“Ema y el machitún, cuento basado en la cosmovisión y ritualidad del pueblo mapuche” Textos, ilustraciones y diseño de Colomba Elton D., Planeta sostenible Ediciones EIRL, 2019. 28 páginas.
Las ceremonias de curación en la cultura occidental abarcan desde el modelo biomédico basado en la ciencia, que emplea protocolos clínicos, hasta prácticas holísticas e integrativas. Hoy en día, estas ceremonias se enfocan en restablecer la salud física, mental y espiritual del individuo. La medicina occidental convencional trata las enfermedades a través de la ciencia, la cirugía y la farmacología. Aunque se basa en laboratorios y tecnología, mantiene "rituales" institucionalizados, tales como los protocolos de ingreso que son procedimientos estructurados que buscan preparar al paciente y brindarle seguridad. El consentimiento informado, es una ceremonia formal de lectura y firma de documentos que valida el proceso médico. Las ceremonias de alta, corresponden a la transición simbólica y física del estado de "enfermo" a "recuperado" o “en tratamiento”, con instrucciones de cuidado. A través de una concepción de la medicina integrativa y holística, los enfoques contemporáneos reconocen que curar-sanar no es solo eliminar síntomas, sino tratar al ser humano de forma integral. Diversos centros de salud en occidente incorporan hoy prácticas de sanación complementarias, entre ellas Terapias mente-cuerpo, Meditación, mindfulness y mind-body therapies. También sanación energética, que utiliza prácticas como el Reiki, o la canalización de energía para equilibrar el campo energético del paciente. Y hoy en día con fuerza se utiliza la musicoterapia y arte como un medio de expresión para aliviar el dolor, reducir la ansiedad y procesar traumas.
Las ceremonias de sanación con la mirada occidental se entrelazan con una espiritualidad y grupos de apoyo, de tal forma que la dimensión comunitaria y espiritual sigue jugando un papel central en la sanación occidental. La práctica de la oración con apoyo religioso genera momentos de sanación a través de la fe, solicitando alivio o intervención divina. O los conocidos grupos de 12 pasos y apoyo mutuo con rituales grupales donde los participantes comparten sus padecimientos (adicciones, duelo, enfermedades crónicas) para lograr una sanación emocional compartida. También están los actos de sahumerio, lecturas de cartas, café, entre otras que apuntan a develar el futuro o el destino de quien padece alguna anomalía o dolencia física o espiritual.
Las antiguas prácticas curativas de occidente combinaban la observación empírica de la naturaleza con rituales religiosos, la mitología, algunas leyendas y los enfoques holísticos. De esta forma se sentaron las bases de la medicina y la farmacología moderna mediante el uso de la botánica, cirugía temprana y la comprensión del equilibrio corporal. La medicina occidental moderna tiene sus raíces principalmente en la antigua Grecia, donde se hizo la transición de las explicaciones sobrenaturales a las causas naturales. La Medicina Hipocrática desarrollada por Hipócrates (460 a. C.- 370 a. C.), se basaba en la Teoría de los Humores. Creía que la salud dependía del equilibrio de cuatro fluidos corporales (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra). Los Santuarios de Asclepio o Esculapio para los romanos, que es el venerado dios griego de la medicina y la curación en lugares como Epidauro, combinaban los cuidados físicos (dietas, ejercicios, baños, friegas, compresas y sanguijuelas) con la fe en el dios de la medicina y utilizaban algunas enjundias en los rituales del sueño curativo. Y la farmacología antigua con médicos como Dioscórides que documentaron el uso de cientos de plantas medicinales, sentando las bases de la farmacopea occidental. Ya la idea Aristotélica de ordenar el mundo mediante la clasificación de las especies estaba en pleno desarrollo.
En el antiguo Egipto ya existía un avanzado conocimiento en anatomía, higiene y especialización médica. Heródoto (c. 484–425 a.C.) destacaba que en Egipto existían médicos para cada enfermedad (desde oculistas hasta especialistas en el sistema digestivo). Y entre los remedios más usados estaba el opio, la mirra, el aloe y el ajo. Para ellos el enfoque integral debía permitir el cuidado del cuerpo, ya que era fundamental asegurar el paso a la inmortalidad, por lo que fue aquello lo que fomentó el conocimiento de la conservación corporal y la cirugía. En Mesopotamia, en cambio, aparecieron los primeros registros escritos estructurados sobre la salud. El Médico “Asu”, en la antigua Babilonia y Asiria, era el verdadero médico profesional. A diferencia de otros sanadores, pasaba años en la escuela aprendiendo ciencias básicas. No era sacerdote, sino que trataba a los enfermos mediante medicina racional y hierbas. Su práctica estaba regulada por el famoso “Código de Hammurabi”, el cual incluía honorarios médicos y severos castigos por mala praxis, por otra parte, los sanadores combinaban la herbolaria empírica (más de 250 plantas) con encantamientos y exorcismos realizados por sacerdotes sanadores (ashpu) para tratar enfermedades vistas como desequilibrios espirituales. En tanto que el “código de Hammurabi”, regulaba el ejercicio de la medicina, estableciendo las responsabilidades. En la Tradición Popular y Monástica de la Edad Media, tras la caída del Imperio Romano, gran parte del conocimiento médico clásico se conservó en los monasterios, fusionándose con la botánica tradicional de los pueblos europeos. En los jardines de los monasterios, los monjes cultivaban hierbas como manzanilla, valeriana y menta para tratar las dolencias de la población local. Así como las sangrías y las purgas, basadas en la tradición grecorromana, estas prácticas buscaban expulsar los "humores malos" o purificar el cuerpo con técnicas terapéuticas obsoletas basadas en la teoría de los cuatro humores, usadas desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Creían que extraer sangre y limpiar el tracto digestivo curaba distintas enfermedades, pero hoy están descartadas por la medicina moderna. El conocimiento empírico tradicional se transmite de forma oral de generación en generación, utilizando plantas, cataplasmas y partería para el cuidado de la mujer. Hoy gran parte del acervo de plantas y métodos utilizados por estas culturas antiguas ha perdurado y constituye la base de la farmacología y la medicina integrativa actual.
