En kioscos: Mayo 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

En defensa de la Educación Básica chilena: ¡Los niños y niñas importan! Por Nicol A. Barria-Asenjo

Paulo Freire (1969) señaló que “La educación es comunicación, es diálogo, en la medida en que no es la transferencia de saber, sino un encuentro de sujetos interlocutores que buscan la significación de los significados” (p.53). Si la educación es comunicación y diálogo, habría que comenzar a pensar críticamente en la real necesidad de las evaluaciones educacionales ¿son para los niños y niñas o son para que los proyectos educativos logren sus subvenciones, y la desgarradora y despiadada competencia institucional que a lo largo y ancho arrasa con cualquier subjetividad del saber? Preguntas difíciles de responder, lo sencillo en esto, sería tal vez identificar que la evaluación siempre contienen su dosis de violencia, a través de las evaluaciones educativas se limita el futuro de los estudiantes, además, se genera una división clara, la medición tiene como efecto la separación entre los que saben y los que no, los que tienen un 7 versus los que tienen un 1, son etiquetas que se acepte o no, son complejas y generan impactos en quienes las reciben. Todos quienes hemos sido y somos estudiantes hemos sentido la angustia y ansiedad de las evaluaciones.

Retomando a Freire, si la educación es encontrar la significación de los significados, tenemos que entender que la construcción del saber, es un proceso de de-construcción, re-acomodación y posterior edificación, conviene articular una nueva pregunta; ¿Cómo poder evaluar, medir algo que es subjetivo y que además es imposible de encontrar y por lo tanto de atrapar para encasillar? Si la educación es diálogo también habría que pensar en los participantes de dicho proceso comunicativo; ¿Qué pasa cuando el diálogo educativo tiene como receptor del mensaje principal a un infante que se mira desde una torre intocable llamada adultez y que no logra entender, respetar y cuidar la etapa del ciclo vital sino que, se limita a construir más y más de lo mismo que el modelo ideológico hegemónico necesita para su perpetuación? Los niños son sujetos políticos que se despolitizan cínicamente, si el poder global tiene que centrarse en la infancia, entonces, habría que destruir todo lo existente, porque lo cierto, es que la infancia actual como un primer laboratorio politico, un escenario primario de competencias que en la adultez permanecerá aún más cruel. En el presente escrito, abordaremos la cuestión de la educación chilena, poniendo un acento en aquel grupo que deambula entre las oscilaciones del sistema educativo. Nos centraremos en aquellos que son duramente invisibilizados y que sienten de forma directa la presión de lo que es ser estudiante en Chile. El antagonismo, es que mientras este texto será leído, todos quienes tenemos hijos/as estaremos de acuerdo, todo parecerá ser muy obvio pero durante la semana, mes y año, una y otra vez los niños y niñas de pe-básica y básica seguirán confrontados con los moldes que el país ha creado para medir si un niño avanza o queda congelado en un nivel.

Mucho antes de mis logros y responsabilidades como investigadora en las Ciencias Sociales, escritora, activista, militante y estudiante de los fenómenos psicológicos, políticos, históricos y sociales, mi principal logro y responsabilidad es la maternidad. Soy madre soltera y a mis 26 años he organizado mi vida al rededor de la maternidad, desde el día 1 en que supe que mi hija venia al mundo. Mis movimientos desesperados en el terreno de la política global tienen a mi hija como base, detrás de la búsqueda de un nuevo proyecto político, está la necesidad de construir o contribuir efímeramente a un mundo digno para mi hija.

Si bien, los otros roles o habilidades me han generado grandes oportunidades alrededor del mundo, mi vida cotidiana sigue permaneciendo en constantes crisis producto de lo complejo que es, no solo para mí, sino para cualquier mujer y madre soltera, organizar una desgastante y exigente agenda académica-intelectual, la despiadada competencia y escasez laboral y, los cuidados de un hogar, la crianza y ser agente activo (24/7) en las necesidades de un infante -en su desarrollo y proceso educativo-. A los roles que hay que cultivar para convivir y sobrevivir en la sociedad del siglo XXI, se le suman, los deberes y responsabilidades que la sociedad en si no considera como centrales pero que están a la base de todo.

Expondré mi caso personal para lograr extrapolarlo desde lo particular de mi realidad a lo general de un dilema educativo que prevalece como reto pendiente en las agendas políticas. Mi hija Antonella, tiene 6 años, luego de un Pre-Kinder y Kinder realizados en modalidad virtual por la llegada de la pandemia del Covid-19, le correspondió el presente 2022 ingresar a la modalidad presencial: Un nuevo reto llegó a su vida sin previo aviso ni muchos procesos de adaptación.

