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Fuerte y claro: ¡No a Dominga! Por Jennifer Mella escobar

El negacionismo del Cambio Climático vive sus últimos días, lo lamentable es que pueden ser además los últimos días de la humanidad tal como hasta ahora la hemos entendido.

El 6° Informe de Evaluación del IPCC a la ONU (1) es contundente en demostrar que ha sido la acción humana una de las principales fuentes de calentamiento de la atmósfera terrestre, que ello está repercutiendo en el cambio climático haciendo cada vez más frecuentes fenómenos extremos catastróficos y que tenemos un retraso no menor a 30 años en reaccionar para modificar las erróneas políticas ambientales que ha llevado adelante el mundo desarrollado, principalmente.

La gravedad del problema es altísima porque el Informe ha constatado que el aumento de la temperatura atmosférica desde el año 1900 a la actualidad es en promedio de 1,07°C, siendo de 1,59°C en la tierra y 0,88°C en los océanos, es decir todo el sombrío panorama que se expone en el documento ha sido generado por un pequeño aumento de la temperatura en el transcurso de aproximadamente 111 años, por lo que resulta más urgente que lo que se pensaba tomar cartas en el asunto (2).

Esta decisiva prueba científica del momento en que estamos coincide con la postura que indica que hemos abandonado la etapa geológica del Holoceno para ingresar en el Antropoceno, o sea la etapa marcada por un sistema capitalista que instrumentaliza a la ciencia y la ingeniería para permitir el desarrollo de inmensas fuerzas productivas que ya no dependen de “la energía capturada, a partir de flujos continuos en forma de viento, agua, plantas y animales, y de las reservas de cien o doscientos años de antigüedad almacenadas en los árboles”, sino que se fundan en “el uso del combustible fósil”, que permite “acceder al carbono almacenado durante millones de años de fotosíntesis”(3).

En este contexto, son impresentables los habituales argumentos de las empresas en cuanto a que los impactos ambientales son de magnitud despreciable, ya que mínimos cambios en las condiciones de equilibrio de los ecosistemas son capaces de producir gigantescas consecuencias en los ambientes naturales, en los territorios que circundan los proyectos, así como también en las riquezas de flora y fauna únicas a que las futuras generaciones tienen derecho disfrutar.

Por esto se nos hace impresentable y éticamente cuestionable que un gerente de Andes Iron intente minimizar los impactos de proyectos extractivistas como Dominga aseverando sin pudor alguno que sin ellos el pingüino de Humboldt “va a desaparecer” con o sin la instalación una minera que amenaza cuencas hidrográficas, reservas de vida, comunidades pesqueras y agrícolas.

Es esta desidia, este desinterés en el futuro y esta completa desconexión con el entorno la que debemos enfrentar con aún más fuerza, llevando nuestras voces y nuestras acciones hasta las instancias que sean necesarias, una y otra vez, para decir: ¡No a Dominga, no al extractivismo y no a la depredación insaciable de nuestros territorios, nuestros pueblos y pueblas y nuestros ecosistemas!

NOTAS

1 Disponible en: https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/downloads/report/IPCC_AR6_WGI_SPM.pdf

2 Datos obtenidos en: https://www.paiscircular.cl/agenda-2030/informe-del-ipcc-somos-culpables-de-una-crisis-climatica-en-muchos-casos-irreversible-y-nos-quedamos-sin-tiempo-para-revertirla/

3 Citas obtenidas en PARIKKA, JUSSI (2021). “Una geología de los medios”, Editora Caja Negra, págs. 21 y 48.

JENIFFER MELLA ESCOBAR, Convencional Constituyente, Distrito 5 Coquimbo

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