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Golpe de Estado en Bolivia

El odio al indio. Por Álvaro García Linera

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.

En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4x4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman "collas", que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que "hay que matar collas”, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballería- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre.

En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con él, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él.

El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.

Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de "elecciones limpias" pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror.

Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas.

Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos -y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el motín policial.

Los policías habían mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no tenían capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. Y en sólo 5 días ya hay más de 18 muertos, 120 heridos de bala. Por supuesto, todos ellos indígenas.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo?¿Cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.

Los últimos 14 años de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, la reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), la indianización del Estado (más del 50% de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), la reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres); es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9.000 millones de dólares a 42.000, ampliándose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral.

Pero esto dio lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada “clase media", medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado -reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes- sino que, además, los “arribistas”, la nueva clase media de origen popular indígena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles.

Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una característica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aquí, en Bolivia, la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Así, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.

El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista.

Publicado en celag.org


La dignidad de las Wiphalas contra el Golpe de Estado en Bolivia

Por Cecilia Zamudio

Tras el Golpe de Estado del 10 de noviembre de 2019, contra el gobierno de Evo Morales, la población boliviana se manifiesta masivamente en las calles en repudio al Golpe de Estado racista, apoyado desde el imperialismo estadounidense. Los militares golpistas disparan a matar: ya había al menos 30 manifestantes asesinados por los golpistas a 19 de noviembre. Y la represión ha seguido sumando víctimas, cada día [1]. Hay centenares de heridos. Las mujeres indígenas son torturadas por los golpistas: les cortan las trenzas, las humillan, las manosean, las violan, las golpean. Hay centenares de personas detenidas. Hay una encarnizada persecución de los golpistas contra periodistas y radios comunitarias. Centenares de periodistas honestos son acusados de "sedición" por informar lo que los medios de la burguesía boliviana callan: por informar que hay un Golpe de Estado y por informar acerca de la brutal represión que intenta callar al pueblo boliviano. La golpista Añez firmó un decreto para eximir de toda responsabilidad a los militares por las muertes y violaciones que cometan (saben que van a seguir masacrando a lo grande). Pero el pueblo sigue luchando contra el Golpe de Estado, porque sabe que si no revierte el Golpe racista, se vienen décadas de terror, saqueo capitalista brutal y empobrecimiento.

Mientras la burguesía boliviana festeja por anticipado toda la rapiña que va a incrementar porque el Golpe de Estado le permitirá aumentar la tasa de explotación contra la clase trabajadora, la burguesía transnacional ya está calculando las gigantescas fortunas que planea acumular sobre el saqueo del Litio, del gas y demás riquezas de Bolivia. Hay un claro interés multinacional en esas riquezas, no en vano el imperialismo estadounidense estuvo monitoreando y apoyando a los golpistas en todos los ámbitos.

El pueblo boliviano está poniendo todo su empeño en la lucha para intentar revertir el Golpe de Estado: cada día caen hermanas y hermanos bolivianos bajo las balas golpistas y bajo el abyecto silencio de las "instituciones internacionales", bajo el silencio de los medios masivos de desinformación; pero cada día el pueblo se vuelve a levantar. El Abya Yala tiene el corazón desgarrado por Bolivia, y los pueblos solidarios del continente laten el pulso decisivo que se está librando en el país: la dignidad envuelta en la Wiphala indígena enfrenta al oscurantismo neocolonial más descarnado, enfrenta al imperialismo, enfrenta a la voracidad capitalista.


A la opinión pública. Movimiento Al Socialismo ( MAS Bolivia)

"Ante el cerco mediático que enfrenta la verdad en nuestro país, el Movimiento al Socialismo comunica al pueblo boliviano y la comunidad internacional que desde anoche 10 de noviembre de 2019 se activó un plan de magnicidio a cargo de Umopar y la Policía Boliviana en la fase dura del golpe de estado contra nuestros líderes Evo Morales y Álvaro García, razón por la cual el ofrecimiento de asilo por parte del gobierno mexicano fue aceptado.

Durante todo el día de hoy 11 de noviembre, los golpistas pusieron en grave riesgo la vida de nuestros líderes Evo y Álvaro, primero con amenazas públicas de policías de proceder con operativos para detenerlos, luego con el cierre de nuestro espacio aéreo, impidiendo con trabas administrativas a cargo de la Fuerza Aérea Boliviana el ingreso del avión mexicano que venía a recogerlo.

El pueblo boliviano esta viviendo momentos terribles, con policías y motoqueros infringiendo pánico en las calles y con el alto mando militar decidiendo arremeter contra los ciudadanos a título de pacificación, incluso impidiendo que personalidades, iglesia y políticos encuentren salidas constitucionales y democráticas a la crisis que enfrentamos.

Militares en las calles, disparando desde helicópteros en Cochabamba, movilizando tanques, tropa y armamento en La Paz para aniquilar a nuestro pueblo tan sólo por resistir a la injusticia y al atropello, racismo, violencia y la infame estrategia de impedir que nuestros líderes continúen con la conducción del país.

El golpe de Estado fue una construcción de varios pasos, primero instalando la idea de fraude electoral para generar molestia en las calles, negando nuestra victoria, y utilizando el informe de auditoría de la OEA, tergiversando su contenido, cuando este categóricamente habla de irregularidades y no de fraude; luego pidiendo la nulidad de las elecciones, posteriormente la renuncia de nuestros líderes, para finalmente concretar su estrategia con el amotinamiento policial, articulando el plan antidemocrático, instalando un régimen de terror, amenazas y persecución.

