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Entrevista de Francisco Reyes Catalán, Instituto Nacional Primer Congreso de Humanidades

Los días 27, 28 y 29 de agosto, en el Instituto Nacional, se realizó el Primer Congreso de Humanidades, en la Sala de Cámara del Centro de Extensión del establecimiento. La iniciativa reunió a todos los departamentos vinculados a las humanidades y fue dirigida por la profesora Nancy Aballay Figueroa, jefa del Departamento de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Durante tres jornadas —mañana y tarde— estudiantes desde séptimo básico hasta cuarto medio participaron en ponencias y reflexiones en torno a la figura de Gabriela Mistral, reconocida como poeta, indigenista, educadora, feminista, mística y crítica de su tiempo. Este espacio buscó no solo fomentar la investigación y el diálogo entre profesores y alumnos, sino también fortalecer la educación pública a través de actividades colectivas y críticas. En la siguiente entrevista, conversamos con la profesora Aballay sobre el origen de esta iniciativa, su desarrollo y los aprendizajes que dejó este primer encuentro, donde se vio fortalecida la tradición republicana de la institución, promoviendo su identidad como espacio formador de ciudadanos.

  ¿Cómo nace la idea de realizar este Primer Congreso de Humanidades? ¿Qué rol cumplió en este?
  Nace por iniciativa de la Rectora Carolina Vega, quien a fines del año 2024 solicita que me haga cargo de organizar y convocar a los departamentos humanistas y afines, en torno a la idea de un “Primer Congreso de Humanidades”. En esa oportunidad ella me entrega los lineamientos generales y solicita trabajar bajo la dirección de Marcela Friz, Profesional de Apoyo a la Gestión Educativa. Como parte de una iniciativa orientada a fortalecer la educación pública y abrir espacios más allá de la sala de clases tradicional, la rectora Carolina Vega impulsó la realización del Primer Congreso de Humanidades. Su propuesta, entregada a los departamentos humanistas y afines, buscó generar un encuentro que reuniera a disciplinas tan distintas y a la vez complementarias como Historia, Lenguaje o Religión. Bajo esa motivación, se dio forma a una instancia inédita de participación y reflexión colectiva que convocó a toda la comunidad educativa.

  ¿Cuáles considera que son los aportes más significativos del Primer Congreso de Humanidades para la formación académica de los estudiantes y para la investigación en el ámbito de las humanidades en nuestra institución?
  La convicción del equipo organizador fue promover en los y las estudiantes la reflexión, el intercambio de ideas que se produce desde la escucha activa de un tema propuesto y la interacción que se produce luego en la sala de clases con sus respectivos profesores. Si esta reflexión permite luego profundizar en la investigación sobre los muchos y variados temas que durante tres días estuvieron presentes, ello constituye una ganancia. Más allá de la organización y la convocatoria, el Congreso buscó dejar huellas en la comunidad escolar. Durante tres días, los estudiantes no solo asistieron a ponencias, sino que también participaron activamente en espacios de escucha, diálogo y participación. Ejemplo de ello fue la ponencia de Rodrigo Mayorga, donde los alumnos se involucraron directamente, así como los talleres que se desarrollaban en paralelo a las charlas, rompiendo el paradigma de un día cualquiera de clases. En ese cruce entre lo académico y lo formativo, se plantearon los aportes más significativos de esta primera experiencia para la vida escolar y la investigación en humanidades dentro del Instituto Nacional.

  En términos de temáticas y líneas de investigación presentadas, ¿cómo se eligieron los ejes del congreso y de qué manera cree que fomentaron la interdisciplinariedad entre las distintas áreas de las humanidades?

En la portada de la Revista de Educación en su Edición 413, sobre Gabriela Mistral, se anunciaba lo que para un grupo de docentes y funcionarios del Instituto Nacional sería la motivación por excelencia del Primer Congreso Escolar de Humanidades: “poeta, indigenista, educadora, feminista, mìstica y crìtica de su tiempo”.

Se puede ver que uno de los grandes desafíos del Congreso fue articular la diversidad de miradas que conviven en los distintos departamentos humanistas. Aunque todos comparten la misma raíz, no siempre existió plena coincidencia en las posturas. Sin embargo, la elección de Gabriela Mistral como figura central permitió alcanzar una cohesión en torno a su vida y obra. A partir de ella se definieron los ejes temáticos que guiaron el Congreso, los cuales reflejan tanto la amplitud del pensamiento mistraliano como la riqueza del diálogo interdisciplinario que marcó este encuentro y que fueron:

  Ciudadanía, Diplomacia y Derechos Humanos
 
  Educación, Patrimonio y Reforma Educacional.
 
  Género
 
  Espiritualidad
 
  Cultura Latinoamericana e Identidad

  Como coordinadora del Primer Congreso de Humanidades y considerando su experiencia académica y profesional en el área, ¿cómo ha influido su trayectoria en la concepción y desarrollo del evento, y qué aprendizajes personales y profesionales espera transmitir a los participantes?
  Como coordinadora de la actividad destaco por, sobre todo, el trabajo colaborativo, la buena disposición de las y los docentes para asistir cada semana a una reunión que nos permitió compartir las muchas miradas que tenemos de las humanidades y lo que queremos del ser humano del siglo XXI. Reflexionamos, debatimos y llegamos a consensos durante varios meses en un ambiente de respeto y cordialidad, valores que se constituyen en referentes fundamentales para llevar a cabo una labor de esta envergadura. Desde mi trayectoria personal y profesional espero que aquello se haya transmitido.
  En el desarrollo del Congreso quedó en evidencia el sello personal que la profesora Nancy Aballay Figueroa inspiró al proceso. Su capacidad de liderazgo estuvo marcada por el diálogo constante, la apertura a distintas miradas y la búsqueda de consensos, elementos que fueron construyendo una experiencia colectiva sólida. Este trabajo previo permitió que, durante varios meses, docentes de diversas áreas compartieran visiones sobre las humanidades y sobre el ser humano. El ambiente de respeto y cordialidad que se generó no sólo hizo posible la realización del encuentro, sino que también se convirtió en un mensaje claro para los estudiantes: aprender no se limita a los contenidos, sino que también se refleja en la práctica de valores como la colaboración y la convivencia.

Según indica la profesora Nancy Aballay: Sin duda, en el futuro debieran existir nuevas versiones de esta primera actividad. A unas semanas de su término, están pendientes las evaluaciones y sus proyecciones futuras. El Instituto Nacional cuenta con un potencial humano muy valioso y no necesita de fórmulas complejas, solo se requiere voluntad y compromiso, para esta primera versión la hubo y de sobra.

En conclusión, el Congreso de Humanidades permitió abrir un espacio de reflexión crítica y de diálogo interdisciplinario, que ayudó a fortalecer la formación integral de los institutanos. Más allá de las ponencias, la comunidad educativa pudo crecer desde el conocimiento de la memoria, la democracia y la diversidad. Sin dudas, experiencias de este tipo favorecen el desarrollo de una sana convivencia, proyectando a la juventud como protagonistas de los desafíos del futuro.

Autor: Francisco Reyes Catalán, Institutano Generación 2024.

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