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Elecciones 2025: segundo hito finalizado, ¿qué nos deparan los meses siguientes? Por Luis Osorio Olivares

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El sistema político eleccionario en su desarrollo a la fecha tiene elementos que caracterizan un proceso no muy claro y fuera de una lógica que se pudiera esperar de manera normal, signo elocuente de estos tiempos.

La calculadora política da para mucho, pero como una cuestión de respeto a algo que ya empezó, debería aplicarse que la norma vigente en materia de elecciones, no se pueda modificar cuando el proceso ya ha partido. Si no se tomaron las medidas a tiempo, es algo que se debe abordar más adelante, el proceso está en marcha cuando la calendarización ya se encuentra definida y se llega a la fecha tope de inscripción para primarias, independiente de si éstas se realizan o no. La práctica de los subterfugios no resulta apropiada y aleja de una posible ética, condicionada a que exista como práctica en el ejercicio de la política.

Una elección se debe entender como un acto político trascendente de gran participación, debate y el ir plasmando las ideas de la ciudadanía, en un momento que todos los electores somos parte de la política sin exclusión y el futuro se define en las urnas, no debe haber espacio para las hegemonías. Si esto no se da así, estamos con una partida falsa que puede llegar a cualquier lado.

Hay ocasiones en que lo obvio no resulta ser así y se va retorciendo en el camino. En una elección primaria, es claro que su desarrollo, aunque sea con la participación de fuerzas oponentes, existen coincidencias en supuestos mínimos comunes, pero al momento de tener resultados, debería haber un respeto por los electores mayoritarios que lograron imponerse de manera contundente y esto debe ser una práctica de todos los involucrados, como una cuestión tácita de aceptación por parte de las fuerzas convocantes. Las distintas etapas de un proceso electoral vistas como un todo, deben ser conexas y coherentes, no disociadas unas con otras.

Luego de primarias, resulta del todo lógico que debe ser aceptado el dar cabida preponderante a las directrices de las mayorías que concurrieron a votar, actuar en forma diferente se transforma en anular un mandato intermedio obtenido de manera contundente y transparente, que inspiraron una decisión a partir del sufragio, no es apropiado el congraciar a otros en desmedro de lo que llevó a obtener un triunfo.

El socialismo democrático como sector político, es un disfraz de parte de la concertación y por lo mismo fue derrotado en las primarias. Se perfila en la historia más reciente, distanciado del sentido que tuvo el estallido social, sin aceptar los hechos que fueron las causas de ese momento histórico y la responsabilidad que tienen en 30 años que han sido gravitantes en la realidad que se vive en la actualidad.

Es un no haber sabido o no haber querido, enfrentar por largo tiempo el cambio estructural requerido tras las imposiciones del gobierno militar y que perduran en forma intacta, con la aceptación de todos los gobiernos post año 1990, sin excepción. Si aceptamos una gradualidad y la identificación de un “punto cero” para iniciar las transformaciones, éstas han permanecido inmóviles en ese punto, la conciencia social y política no ha existido como lo que podría haber sido un factor influyente en la transformación. El tránsito ha sido inculcar el beneficio personal por sobre el beneficio comunitario de una sociedad.

Cuando se viene saliendo de un segundo hito vinculado al proceso eleccionario, que es la definición de las listas parlamentarias a ofertar, y no se llega a la preciada unidad representada por una lista única del 100% de las fuerzas que parten negociando, es signo de carencia de elementos básicos que actúan como catalizadores para producir ambientes unitarios, resaltando así la supremacía de las discrepancias. No habla bien de dar pasos de mayor envergadura si en lo inmediato no se logran acuerdos integradores y justificados por maquinarias electorales calculadora en mano.

En este ambiente de negociación por las candidaturas al parlamento, algunos han deslizado en sus intervenciones palabras sobre un proyecto político, pero esto último no existe. La única condición en que se pueda hablar en esos términos es con una fuerte cohesión unitaria, y tener muchos puntos de coincidencia en la proyección del corto, mediano y largo plazo.

