidad y los niveles de realidad virtual, de allí que en la noción de viaje “virtual” las experiencias de vida o vividas son de transformación, de apertura ante lo global y ante el ser.
De modo que lo más valioso no sean las respuestas sino las preguntas, como diría Karl Jasper, ya el viaje no es la rutina de las vacaciones, es momento de trascendencia transterritorial en donde se camina por la incertidumbre en lo profundo del día a día, el viajero que ya no es un héroe, por el contrario debe dudar de sí mismo y de su propio viaje, de lo contrario es solo un poeta a lo Alberto Rojas Jiménez que viene volando, como diría Neruda al referirse al poeta que escribió sobre distintos lugares sin salir jamás de su escritorio. Estamos ante algo que va más allá de lo cognitivo, el viaje podría llegar a ser imágenes creadas por miles de bots en cuyos programas informáticos se diseña aquello que será algo más que realizar tareas automatizadas a través de Internet. El viaje de Lito de Lilia Hernández Vergara, da cuenta de las aventuras de un infante de 13 años en el año 1981, la novela es una narración ambientada en la maestranza de Ferrocarriles y da cuenta en códigos de inocencia de la época, de allí que la realidad se vea superada por los apagones y el toque de queda que queda mucho por contar y no sólo en la ficción literaria, sino en las biografías y en las historias colectivas para no olvidar los malos tratos vividos por la población, los allanamientos masivos y los pobladores cual prisioneros de Bukele estaban en las canchas o en las plazoletas sin camisetas o camisas y sentados con las manos en la nuca, entre disparos para amedrentar o bien porque algún oficial recién salido de la escuela tenía el odio en los ojos y disparaba su pistola a quemarropa o mandaba a disparar esos máuser que los conscriptos estaban recién aprendiendo a manejar, pero ya sabían que serían dos años o más en servicio obligatorio mientras eran desplazados de distintos lugares para que no temieran encontrarse con amigos o familiares y así poder seguir las órdenes de los crímenes de estado, aunque ya ahora casi todos bordean más de los 70 años, conscriptos, suboficiales y oficiales, ya jubilados menos los conscriptos que envejecieron tratando de olvidar los atropellos, las torturas que vieron o tuvieron que realizar y los cuerpos enterrados, desenterrados y vueltos a enterrar, o bien lanzados desde los helicópteros amarrados con rieles, una magnifica metáfora en el documental “El botón de nácar” (2015) de Patricio Guzmán, que desde lo poético se permite explorar la historia de Chile a través del agua, conectando la memoria ancestral de los pueblos originarios de la Patagonia, su genocidio y cuasi exterminio, el horror de la dictadura, a través de la metáfora de botones encontrados en el mar e incrustados en las barras de ferrocarril con las que enrollaban con alambres los cuerpos. El agua es continente y contenido, y son las gotas que conducen a las mareas que suben y bajan para unir la memoria y la búsqueda de los desaparecidos de la dictadura cívico militar y sus cómplices pasivos, como muy bien estableció el ex presidente Piñera, y que los candidatos K,K, detestan por no defender lo que ellos denominan “pronunciamiento militar” pero la historia de la república de Chile tiene varios momentos de genocidio y no sólo de los pueblos originarios, recordemos la masacre de la plaza Santa María de Iquique (al parecer hay todavía unos conteiner con los huesos de esos mártires) y la minería chilena se enluta nuevamente con los 6 sacrificados y recientemente muertos, justo ahora que CODELCO se intenta lavar las manos con las empresas contratistas y las débiles o escasas condiciones de seguridad para sus trabajadores, se habla del sueldo de Chile con el cobre, mientras la mafia de los contratistas, ex empleados de Codelco que en su mayoría sólo buscan el lucro con la anuencia de las gerencias y los ministerios públicos, incluyendo la Dirección del Trabajo, es lamentable que no exista una reflexión sobre el pasado para comprender el futuro, la memoria de los muertos y desaparecidos debe tener también los nombres de los responsables. El documental establece una conexión entre los distintos tipos de exterminio histórico pueblos originarios y violencia del Estado, equivalentes a las víctimas de la dictadura de Pinochet y la impunidad en torno a sus desapariciones. El botón de nácar tiene como metáfora central sólo dos botones descubiertos en el fondo del mar que unen las hebras narrativas, simbolizando la conexión entre la historia antigua y el presente, y representando la persistencia de la memoria. No olvidemos que indígenas de la Patagonia fueron llevados a Europa para mostrarlos en circos y museos, y sólo Button es el único indígena que regresa con vida. Esta es la segunda parte de la trilogía sobre la memoria histórica de Chile, precedida por "Nostalgia de la luz" (el norte y desierto) y seguida por "La cordillera de los sueños" (las montañas). Pero volviendo a la novela de Lilia Hernández Vergara, podemos decir que es un buen acercamiento a la inocencia de época 1981 y que abre la reflexión al presente, mientras se preparan los equipos y las líneas programáticas de los candidatos y candidatas presidenciales, al tiempo que los partidos iniciaran su viaje a las urnas para conseguir escaños y no desaparecer, o bien estar en la papeleta por última vez y recibir algunos recursos en el negocio de los votos que tendrá que pagar el SERVEL, en realidad los votantes, para mantener el sistema y las instituciones que a ratos funcionan como la Contraloría que sólo realiza lo que debe hacer y sin embargo, pone a tiritar a las reparticiones públicas que se han dejado corromper como la JUNJI e INTEGRA que posee la mayor cantidad de funcionarias con licencias médicas que o viajaron al exterior, fueron al casino o a los estadios. Trump, en tanto, intenta hacer lo necesario para obtener el premio nobel de la paz, resolviendo el conflicto del Alto Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán cuya disputa lleva varios años de enfrentamientos armados, y acaban de firmar un acuerdo de paz en la Casa Blanca, y ahora cita a Putin para el próximo 15 de agosto en Alaska para negociar la guerra de tres años con Ucrania, sin Ucrania. Pero mantiene el negocio de la guerra y genocidio de Israel sobre Palestina con la ya destruida franja y las muertes por hambruna en Gaza. Si al menos el viaje de Lito, fuera también, para cada uno de nosotros, un viaje a la conciencia podríamos soñar un mejor futuro.
Hans Schuster, escritor
