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Estallido social: un tema históricamente pendiente. Por Luis Osorio

Chile ha sido diseñado con una gran cantidad de eufemismos, y tiene a su haber innumerables deudas impagas y otros hechos que han significado algo tan fundamental como es la carencia en el pensar, dentro de un tiempo que podemos catalogar como un largo plazo, por lo cual no se pueden esgrimir excusas de faltas de tiempo para el rediseño de una sociedad diferente.

Cuando se habla de una sociedad más justa, es una expresión equívoca, por cuanto no estamos insertos en una sociedad justa, a la cual se le pueda impregnar una cuota de justicia adicional. Sólo si lo que prevalece es el individualismo, cada uno observará su mirada parcelada de sociedad.

La semana pasada, escuchaba una entrevista al presidente del Colegio de Profesores, en la cual indicaba que pronto podría concretarse el pago de la deuda histórica a los profesores, generada al momento del traspaso de los colegios a las municipalidades, pero hasta el momento ya han pasado 41 años. Ello significa parte del gobierno de Pinochet, todos los gobiernos de la concertación y los dos gobiernos de Piñera. Un período con alto grado de probabilidad que muchos docentes a quienes se les adeudaba dinero ya no están vivos.

Luego de estas señales, y a las cuales se agregan la convivencia en un país altamente desigual, a veces dividido en sus demandas y con un estilo estrictamente sectorial, el 18 de octubre de 2019, se manifestó lo que algunos indicaban que lo veían venir y la figura más representativa del momento, era el explotar de una olla a presión. Por cierto, nada de alentador y marcando un hito que todas las demandas se hicieron sentir de una sola vez, los 30 pesos, los 30 años.

Fue un momento de alta tensión y de violencia, que en algunos casos como es habitual se encuentra en un entorno de grandes dudas, como es el caso de los atentados a las estaciones del metro, la represión exagerada de carabineros en distintas ciudades del país es el actuar que nunca ha dejado de tener un instructivo represivo con sesgo político, y esto con el alcance hacia las otras ramas de las fuerzas armadas.

Los temas allí presentes, no se resolvieron e hicieron pasar una temporada estival bastante agitada. Era algo lógico, en un gobierno de derecha las demandas jamás se resolverían y por añadidura, representaban una molestia para los concertacionistas, a quienes se les había faltado el respeto al caer en rebelión.

Había un pasar de cuenta, de algo que no había sido subsanado y aún permanece intacto. El golpe propinado al estado, bajo un ambiente de violencia extrema, abrió paso a un modelo de sociedad aún imperante, una Constitución aún vigente, y una construcción social que se encuentra de forma más precaria.

La lógica apuntaba, que el término de la dictadura haría entrar en un ambiente de reflexión profunda, el desarrollo de un intelecto humano con énfasis en lo social, y porque no el aplicar una reversa en favor de mayorías y contrario a la lógica de mercado. No obstante, quienes fueron ocupando puestos de poder en lo político, se fueron pavimentado un espacio de poder, desde el cual aceptaron y se acomodaron en plenitud a ese modelo que la lucha contra la dictadura, con riesgos para la vida, hacía pensar que el cambio sería drástico, craso error.

Esto reafirma que la derecha, en todo su espectro, ejercen y tienen el poder de jugar con estrategias ganadoras, ellos sabían perfectamente como se vendría el futuro desde el año 1990 en adelante, siempre con apego a su doctrina y el aval de los medios de los cuales disponen, en un amplio espectro, incluyendo institucionalidades que los resguardan.

La comprobación histórica, de un lapso muy reducido de tiempo, lleva a corroborar, las movidas y apresuramientos que rodearon los hechos del 18 de octubre de 2019, en que en un estilo envolvente Piñera dice que estábamos en guerra, frente a lo cual no los partícipes de las manifestaciones firman un acuerdo por la paz y en la práctica, le entregan un salvavida al gobierno de la época y permiten que completen su mandato.

