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Elecciones 2025: el último hito en pleno desarrollo. Por Luis Osorio Olivares

En los acontecimientos políticos hay cuestiones que no se pueden pasar por alto, se trata de los caminos paralelos por los cuales se debe andar y que no se deben eludir, por la carga que va determinando el curso de la historia.

La conquista de derechos con diversas características no es suficiente cuando prevalece un modelo de sociedad enraizado en dictadura y quienes se fueron haciendo cargo del país, desde 1990 en adelante no hicieron nada para cambiarlo, lo cual implicaba la nula conciencia de una transformación que tiene como requisito básico el pensar y elaborar cosas diametralmente diferentes a esa construcción realizada en gobierno militar, con imposición de un estilo de sociedad.

Un conjunto de lineamientos en estas circunstancias, es de muy corto alcance, el mediano y largo plazo no son materias que un documento pueda abordar, la necesidad que demanda un proyecto de sociedad va más allá del ciclo eleccionario y de los partidos políticos, se trata de conectar con la participación ciudadana, como lo fueron los cabildos autoconvocados que tuvieron un amplio desarrollo en los días siguientes al estallido social, hito que marcó una fractura que estaba latente y como decían algunos se veía venir como una olla a presión que estaba por explotar.

En todo esto la pandemia jugó una mala pasada y la discrecionalidad del gobierno de Piñera que al mantener por algunos meses la vigencia del toque de queda, dio paso a la ocasión para que se produjeran cosas de las cuales no se saben, incluso a modo de hipótesis el ingreso al país de quienes son parte del narcotráfico y el crimen organizado al estar con muchos flancos difíciles de controlar, grupos que también como una hipótesis representan un efecto de impacto político con sus consecuencias al derivar en leyes de seguridad, que dejan latente la acción de un estado con herramientas represivas disponibles. Falta aclarar esta época reciente de la historia.

Un período eleccionario, tiene una componente inevitable que es juzgar y hacer una evaluación ciudadana del gobierno actual, repercutiendo ello en el sector oficialista que se levanta como alternativa, y que sin lugar a duda es una variable sobre las cuales ya están las cartas jugadas, será el momento en que se exhiban por parte del gobierno los logros alcanzados. Pero a la vez en la génesis de la convocatoria para que resultara elegido, no se puede negar que estaba en una oposición férrea al más de lo mismo, alguna conexión con un descontento hacia los gobiernos de la concertación y la esperanza de haberse hecho cargo de lo que surgió en el estallido social como sentidas demandas y comprobación de temas que estaban al debe por un tiempo más que suficiente.

Desde el año 90 en adelante es claro y lógico que era atendible la gradualidad, pero no en exceso, el inicio del siglo XXI debería haber sido el tiempo para revertir y que se pusieran en práctica las ideas de un proyecto de sociedad diferente contraria al modelo proveniente del período 1973-1990. Ni siquiera la suma de derechos que se van logrando, tienen un peso en lo estructural.

Con lo anterior la visión del accionar del actual gobierno en cuestiones fundamentales no es alentador, al menos para quienes tienen la apreciación de estos elementos como sueños y expectativas que provenían desde las luchas dadas en plena dictadura. No es bien visto eso de en la medida de lo posible o la realidad sin renuncia, justificando lo que no se hace.

Los elementos que refuerzan lo analizado en el párrafo anterior, han caracterizado al gobierno como cauteloso con las transformaciones y por ende favorecedor del statu quo, pero también hay un actor que tiene que ver con una institución de impacto en la sociedad y que actúa en sintonía con la inexistencia de proyecto de mediano o largo plazo, se trata del poder que actúa de manera dominante.

Desde un discurso en que se ponía énfasis que no se involucran en las decisiones de otros poderes del estado, la Corte Suprema emitió un fallo que fijaba un cumplimiento de un pago a realizar por las ISAPRES, sin embargo, se impulsó una ley corta que revierte el fallo y se genera así una actitud complaciente con estas instituciones; se entrega el negocio del Litio a la participación del yerno de Pinochet y por cuestiones familiares hacen partícipe a la nieta del dictador; y por último, en la reforma previsional las AFP, salen fortalecidas. Todo indica que en lugar de ir en una dirección que debilite el modelo, se va en el sentido opuesto con tendencia a fortalecerlo. Por cierto, hay una explicación, si por años ha habido un devenir de acontecimientos que no han sido acompañados de un proyecto de sociedad, estamos con una ausencia de pensamiento que desarrolle ideas sobre algo diferente y así seguimos marcando el paso, alrededor de programas de gobierno que no tienen ninguna trascendencia de cambio en lo medular, todo se va entrelazando con eslabones que se unen bien entre sí.

