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En memoria de Luis Sierra Bosch. Por Ximena Peralta Fierro

Ha muerto un amigo, un inmenso compañero. Te fuiste Lucho, cuando pensábamos que el susto ya había pasado. Luis Sierra Bosch fue un viejo joven, un auténtico rebelde, queridísimo para la militancia socialista y frenteamplista. El día de ayer, con esta triste noticia, las redes estallaron con mensajes de sentido cariño por Lucho, y así varios nos dimos cuenta que, al igual que otros más, quedamos con cafés pendientes con él, con una llamada de teléfono anunciada, pero sin hacer, con una conversación de whatsapp a la mitad. Lucho Sierra fue un alma soñadora que nos marcó. En su memoria comparto este texto para quienes no lo conocieron en vida.

Lucho fue hijo de la educación pública y dirigente político desde muy temprano. El año 1971 integró el Centro de Alumnos del Instituto Nacional. Militaba en ese entonces en el MAPU. Fue allendista y el golpe lo pilló cuando recién entraba a estudiar Economía a la U. de Chile. En dictadura, fue un actor clave en la reunificación socialista, impulsándola desde las juventudes políticas. Con los años pasaría a ser presidente de la Juventud Socialista y un destacado militante del campo de la izquierda. Apasionado por la política, el fútbol y una buena conversación, la convicción de Lucho era construir las condiciones de disputa por un mundo distinto. Luego vino una época en que la prioridad estuvo en la institucionalidad, mientras de contrabando se consolidaba la lógica neoliberal en la subjetividad social y también en los partidos de la izquierda. Eso explica su renuncia al PS en el 2009, en una carta pública escrita con intensa claridad política. Hasta aquí la historia la conozco de sus recuerdos o de lo que nos han contado de él.

A nuestra generación frenteamplista, Lucho nos pilló en un momento muy especial. Corría el 2015 más o menos, las grandes movilizaciones de comienzos de la década ya habían pasado, los movimientos sociales que habíamos llenado las calles ya no teníamos la misma fuerza. Sin embargo, un puñado de nosotros teníamos la convicción de que era necesario darle a nuestras luchas un referente político, una estructura orgánica, herramientas y fuerza para entrar a la política, ya no solo en nuestros nichos. Queríamos ser un camino de esperanza firme hacia cambios estructurales que cambiaran la sociedad de explotación y soledad que animó a esos movimientos sociales.

Los veinteañeros y treintones campeábamos y en eso nos encontramos con otro joven, pero viejo, “el Lucho Sierra”, dirigente de Convergencia de Izquierdas, un movimiento político en que convivían ex militantes del PS y jóvenes desilusionados. “Un socialista de toda la vida”, nos dijeron. En ese entonces acordamos la locura de convocar a un congreso abierto en todo el país, para que toda persona que se sintiera llamada a la creación de este nuevo referente político por el cambio, desde la izquierda y los movimientos sociales, concurriera a fundarlo. Le pusimos “Construyendo alternativa” y en cada región del país, y también fuera de Chile, se formaron pequeñas unidades de debate que entregaron una síntesis de principios y plan de lucha política para el periodo. Pronto elegiríamos a nuestra primera Dirección Nacional como Movimiento Autonomista, de la cual Lucho sería parte con una muy contundente votación. En ese entonces, varios nos reímos preguntándole cómo había cuadrado tantos votos -su fama de excelente negociador lo precedía- pero él sólo respondía “hay muchos cabros como ustedes que valoran a un viejo como yo”. Hoy creo que tenía razón en eso. Esa elección casi coincidió con la fundación del Frente Amplio, apuntalada inicialmente por el Movimiento Autonomista y Revolución Democrática. El 2017 logramos consolidarnos como una fuerza política visible en la institucionalidad y anclada en los movimientos sociales. Lucho fue un aporte clave en la construcción de confianzas, mística y empuje en esta nueva coalición.