Pronto se viene la pandemia, pero la relación de hechos que aquí se presentan son previos a ese episodio sanitario.

Se toma el proceso constituyente como un triunfo político, que nada ha resuelto a la fecha y mucho menos lo que se instala en las demandas del estallido social. La ausencia de no tener un hito en el cual se pueda indicar que, a contar de cierto momento, hay un grupo que está elaborando una estrategia con las tácticas correspondientes para alcanzar una sociedad diametralmente opuesta y en concordancia con un acentuado grado de justicia social, es lo real, eso nunca ha existido. Sólo se juega un rol contestario y reactivo según temática, pero que no alcanzan en lo estructural a producir cambios, por desidia y falta de interés. La derecha que realmente estaba preparada, además de otros sectores que les gusta engañar poniéndose en un centro que actúa como algo que no es nada, pero sus pies los tienen un tanto polarizados para el lado derecho, sabían que podían llevar el control de lo que pasó el 4 de septiembre.

Por el otro lado, más de alguna vez se peca de ilusiones falsas y simbolismos que no dan resultados, se omitió que el 78% con que triunfo el apruebo en el plebiscito de entrada, era relativo a un 50% del electorado. No se proyectó las consecuencias del voto obligatorio que como acto democrático es algo interesante, pero condicionado a lo no existencias de campañas financiadas, con mucha movilización de recursos, promoviendo el miedo y el terror, como práctica recurrente y que da éxito.

Así las cosas, nos encontramos en un ambiente de mucha inseguridad que ni siquiera se percibía en los últimos meses del año 2019 y cuyo espiral de crecimiento, no puede desarrollarse en seis meses y días, por lógica viene de antes.

Otro elemento de duda es qué ocurría en esos tiempos prolongados de toque de queda en la anterior administración, estado de control que supone un período propicio para frenar lo delictual y que tenga un horizonte expansivo. Pero algo ocurrió, es como haber actuado con intencionalidad, como parte de una estrategia, para dejar instalada una situación compleja.

Además, en lo social hoy en la derecha prolifera su preocupación por la pobreza, relegando el asunto de la desigualdad a segundo plano. Se trata de un modelo que aún existe y que se amparaba en el endeudamiento, sin dar cavidad a la forma de enfrentar una crisis. Son las leyes de la economía las que operan con más frialdad, con un estado ni social ni solidario, en que sería mal visto hablar de con cuánto dinero una persona puede vivir en forma digna, pues de inmediato se lleva al terreno de lo utópico o a la afección de los puestos de trabajo.

En apariencia seguimos dando vuelta donde mismo, con un estallido que en cualquier momento puede rebrotar, como ocurría años atrás con un incendio que se produjo en Aysén, que en invierno con la nieve se apaciguaba, pero cuando se iba la nieve las llamas volvían a aflorar. Es claro que en esto hay responsables, de los que omitieron y le echaron hacia adelante, y hoy están enquistados en palacio cumpliendo roles en los temas de seguridad.

Un embajador o un ministro, tiene un ambiente estrecho para opinar o ratificar opiniones vertidas el año 2019, pero un ciudadano tiene la posibilidad de decir que las fuerzas policiales actuaron en exceso y protegiendo al gobernante de derecha, es pa rte inherente a su formación que tiene inclinación hacia un lado político. Mientras tanto, en el juego de estrategias, la derecha se prepara a como dé lugar para iniciar un nuevo ciclo de 50 años. Por el otro lado, sólo opera lo urgente, lo inmediato y el corto plazo, tienen el gobierno, pero el poder es inalcanzable.

Por el momento y agregando el contexto internacional, no se nos presentan buenos augurios, los que han esperado décadas, deben continuar en lo mismo.

Así como hay una película llamada Julio comienza en Julio, la violencia comienza en la violencia, y la más decidora es la que partió el año 73, la derecha sabe bien que el fin justifica los medios. Hay algo no resuelto, más que expertos hacen falta intelectuales y pensadores, es urgente.

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