Considero la infancia como un lugar de debates, tensiones, preocupaciones y una etapa marcada por el significante exploración. Un niño es un ser individual, capaz de sentir, pensar y que está a diario re-descubriendo el mundo, un mundo complejo que logran explicárselo a su manera, los adultos no estamos tan lejos de esto porque nadie entiende muy bien lo que es ser humano en tiempos de inhumanidad, si para nosotros es complejo salir al mundo, para ellos/as que están en calidad de vulnerables y dependientes lo es aún más. Veo la infancia como un lugar central para lo porvenir, incluso a nivel político y ecológico, la infancia y lo que se enseñe en la infancia, las vivencias, experiencias moldearán lo demás.

Si la vida de un niño o niña es complejo, si su mundo afectivo y cognitivo es complejo para ellos mismos que les toca existir en sociedades adulto-céntricas, que de forma naturalizada sistemáticamente los invisibilizan, como colmo, les corresponde en nuestro periodo histórico ser la primera generación de niños y niñas que deben comenzar a moldear todos los esquemas cognitivos previamente organizados para luego desorganizarlos y organizarlos nuevamente. Si la modalidad online los complicó y a duras penas lograron adaptarse, ahora tienen otro reto; sumergirse en los procesos educativos de forma hibrida. Las consecuencias en ellos ya están a la vista.

En Chile, la calidad de la educación en general, comenzó a tener visilibilidad en lo político y lo académico desde inicios de la década del 2000, algunos de los ejemplos de investigación sobre la temática los encontramos en “Calidad educativa. Lineamientos propositivos para una educación de calidad en Chile” Alfaro, F., Báez, C., Calcagni, M., Fernández, M., Fuentes, K., Sichen, H., Pérez, C., Mardónez, C., Neira, P., Salgado, N., Tijoux, M. y Winter, C. (2011); "Hacia un sistema escolar más inclusivo: cómo reducir la segregación escolar en Chile” Carrasco, A., Contreras, D., Elacqua, G., Flores, C., Mizala, A., Santos, H., Torche, F. y Valenzuela, J. P. (2014) asi como estás hay muchas otras investigaciones más que intentan abordar los dilemas que la educación presenta. Hay un antagonismo a la base de la educación. Las olas de revueltas estudiantiles del 2009 o 2011, las luchas por una educación de calidad, digna y accesible para todos, nos ayuda a ver la importancia que la educación tiene.

Por otro lado, la cuestión de la docencia y la educación también cuenta con variadas investigaciones, pero más allá de lo académico, lo crucial es la practica. ¿Qué pasa con los profesores, educadores y asistentes de aula que no logran responder al reto de la educación? ¿Que pasa con los profesores y personal educativo que pese a sus buenos deseos e intenciones hacia nuestros pequeños/as se ven abrumados/as por que deben cumplir con las exigencias de los proyectos educativos y además, con la presión de estar inmersos en la situación nacional? Nuevamente tomaré el caso personal para lograr dilucidar algunas cuestiones claves. En esto, destacaré el trabajo de 2 profesionales que han logrado sembrar esperanza en la educación en mi hija, Camila Asenjo y Nérida Albornoz. Ambas profesionales acompañaron a mi hija en el duro proceso de educación virtual, siendo ellas mismas confrontadas con una nueva modalidad de evaluación y educación, las consecuencias de su buena labor, compromiso es que nuestrxs hijxs, reconocen en ellas figuras cruciales en su formación. Tal vez, todo se resume a eso, a que hay personas que lograrán incentivar y cuidar los procesos formativos versus otros que agotados por las exigencias, pierden todo foco de su trabajo.

A través del amor y confianza que mi hija siente con sus profesores y profesoras, he aprendido a ver como un/a niño/a con sabiduría diferencia entre quienes los guían, ayudan, apoyan y protegen. También reconocen cuando alguien los presiona, los ignora y no los protege. Los niños y niñas se ven limitados por su propia comunicación. Sin embargo, con amor y cuidado, ellos logran articular complejas realidades, experiencias, sentimientos y reconocer con facilidad las cosas que andan bien de las que andan mal. La lupa de los niños y niñas, cargada de preguntas e incertidumbres es sabio, es un instrumento de medición mucho más justo que lo que los proceso de educación han generado.

Mi hija estudia en un proyecto educativo excelente, el proyecto Educativo del Colegio Artístico Santa Cecilia, comienza con un marco doctrinal por excelencia enfocado no solo en el proceso educativo, sino también en la integridad, dignidad y otros tantos significantes que el lector podrá identificar, cito: Marco Doctrinal. “Si bien los padres son los primeros y obligados educadores de sus hijos y su derecho-deber en esta tarea es original y primaria respecto al deber educativo de los demás», la escuela tiene un valor y una importancia básica entre todos los medios de educación que ayudan y completan el ejercicio de este derecho y deber de la familia. Por tanto, en virtud de su misión, corresponde a la escuela cultivar con asiduo cuidado las facultades intelectuales, creativas y estéticas del hombre, desarrollar rectamente la capacidad de juicio, la voluntad y la afectividad, promover el sentido de los valores, favorecer las actitudes justas y los comportamientos adecuados, introducir en el patrimonio cultural conquistado por las generaciones anteriores, preparar para la vida profesional y fomentar el trato amistoso entre los alumnos de diversa índole y condición, induciéndolos a comprenderse mutuamente. También por estos motivos entra la escuela en la misión propia de la Iglesia.” (1982, n 12) (1)