Porque la voluntad era contribuir a la articulación de las fuerzas de izquierda, fue aquella misma Dirección Nacional que en 2018 condujo el proceso de encuentro y fusión de cuatro movimientos del Frente Amplio: los movimientos SOL, Nueva Democracia, Izquierda Libertaria y el Movimiento Autonomista. De este proceso nacería el partido Convergencia Social, al cual pertenece el presidente Gabriel Boric. Fue en Convergencia que Lucho militó estos últimos años, siendo un compañero ejemplar. Su última responsabilidad fue la de encargado político de su querido comunal de Estación Central. Su labor de formación de voluntades militantes deja una marca indeleble en nuestro joven partido. Siempre presto para dialogar con todo militante que tuviese la suerte de pasar por su camino. A diferencia de lo que uno hubiese esperado prejuiciosamente por la diferencia generacional, no había en sus palabras aleccionamiento. Lucho Sierra fue amoroso y entusiasta para celebrar los triunfos pequeños, medianos y tremendos, todos compartidos. También fue franco y tenaz en la crítica.

Últimamente, o quizás siempre, dos temas políticos rondaron con fuerza sus conversaciones e intervenciones y es justo que su inesperada partida nos convoque a una reflexión franca y profunda al respecto. El primero es la necesidad de anclar nuestro quehacer político en las fuerzas vivas de la sociedad, en los movimientos sociales y populares, en la disputa por la hegemonía, en terminar con la compleja y diversa red de opresión tejida sobre nuestras vidas. Eso no significa renunciar a la consecución de mayorías políticas para lograr los cambios que comprometemos. Por el contrario, significa construir y avanzar las condiciones políticas para tales transformaciones. Continuar con el debate por un mundo distinto, no aceptar la derrota conceptual, ideológica y material de que este estado de cosas es el único posible, o que a lo más es posible maquillarlo. Eso importa continuar la lucha política, construir herramientas para darla, articularnos, actualizar nuestra batería conceptual y nuestros sueños de emancipación. No acotarnos sólo a la política institucional. Aquella es una plataforma indispensable, y las alianzas que la sustenten deberán conformarse con la máxima amplitud y cohesión, en favor de ello deberá estar nuestra generosidad y línea política. El énfasis está en que la política institucional no pase a convertirse en un fin en sí misma. Es la advertencia que Lucho nos hacía sobre el peligro de la burocratización.

El segundo tema es la importancia de no desplazar u olvidar el lente económico para nuestro análisis político. Tiene que ver con el peligro de la burocratización en tanto décadas habían neutralizado la relación entre las super fortunas y la justicia, la matriz productiva del país, la subordinación nacional frente a las potencias mundiales, etc. Lucho siempre nos hablaba de Uber, de Air Bnb, de las motos de delivery que se multiplicaron en la pandemia. No lo hacía con sorpresa o incomprensión de las nuevas tecnologías, por el contrario, insistía en que este era la explotación económica reinventándose, reacomodándose a la sociedad de esta década y las que vienen. Y ese debe ser uno de los ejes centrales de nuestra acción política, siempre, porque si algo no pasa de moda es la subordinación económica, la explotación de la mayoría en favor de unos pocos.

Animando debates partidarios y de coalición, invitando a los movimientos sociales a nuestra conversación, sirviendo de puente y de motor, fue que conocimos a Lucho. Su aporte fue invaluable para la construcción de lo que hoy somos y lo que queremos construir hacia adelante. El abrazo cariñoso y la risa inquebrantable de nuestro querido Lucho Sierra nos acompañarán siempre. Pillo, desafiante, crítico, bueno para reír de sí mismo y de los demás. En medio de una banda de cabras y cabros, te ganaste un puesto principal. Vives en nuestra alternativa alegre, de justicia y de futuro. En tu memoria, aquí nadie se rinde.

Ximena Peralta Fierro
Vocera de Convergencia Social

2022/06/25

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