En kioscos: Abril 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Equidad, calidad de vida y Cambio Climático. Por Mario Vega

El reciente sistema frontal que afectó a la Zona Central de Chile desde el pasado día viernes 29 de enero, en plena temporada veraniega en nuestro hemisferio, es una manifestación más del fenómeno del Cambio Climático que afecta a nuestro territorio, una de cuyas principales consecuencias, ha sido la escasez hídrica y el subsecuente daño para las actividades del sector silvoagropecuario.

Hoy en día, existe acuerdo en el mundo académico que el origen de esta problemática se sitúa en el año 1850 como el punto de origen del incremento sistemático de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en progresión geométrica a nivel mundial.[1] Este ha modificado sustancialmente los promedios térmicos a nivel planetario dando lugar a un amplio conjunto de alteraciones en la biosfera. 

Ejemplo de ello, fue el desplazamiento de la isoterma de los cero grados Celsius (0°C) hacia áreas precordilleranas ha provocado el previsible proceso de remoción de material en masa desde las laderas expuestas a intensas, y excepcionales, lluvias estivales, poniendo en riesgo la seguridad de asentamientos humanos, temerariamente localizados en sus proximidades. Por su parte, el evento de La Niña que se manifiesta en un descenso del promedio térmico de las aguas del Pacífico sur, recuperó intensidad entre los meses de agosto a diciembre de 2020, dando lugar a cerca de 160 días sin precipitaciones en la Región Metropolitana, tendería a debilitarse gradualmente hasta desaparecer durante el próximo otoño.[2]

La ocurrencia de este tipo de trastornos climáticos, se une a aquellos que durante el transcurso del año es posible observar en el comportamiento del tiempo atmosférico como intensas heladas y olas de calor, episodios de intensas precipitaciones en breves períodos de tiempo, disminución de la estación lluviosa y la alteración de su régimen han dado lugar a una percepción de desajuste a la que, lamentablemente, nos hemos acostumbrado durante al menos la última década.

Sin embargo, existe un proceso de deterioro más sistemático y constante como es el de la transformación biogeográfica que alterna nuestro entorno, arraigando la aparente anomalía de la condición atmosférica. Ello se manifiesta en la recurrencia de incendios durante la estación seca que arrasan terrenos con escasa cubierta vegetal, produciendo degradación de la biodiversidad, descenso de la productividad agrícola y escasez del forraje para el sustento de rebaños de ganado, por ejemplo, en los valles del Norte Chico.

Lo anterior, supone, entre otros hechos, la necesidad de reevaluar el concepto de riesgo natural en nuestro territorio, dada la evidente modificación de los factores causantes de eventos que pueden amenazar a las comunidades humanas. De igual manera, se hace urgente la necesidad de modificar los instrumentos de ordenamiento territorial en función del escenario generado por la actual transformación climatológica, poniendo énfasis en la cohesión e integración. En tal sentido, se hace indispensable la intervención de la autoridad para favorecer el adecuado manejo de cuencas para controlar procesos de desforestación y de erosión de los suelos y regulando el desmonte con fines agrícolas. 

Por otra parte, la existencia de gradientes sociales en la ocupación del espacio, determinadas por factores socioeconómicos, es otro ámbito que requiere una activa intervención de la autoridad pública pues, es común la presencia de asentamientos precarios en sectores expuestos a este tipo de desastres como ocurrió con los pobladores del “Campamento Dignidad” localizado en las proximidades de la Quebrada de Macul, en la precordillera de Santiago que debió ser evacuado ante el inminente riesgo de un alud.[3]

Lo anterior, es un importante llamado de atención. El Cambio Climático es un fenómeno que interpela a las condiciones de desigualdad y de exclusión social existentes en Chile pues, su acción sistemática, profundizará las múltiples adversidades que enfrentan diversos sectores de nuestra sociedad; los pequeños productores agrícolas frente a la posesión privada de derechos de agua, las periferias urbanas ante amenaza de desastres y la ausencia de áreas verdes. Como se ha señalado: “estos suelen vivir en áreas de mayor riesgo, dependen de una sola fuente de ingreso, no tienen activos ni ahorros amortiguadores, no acceden al crédito y a los seguros, y tienen menos educación para enfrentar esos desastres”.[4]

Podría ser posible, en un futuro cercano, que el avance de la desertificación, así como la transformación de ambientes mesomórficos en estepas cálidas, de lugar a procesos de desplazamiento de población hacia los centros urbanos ante la pérdida de su forma de sustento en las áreas afectadas, de no existir estrategias de intervención sobre tales ecosistemas que favorezcan la sustentabilidad de las actividades productivas en un contexto de definitiva modificación ambiental.         

Tras los limitados avances de la reunión de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 25), celebrada en Madrid y presidida por Chile a fines del 2019, el ejecutivo envió al Congreso Nacional el proyecto de Ley Marco en esta materia[5], el que actualmente se encuentra en su primer trámite constitucional en el Senado de la República y que, entre sus objetivos, persigue: “la preparación del territorio para enfrentar los efectos adversos del cambio climático, aumentando la resiliencia de nuestras localidades, comunas y regiones”.[6]

Sin lugar a dudas, hoy es indispensable incrementar la conciencia acerca de la urgencia de una estrategia nacional en este ámbito, generada a partir de una amplia discusión pública donde encuentren espacio tanto los especialistas, como los diversos sectores que experimentan cotidianamente su impacto, como asimismo las autoridades del nivel local y regional que comprendan la dimensión clave de intervenir sobre las causas antrópicas del fenómeno, asumiendo la evidente interrelación entre equidad, calidad de vida y Cambio Climático.


[1] Cfr. Castro, R. (2019). ¿Una oportunidad para salvar al planeta? En Le Monde Diplomatique en español, diciembre. Disponible en: https://mondiplo.com/una-oportunidad-para-salvar-el-planeta.

[2] Dirección Meteorológica de Chile (2020). Boletín de Tendencias Climáticas diciembre. Disponible en: https://climatologia.meteochile.gob.cl/application/publicaciones/boletinTendenciasClimaticas/2020/12.

[3] https://radio.uchile.cl/2021/01/31/aluviones-damnificados-y-amenaza-de-cortes-de-agua-deja-temporal-en-zona-centro-sur/.

[4] Bárcena, Alicia et al. (2020). La emergencia del cambio climático en América Latina y el Caribe. ¿Pasamos a la acción e o esperamos el desastre?, Comisión Económica para América Latina (CEPAL), p.102. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45677/1/S1900711_es.pdf.  

[5] https://www.senado.cl/appsenado/templates/tramitacion/index.php?boletin_ini=13191-12.

[6] Mensaje del Presidente de la República al Congreso Nacional que fija Ley Marco de Cambio Climático, Boletín 13191-12, p.19. 

Compartir este artículo