El amarre estructural es tan grande, que impide resolver lo esencial.

Sólo por mostrar dos aspectos cruciales y que dan cuenta de cambios sociales que nunca serán alcanzados, por sesgos favorecedores del sistema neoliberal y del cual son parte la mayoría de los economistas, amparados en criterios que escapan de una humanización de la sociedad.

Partiendo de una interrogante sobre ¿cuáles son las condiciones de las personas para que tengan garantizadas una vida digna?, un factor de importancia es la disponibilidad de recursos para lograr satisfacer sus necesidades de vida. Podrían surgir nuevas preguntas y de esa forma realizar un acercamiento mayor a un desarrollo bajo un prisma humano.

Desde lo anterior, no sería presentable hacer una desviación que conduzca a eludir las bases que llevan a la dignidad.

Por otro lado, al poner atención en las unidades laborales que requieren fuerza de trabajo, éstas al ser generadoras de empleo bajo el análisis que se está efectuando, es porque de manera efectiva requieren la realización de trabajos que sumados a otros hacen posible que la organización productiva, de servicios u otra, exista. Es difícil pensar que el puesto de trabajo se cree sólo por un sentido de responsabilidad social.

En algún momento, la organización va tomando decisiones respecto a la estructura salarial de los ingresos de sus trabajadores. Supongamos que ponemos atención sólo en jornadas completas, y de esa forma se encuentra con que es aceptado como norma el pago del salario mínimo, que no da respuesta a la condición de vida digna.

¿Y quién es sujeto de percibir ese sueldo?, es altamente probable que se trate de una persona que tenga un bajo nivel de formación, por tanto, para mantener el ciclo sin alteración es necesario reproducir una “competencia laboral” conocida como la “mano de obra barata”, lo que los economistas verán como un equilibrio económico.

La posibilidad de una medida drástica de llevar el sueldo mínimo a un nivel de vida digna, desde el punto de los economistas es inviable, justamente es el problema estructural de mayor connotación social y la esencia de la forma deshumanizada en que se le da tratamiento a la economía. Habrá muchas justificaciones, sin embargo, estamos frente a un hecho que no se puede postergar, la expresión pura de la injusticia social con signos que se van haciendo perpetuos.

Por último y como segundo punto de observación, algo que es sólo un referente de una sociedad marcada por retardos, indicadores de que algo está pasando y no se resuelve. Cuando hay conflictos en las comunidades escolares de enseñanza básica o media, o incluso situaciones de otro tipo que obligan a la suspensión de las actividades escolares, se escucha una frase como “los estudiantes tendrán sus almuerzos garantizados”, haciendo referencia a niños y jóvenes en un estado de vulnerabilidad, que necesitan del espacio escolar para alimentarse. Detrás de ello hay un problema prolongado que no ha sido resuelto, la dependencia de tener que ir al colegio para comer. Hace 52 años o más, la Junta de Auxilio Escolar y Becas tenía un rol trascendente en el apoyo a los escolares en su alimentación y otras ayudas de tipo social, por la existencia de familias que ante una realidad difícil lo necesitaban, pero ya después de avanzado un cuarto de siglo XXI, hay signos que hacen presumir que cuando se han producido cifras positivas de crecimiento, los recursos siguen sin alcanzar para todos y nuevamente trastocan la dignidad.

Se presenta así un camino con bifurcación que admite sólo dos alternativas, se resuelven los problemas desde sus raíces y en forma contundente, o viene un sincerarse y se dice que son situaciones a las cuales no se les ve solución, a pesar de que se está hipotecando la dignidad, pero la economía no da las holguras. La historia se ha construido así. La esperanza y los sueños están presentes en el entendimiento de lo aquí expresados, no hay mucho margen para algo distinto.

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