En tanto que las ceremonias de sanación de los pueblos originarios buscan el equilibrio físico, mental y espiritual, reconectando a la persona con la naturaleza y los ancestros. Basados en la medicina tradicional, integrando cantos, plantas medicinales, humos sagrados y la guía de machis, chamanes o autoridades espirituales. Las prácticas y ceremonias varían según la cultura: Pueblo Mapuche (Chile) El ritual principal de sanación es el Machitún. Dirigido por una Machi, incluye cantos chamánicos, percusión del cultrún, uso de hierbas (lawen), y la comunicación con espíritus para expulsar el mal. Otras ceremonias incluyen el Zatun (limpiezas profundas) y el Mütrümtu püllün (para devolver el espíritu al centro del cuerpo). En los Pueblos Andinos (Aymara, Quechua) Se realiza el Despacho Andino o rituales de armonización. Son ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) y a los Apus (espíritus de las montañas) con hojas de coca, semillas y flores, buscando restablecer la energía y purificar el camino. En Mesoamérica, en cambio, se destaca el Temazcal, una ceremonia terapéutica en un baño de vapor con piedras calientes, plantas medicinales y cantos, que se utiliza para purificar el cuerpo y liberar tensiones. En tanto que los pueblos de Norteamérica utilizan la Ceremonia de la Salvia (smudging), el rezo del tabaco sagrado y las cabañas de sudor, guiadas por curanderos tradicionales para sanar desequilibrios.
“Ema y el machitún, cuento basado en la cosmovisión y ritualidad del pueblo mapuche” que va interrelacionando leyendas de la historia antigua- serpientes de tierra y agua- con uso de hierbas medicinales (rosa mosqueta, hierba buena, ruda, boldo, canelo, peumo, laurel, quillay, traique, palqui, diente de león, entre otros) todos hermosamente ilustrados como la historia de la Ema y su abuela machi que recibía enfermos en una ruka pequeña a un costado de su casa, con sonidos de pifilka, txutxuka y kultxung, se pone el enfermo con la cabeza hacia la rewe, con el sahumerio de hojas de canelo, salen los espíritus malos un weküfé, que se mete en el cuerpo y que solo la machi sabe cómo liberar, relacionando también los sueños como el que tiene Ema en donde Ngünechen y los espíritus creadores la han elegido para ser ella la nueva machi, deberá aprender de su abuela y de los espíritus, su vestimenta traerá el küpam, con su úkülla y txariwe, y los accesorios; la txapelakucha, el txarilongko y un para de chaway de plata reluciente para sus orejas junto a kultxung. El relato es de finas descripciones entre abuela y nieta y la herencia espiritual y el texto trae también un glosario.
Ya nos preparamos para ceremonias, que tal vez, no sean de sanación, como la primera cuenta pública de José Kast, de quien la ciudadanía cada vez espera menos cosas, ya se vio que el plan contra la delincuencia sólo era un buen deseo de campaña como el nuevo y oficial eslogan: "Chile cuenta con todos", para ayudar a los más ricos. Este lema reemplazará a la frase inicial "Trabajando para usted", que sacó del gobierno a Sedini, Steiner, y las renuncias de Subsecretario de Ciencias y jefa de gabinete de la ministra del lenguaje híbrido que combina elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés con su spanglish Leo Lao, y los 18 Seremis que no alcanzaron los 70 días de gobierno marcando una nueva etapa de la administración centrada en los resultados, la gobernabilidad y el despliegue territorial tras la Cuenta Pública que esperamos contenga otras figuras retóricas más allá de las metáforas o una zanja que al parecer quiere instalar en el parlamento. En tanto Donald Trump que el 4 de julio (cumple 80 años) y a pesar de los bombardeos en Irak y las amenazas de Rubio a Cuba con un bloqueo que al modo israelí pasa a contravenir cualquier dejo de humanidad mientras se centran en el 250.º aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, y la administración ya organiza eventos cívico-militares faraónicos e impulsa polémicas medidas conmemorativas, incluyendo pasaportes de edición limitada y un proyecto de ley para crear un billete de 250 dólares con el rostro del emperador de la sangre, que se comprometió en campaña a la paz mundial y ahora debe reemplazar misiles y otras armas que por ahora mueven la economía estadounidense cambiando sangre por petróleo junto a la inclusión de eventos especiales, como carteleras de artes marciales mixtas (UFC) y estadios temporales en la Explanada Nacional (National Mall) frente a la Casa Blanca, El Circo estadounidense brillará en todo su esplendor.
Hans Schuster, escritor