De lo anterior destacaré algunos conceptos que me parecen importantes: “cultivar”; “desarrollar”; “promover”; “introducir”; “preparar”; “comprenderse”; “mutuamente”, estos conceptos logran en si mismo ser una suerte de mapa de lo que es la educación o el primer paso para que la educación comience a operar. Es necesario cultivar algo en primer momento para desarrollarlo, promoverlo, prepararlo, comprenderlo, ese es el eje que a veces parece quedar olvidado. ¿Que estamos cultivando en nuestro niños y niñas? ¿Como verán ellos posteriormente con mayor complejidad y elaboración el sistema educativo?

Mi experiencia personal ha sido muy grata, pero como no todo es perfecto, también he visto la presión afectiva que mi hija ha sentido. Llanto desbordante y crisis importantes que solo las he visto emerger el presente año. ¿Nos hemos detenido a pensar en que los más pequeños han tenido que irse al mundo presencial luego de estar afectivamente angustiados por el virus del Covid-19? Como madre, padre, cuidador/a, abuelo, abuela, o cualquier etiqueta, ¿he pensado en lo complejo que es ser estudiante de pre-básica o básica en el contexto actual? ¿Qué pasa con los niños y niñas que aún siguen con temores sobre el contagio luego de perder a familiares o seres queridos? ¿Hemos considerado la presión afectiva que los niños sienten al recibir sus primeras calificaciones y ver que no son tan buenas como las del compañero?

Los niños y niñas del país, se ven enfrentados a la presión de tener que decidir sobre algo que es estructuralmente imposible de decidir para ellos: pasar de curso depende de sus calificaciones, continuar con sus compañeros de curso, avanzar con sus amigos/as, todo esto, depende de las calificaciones, y cuando estas van mal, naturalmente la desesperanza aparece. Aunque como madre pueda decir que lo principal es su tranquilidad y que para mí las calificaciones o el proceso educativo es complejo y hay que ir paso a paso, en su inocencia infantil y dilemas existenciales acordes a su mundo, siguen con preguntas, frustraciones, tristezas y dolores. Aunque enseñemos a nuestros niños a no competir, a no mirar al otro, a no compararse, ellos al igual que nosotros lo harán. ¿Seremos capaces de entender y responder adecuadamente a las angustias, dolores y preocupaciones de nuestros/as hijos/as?

Ante estos retos que estarán durante toda la vida educativa, tenemos que agregar la velocidad en que todo ha ocurrido, voy en defensa de los más pequeños porque ellos no tienen opciones de alzar la voz, y cuando lo hacen, son silenciador porque adultos que creen tener las respuestas del mundo. Desde el 2020 al 2022 los pequeños han sido confrontados por cambios, crisis, virus, pandemias, confinamientos, mascarillas, pánico, angustia, incertidumbre. Se nos olvida que si estos 2 años han sido complejos para nosotros como adultos, nuestros niños han vivido algo que no son capaces de ver y expresar con claridad.

El reto es ¿Cómo respetar a nuestros niños en un mundo que está creado por y para adultos? Este texto pretende aportar al debate nacional, el debate que está vivo y que comienza a tomar forma desde forma subterráneas. ¿Estamos haciendo lo correcto por nuestros infantes? ¿Estamos cuidando el mundo del mañana dejando huellas positivas en sus experiencias educativas? ¿Estamos entiendo y escuchando sus quejas, preguntas, frustraciones? ¿Estamos aportando a su crecimiento y guiándoles con el cuidado y el respeto que merecen?

Referencias.

Carrasco, A., Contreras, D., Elacqua, G., Flores, C., Mizala, A., Santos, H., Torche, F. y Valenzuela, J. P. (2014). Hacia un sistema escolar más inclusivo: cómo reducir la segregación escolar en Chile. Informe de Políticas Públicas, 36. Recuperado de http://www.espaciopublico.cl/media/publicaciones/archivos/25.pdf

Gaete, Alfredo, & Ayala, Cristián. (2015). Enseñanza básica en Chile: las escuelas que queremos. Calidad en la educación, (42), 17-59. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-45652015000100002 Cornejo, J. (1999). Profesores que se inician en la docencia: algunas reflexiones al respecto desde América Latina. Revista Iberoamericana de Educación

Documento institucional disponible en la página web del colegio, véase: https://www.colegioartisticosantacecilia.cl/documentos-descargables/

Compartir este artículo