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Fábula. Por Mario Toro V.

La Mentira le dijo a la Verdad: "Vamos a darnos un baño juntos, el agua del pozo es muy agradable. La Verdad, todavía sospechosa, probó el agua y descubrió que era realmente agradable. Así que se desnudaron y se bañaron. Pero de repente, la Mentira saltó del agua y huyó, vistiendo las ropas de la Verdad.

La Verdad, furiosa, salió del pozo para recuperar su ropa. Pero el Mundo, al ver la Verdad desnuda, miró hacia otro lado, con ira y desprecio. La pobre Verdad regresó al pozo y desapareció para siempre, ocultando su vergüenza. Desde entonces, la Mentira corre por el mundo, vestida como la Verdad, y la sociedad está muy feliz ... Porque el mundo no desea conocer la Verdad desnuda.

Verdad, Agotamiento y la Lucha por el Alma de Chile

I. El Legado en Contraste: Historia y Clases Sociales

La política chilena se ha definido históricamente por una división clara de intereses. Por un lado, el progresismo (socialistas, demócratas cristianos de izquierda, comunistas) ha centrado su lucha en el derecho de los trabajadores, la justicia social y la expansión de los derechos del pueblo (educación pública, salud universal, reforma agraria, sindicación). Sus hitos son las conquistas sociales arrancadas al sistema. Por otro lado, la derecha (conservadores, gremialistas, liberales) ha operado como el guardián de los intereses del poder económico y de los empresarios, defendiendo la propiedad privada irrestricta y el modelo de mercado como el único camino a la prosperidad.

No es que las mentiras triunfen por su fuerza intrínseca, sino porque, como advirtió la filósofa Hannah Arendt, la gente está demasiado agotada para preocuparse por la verdad. La historia de Chile demuestra que el progresismo ha sido el motor de la equidad, mientras que la derecha ha sido el motor de la acumulación. El peso de esta historia es la base moral de la disputa.

II. La Nueva Guerra: Agotamiento y el Colapso de la Verdad El verdadero peligro en la democracia actual no es que la gente crea las mentiras de la derecha, sino que deje de creer en la verdad misma. El sujeto ideal del totalitarismo —además del ultraderechista convencido— es la persona para quien la distinción entre hecho y ficción, entre verdad y mentira, ya no existe.

La derecha, dueña de la mayoría de los medios de comunicación y las plataformas de propaganda, ha perfeccionado una estrategia de saturación. Periódicos que apoyan a candidatos ultraderechistas como José Kast mezclan mentiras evidentes con hechos, mientras políticos de su partido se contradicen brutalmente a diario. Esto no es incompetencia; es una táctica deliberada:

Destrucción de la Confianza: Inundan el espacio con una "mezcla confusa de posverdad y falsedad", haciendo que verificar se vuelva inútil.

Parálisis Ciudadana: Crean un estado de agotamiento y sobrecarga informativa, una anestesia en la que la gente se paraliza.

Rendición: La gente se retira a su vida privada, diciendo: "la política es pura mentira", mientras la democracia muere indefectiblemente.

Esta rendición, y no la violencia explícita, es lo que mata la libertad democrática. El totalitarismo de Kast no empieza cuando sus mentiras triunfan, sino cuando la gente deja de luchar por la verdad. Cuando nada es verdad, todo está permitido. Cuando los hechos dejan de importar, solo queda el poder.

III. El Totalitarismo de Kast: Un Proyecto de Odio y Miedo El candidato ultraderechista tiene un mensaje de odio al inmigrante y a todo aquel que no piensa como él. Lo que él representa es una mezcla de fascismo que se apoya en las organizaciones, y la ciudadanía, pero que no deja o prohíbe pensar y de nazismo cuyo oficio es el miedo.

La única "seguridad" que él conoce es la fuerza de las armas, y eso no es seguridad, es coerción. La verdadera seguridad para el 80% sufriente de Chile significa tener dinero suficiente como para no pensar si mañana se compra pan o se compra el diario, o comprar medicina y quedarse sin comer días, tener pensiones dignas, etc. Esos ciudadanos están sobreviviendo, no viviendo con dignidad.

Kast se esconde deliberadamente para no dar respuesta a temas valóricos y sociales. Su programa es un esqueleto de tres temas: "seguridad" (que no lo es), crecimiento económico y empleo. A esto él le llama "Gobierno de Emergencia", cuando es, en realidad, un plan de austeridad moral y social para conservar el status quo.

IV. El Deber Progresista: La Lucha por la Verdad y la Política Para que la candidata progresista, Janet Jara, salga electa presidenta, el progresismo debe ir más allá de la simple enunciación de sus grandes contribuciones históricas. Se necesita una estrategia que reconozca la nueva naturaleza del conflicto:

Reafirmar la Política como Necesidad: El Partido por la Gente (o cualquier partido de centro que prometa neutralidad) no puede limitarse a proponer bajar impuestos menores (a los pañales, a la medicina) o repetir que "la política no sirve". Para gobernar se requiere más del 20% de la votación de primera vuelta y, crucialmente, políticas y una ideología, porque para gobernar, la política es un requisito sine qua non. La neutralidad es un mito que solo beneficia a quien ya está en el poder.

Recuperar la Verdad con Urgencia: Los progresistas deben utilizar herramientas que no solo corrijan la mentira, sino que demuestren que la verdad es vital y alcanzable. Se debe hacer un contraste constante y didáctico: no solo desmentir, sino reafirmar la realidad tangible (el costo de las medicinas, el valor de las pensiones, la insuficiencia del sueldo mínimo).

Movilización Contra la Apatía: La lucha debe ser contra el agotamiento. Es imperativo politizar la vida cotidiana y recordar al ciudadano que su voto no es solo una elección, sino un acto de resistencia existencial contra un sistema que busca despojarlo de su dignidad y su capacidad de creer en un futuro justo.

Desnudar el Interés Totalitario: Se debe desenmascarar el "mal consciente" de Kast, su partido, y sus adherentes. Sus propuestas programáticas son violentas y brutales precisamente porque su único objetivo es el poder y la conservación del privilegio. La estrategia debe ser demostrar que la derecha no miente por error, sino por diseño, para proteger los intereses empresariales que el progresismo busca regular.

El progresismo tiene la tarea urgente de revitalizar la creencia en la verdad y en la posibilidad de la política. La elección no es entre programas, sino entre la esperanza activa y la rendición totalitaria.

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