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¿Fascismo versus comunismo? Por Francisco Elgueta Molina

Ad portas del balotaje que elegirá al próximo presidente o presidenta de Chile, cabe preguntarse si realmente estamos frente a una disputa entre las dos ideologías que marcaron el siglo XX.

Para tales efectos es menester preguntarse si por un lado Kast representa el ideario fascista, más allá de la consigna, y por el otro si Jara es verdaderamente la representante de las ideas comunistas.

Pues bien, el fascismo, como ideología, se distingue por tener al menos los siguientes postulados:

  Nacionalismo: Se puede decir que Kast es nacionalista, por su manifiesto rechazo a los extranjeros (pobres) con medidas tales como el cierre de las fronteras, la construcción de una zanja en el norte, la deportación de extranjeros en situación irregular, entre otras. Es curiosa su posición nacionalista atendido el hecho de que él mismo es descendiente de inmigrantes alemanes, pero al parecer, para él, hay inmigrantes que son socialmente deseables y otros que en cambio, no lo son.

  Militarismo: Kast ha prometido explícitamente que piensa sacar a los militares a la calle para hacerse cargo del orden público, ¿cómo?, nadie lo sabe, pero queda claro que un eventual gobierno suyo los militares serán personajes sino relevantes, protagónicos del quehacer nacional.

  Dictadura de un partido único: Respecto de este punto cabe señalar su repudio a conversar o discutir incluso con políticos de su mismo espectro. Se jacta de ser intransigente y que a pesar de esa intransigencia la gente vota por él y su partido. Su soberbia se manifiesta en la tendencia a anular a todo aquel que piensa distinto y a someterlos a su voluntad. Si bien no lo ha manifestado explícitamente, cierto es que para Chile, con personajes como Kaiser o Kast en el gobierno, se debilita la democracia.

  Agenda moralista cristiana: Comentarios tales como que él no deja que su mujer tome pastillas anticonceptivas o que la mujer no es dueña de decidir sobre su cuerpo, rechazando el aborto aún cuando el feto sea inviable, haya riesgo de muerte para la madre o se trate de una violación, hace suyas las palabras del ideólogo de la dictadura cívico militar, Jaime Guzmán. Esta es sólo una muestra de las ideas moralistas extremas del candidato.

La pregunta que cabe hacerse es ¿qué pasó aquí?, ¿por qué un personaje como Kast ganó tanto terreno desplazando incluso a sectores menos extremos de su mismo sector?, algo ha pasado en la sociedad chilena en los últimos años que ha permitido que hoy nos enfrentemos a la posibilidad cierta, de que sea elegido por las urnas un pinochetista acérrimo, que pretende con una mano indultar a los peores criminales que ha conocido nuestra tierra, mientras con la otra promete ser implacable contra la delincuencia.

Sin duda los medios de comunicación tradicionales, controlados por la derecha y el capital económico, tienen mucho que ver, ya que vienen desde hace rato instalando un relato basado en el miedo, sobre todo a la delincuencia, a la inmigración y a la izquierda, a la que instalan como corruptos, ineficientes e incapaces de hacerse cargo de los llamados “problemas reales”.

Pero, ¿qué ha hecho la izquierda para contrapesar este discurso de derecha extrema?, llama la atención que ante el surgimiento y fortalecimiento de un relato de extrema derecha, la izquierda, se mueva hacia el centro. No olvidemos que Jara es la candidata no sólo del partido comunista, sino del oficialismo, donde figuran partidos como el socialista, PPD e incluso la democracia cristiana, aunque llama también la atención que en esta carrera poco se hayan visto a personeros de estos partidos, haciendo campaña por Jara, es más, vemos al ex presidente Frei dar su público respaldo a Kast. Da la idea que no quisieran ensuciarse las manos trabajando por una candidata comunista, pero ¿es verdad que Jara representa las ideas clásicas del comunismo?, veámoslo:

  Lucha de clases: Respecto de este punto, salvo por su extracción popular que ha puesto en público relieve, el discurso de Jara se aleja de este postulado al proponer por ejemplo un “ingreso vital sin afectar a las pymes ni provocar un fenómeno inflacionario”. Es decir, opta por moverse dentro de los derroteros de la economía neoliberal y no por evidenciar ni acentuar las contradicciones de clase.

  Dictadura del proletariado: El hecho que esté disputando el poder político dialogando y sumando a distintos sectores en vez de imponiendo, deja ver que la candidata se mueve dentro de las reglas de la democracia liberal, lejos de la idea de luchar por la implementación de una dictadura dirigida por el proletariado.

  Economía centralmente planificada: Podemos decir que en este aspecto hay un cierto guiño a las ideas de la izquierda clásica, o marxista, al plantear el fortalecimiento del estado y la garantía de ciertos derechos sociales mínimos como la gratuidad en educación, la PGU o la reducción de las listas de espera en salud. Pero no se trata de un modelo de economía centralmente planificada, sino dentro de los parámetros de un modelo neo liberal en que el estado no planifica, sino que crea las condiciones para que el “mundo privado” haga lo suyo. Podemos decir que plantea el fortalecimiento de rol del estado social de derecho, pero sin abandonar el rol de estado subsidiario.

  Igualdad: De los tres pilares básicos de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad; la libertad se asocia históricamente a la derecha, la igualdad a la izquierda y la fraternidad al centro. En este punto es necesario detenerse para aclarar que estos principios, al menos en Chile, no son a rajatabla, pues la centro izquierda, que es el lugar desde el cual le habla al país la candidata Jara, hace propio el principio de la libertad tanto en lo político, pues abraza la democracia como modelo político; en lo económico, cuyo modelo neo liberal acepta y está dispuesta a administrar; como en lo moral, alejándose de los tradicionales valores cristianos. Y respecto de la igualdad, se la considera solo “en la medida de lo posible”, pues ya no se busca la abolición de las clases sociales o de la explotación del hombre por el hombre, sino que se les tolera e incluso fomenta. Prueba de ello son las propias palabras de la candidata cuando nos dice haber creado 500 mil nuevos empleos mientras fue ministra del trabajo, ¿cómo?, sin duda no fue mediante contratación directa del estado o de las empresas públicas, sino a través del sector privado.

Lo anterior nos permite afirmar que en esta segunda vuelta no se enfrenta el fascismo contra el comunismo, sino más bien un candidato cuyas ideas bien podríamos tildar de fascistas, aunque no lo reconozca públicamente, contra una candidata que si bien se reconoce como comunista, en los hechos es una representante de las ideas de la centro izquierda. Lo extraño es que si bien Kast es reconocidamente defensor de la dictadura cívico militar que tanto dolor provocó a este país, haya tanta gente que, en vez de temerle, le teme a Jara por el sólo hecho de militar en el partido comunista. Es que la gran victoria de la dictadura, tan silenciosa como peligrosa, es precisamente el anticomunismo.

Este 14 de diciembre no se enfrenta el fascismo al comunismo, sino un representante del pasado, con olor a pólvora, en contra de la cordura en tiempos en que se pretende instalar el caos. El problema es, ¿qué pasará si gana Jara con un congreso en contra?, Jara nos promete un gobierno de consensos, de diálogo, mientras Kast promete intransigencia, ¿será posible gobernar?

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