Otra cuestión importante y ahora con cercanía a la ciudadanía que transita a pie, encontramos un monto del sueldo mínimo distante de lo que fue la propuesta de la Central Unitaria de Trabajadores el 1 de mayo del 2024. Al respecto se observa una carencia intencionada de ocultar la exteriorización de un presupuesto mensual detallado de lo que es el gasto de una persona que percibe el sueldo mínimo que no alcanza a satisfacer el vivir en forma digna. Un(a) candidato(a) cualquiera no tendrá tiempo para referirse al tema en detalle con cifras de proyección mensual, y un(a) asesor(a) económico no tendrá el tiempo para distraerse sobre algo muy básico relacionado con lo cotidiano. Basar el planteamiento de un monto para un sueldo vital, con el argumento de producir condiciones que permitan a las familias llegar a fin de mes, es un signo claro de una necesidad plenamente vigente en el hoy, que no se puede postergar a lo largo de los cuatro años del mandato de un gobierno. Un paliativo, aunque no suficiente es disponer de un mecanismo en que el monto previsto se actualice conforme a los parámetros relativos a la variabilidad del costo de la vida.

En el tema educacional falta mucho y un denominador común también lo es esa cuestión futura que es el proyectar la transformación social. Sin embargo, como a nivel país no existe un proyecto social, al parecer no queda otra que adaptarse. Esta referencia se relaciona con la resistencia al cambio que a veces ocurre en los establecimientos educacionales, pero es mucho más preocupante cuando se presenta en las casas de estudio formadoras de profesores.

Se encontraba normada la exigencia de mayores puntajes obtenidos en las pruebas de selección para quienes ingresen a las carreras de pedagogías el año 2026, no obstante, esto ha sido materia de discusión reciente para postergarlo. La Cámara de diputados/as, el día 6 de octubre de 2025 aprobó la postergación y en el Senado aún no hay señales de tramitación.

Puede ser atendible que los puntajes no sean predictores, sin embargo, no tendría por qué ser mal visto algún mecanismo garante de que los estudiantes tengan las características que los sitúe en un alto nivel que lo lleve a ser buenos profesores, por su puesto a lo cual se agrega lo que va obteniendo desde su proceso de formación inicial docente, y el rol de contribuir a sentar las bases de una sociedad desde las aulas y las actividades escolares.

La sociedad por su parte debe responder, generando las mejores condiciones laborales, ambientes óptimos para que ocurra el aprendizaje y la certeza de contar con profesionales de alto nivel insertos en un sistema educacional que los haga merecedores de un ingreso ubicado en los mejores rangos de remuneraciones. Lo anterior funciona si es que en forma cierta se le otorga importancia a la educación como base de superación, y que debe tener un efecto similar en otras profesiones que sean de importancia para la sociedad.

Con esto sólo se engloban dos líneas de acción entre muchas más que son prioritarias y no abordadas en la magnitud que corresponde.

Todo esto es un preámbulo que no se puede dejar pasar para ver posibles escenarios ya con las elecciones próximas a concluir en forma definitiva. Si gana la derecha, no está en juego un proyecto de sociedad ya que su clara intención será perfeccionar su modelo de negocios y poner en uso las diferentes leyes que han ido logrando en materia de seguridad. Se generaría un ambiente de incertidumbre y temor respecto a lo que puede ser la rutina diaria que pueden coartar las expresiones ciudadanas.

Si gana el progresismo o la izquierda como se le quiera llamar, de una vez por todas será necesario pensar más allá de la elección. Trabajar y construir un proyecto social para el mediano y largo plazo, llevar adelante cabildos ciudadanos autoconvocados poniendo de relieve la participación y el instalar confianzas como forma de convivencia.

Si el resultado es adverso, no es justificación para no abordar la construcción de un proyecto que nunca ha existido, la historia sigue y hay que darle un giro haciéndole caso a lo postergado, asumiendo responsabilidades que por supuesto si las hay, en los momento oportunos no existieron procesos reflexivos sobre qué pasó y qué trajo como consecuencia el término de los 20 años de la concertación, o más adelante ya en el segundo gobierno de Bachelet, el oficialismo se fragmenta y va con dos candidaturas a la elección del 2017. La pérdida de validez de un sector tiene como único camino elaborar desde la ciudadanía y desconcentrar las hegemonías que se tratan de aprovechar de las circunstancias.

Escuchar sobre la aspiración de una sociedad más justa o un Chile más justo, deja planteada la interrogante sobre ¿qué tiene de justo la sociedad? o ¿qué tiene de justo Chile?

Los desafíos siempre deben estar presentes y no estar respondiendo a un día a día. Una visión histórica cierta es que, a lo largo de 35 años, hay procesos que se han omitido e inevitablemente nos tienen en consecuencias no deseadas, éstas no se alejan de un análisis situado en una línea de relación lógica con una manifiesta intencionalidad de haber frenado las transformaciones que eran y son cruciales, atendiendo a intereses personales y no de comunidad país.

El cambio generacional avanza sin detenerse y en relación a una mirada desde el término del gobierno militar, estamos en un futuro del cual no nos imaginábamos ni soñábamos sus características, se partía con una confianza creciente la cual se fue extinguiendo y llegamos a donde estamos, la necesidad imperiosa de transformar. Estamos situados al fin de un ciclo y en el inicio de otro, la historia está comprometida en profundidad, por sobre los resultados de la elección. El día de hoy es la partida o podría ser el 15 de diciembre, es imprescindible responder a la interrogante sobre las características de una sociedad diferente, es el próximo hito.

18 de noviembre de 2025

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