Están forzando la paciencia de nuestro pueblo, no les bastó la renuncia de nuestros Hermanos Presidente y Vicepresidente, sino que incluso intentan forzar un gobierno fuera de la sucesión constitucional, al pretender que la 2da Vicepresidenta del Senado conduzca el golpe de Estado autonombrándose presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional y automáticamente Presidenta del Estado, cuando en términos estrictamente constitucionales es a la Presidenta del Senado Adriana Salvatierra a quien le corresponde asumir esa transición.

En esa línea de acciones irregulares, las fuerzas armadas, han materializado la traición al pueblo boliviano, apoyadas económicamente por el Cívico Camacho, quienes, coludidos con los opositores mencionados, cerraron este el circuito del golpe de Estado.

Compatriotas, ni la vileza y el ensañamiento contra nuestros hermanos Evo y Alvaro logrará una mirada de tristeza, de arrepentimiento o pena, este nuevo sacrificio de nuestros líderes es para mantenernos unidos, fuertes y luchando por el pueblo como siempre lo hemos hecho…

Denunciemos el golpe de Estado, mostremos al mundo que el odio solo es por haber empoderado dignamente al pueblo boliviano."


DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN AMERICANA DE JURISTAS (AAJ) EN REPUDIO AL GOLPE DE ESTADO EN LA REPÚBLICA PLURINACIONAL DE BOLIVIA

La Asociación Americana de Juristas condena enérgicamente el golpe de Estado que se consumó en la República Plurinacional de Bolivia el 10 de noviembre contra el legal y legítimo gobierno del presidente Evo Morales Ayma y rechaza los actos de violencia y vandalismo, y las manifestaciones de odio clasista y racista, de la oposición derrotada en los recientes comicios. Reiteramos nuestra declaración del 29 de octubre sosteniendo la validez del resultado de las elecciones del 20 de octubre pasado en las cuales el presidente Morales fue declarado oficialmente ganador con el 47.08% de los votos, frente al 36.51% del candidato opositor Carlos Mesa. De inmediato la oposición y sectores neofascistas de Bolivia, los Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea, los gobiernos de Colombia y Argentina, desconocieron los resultados, exigiendo un balotaje. Simultáneamente, se incrementaron los actos de violencia. Alertamos entonces que: “… en Bolivia se está dirimiendo un contencioso de carácter político, económico, social y cultural que tensa, en uno de sus polos, al bloque neoliberal de la derecha y la extrema derecha y formaciones de corte fascistas y racistas como la denominada “Unión Juvenil Cruceña”, que pugnan por volver al modelo que ha estado vigente en el país hasta el año 2005; mientras que, en el otro polo, se halla el bloque conformado por las organizaciones sociales, campesinos, indígenas, fabriles, cooperativistas mineros, transportistas y demás sectores populares, que están representados por el MAS con el liderazgo del presidente Evo Morales.”

Recordemos que el gobierno de Evo Morales abrió el camino de la justicia social para los sectores pobres y marginados, muy especialmente, las etnias indígenas, mayoría en el país, explotadas y oprimidas por siglos. Ante la grave situación el presidente Evo Morales llamó al diálogo a los impugnantes de los resultados electorales; y convocar nuevas elecciones para que el pueblo boliviano pudiera eligir democráticamente nuevas autoridades y en cumplimiento del dictamen vinculante de la misión de la OEA que auditó las elecciones del pasado 20 de octubre; y conformar un nuevo Tribunal Supremo Electoral a ser nombrado por la Asamblea de Diputados donde están representadas las fuerzas de oposición.

Aun así, el plan golpista continuó desarrollándose y la oposición golpista incrementó su vandalismo y violencia callejera ante la permisividad de las fuerzas de seguridad. Se han violado domicilios, incendiado las casas del Presidente y su hermana, vejado a funcionarios del gobierno legal, sumiendo al país en un estado de barbarie y violencia. Un caso emblemático sucedió en Vinto, donde manifestantes incendiaron el edificio municipal, secuestraron a la alcaldesa Patricia Arce Guzmán, le cortaron el cabello, obligándola, bajo amenazas, a caminar descalza por el pueblo cubierta de pintura roja. Denunciamos y repudiamos todos estos graves hechos, al tiempo que exigimos el sometimiento a la ley de los responsables y su condigno castigo. Sostenemos que la violencia responde a la hoja de ruta diseñada por el gobierno de los EEUU, que se ha propuesto abortar en el continente cualquier expresión política nacional soberanista, progresista y popular contraria al neoliberalismo y que constituyan desafíos a su hegemonía continental. El plan imperial es ejecutado por los sectores más reaccionarios y racistas, enquistados en sus fuerzas armadas y de seguridad y en organizaciones fascistas operantes en el país. Ante esta situación, el Presidente Evo Morales y el Vicepresidente Alvaro García Linera, sus ministros, la Presidenta del Senado y el Presidente de la Cámara de Diputados, y varios gobernadores se vieron obligados a presentar sus renuncias, arrancadas con violencia e intimidación, y mediante presión de las fuerzas armadas y la policía, para tratar de impedir más daño a la población y al país.

Alertamos que el dirigente golpista Luis Fernando Camacho anunció que hay una orden de detención, claramente ilegal, contra el presidente Evo Morales, y reclama la detención de todos los funcionarios, senadores y diputados del MAS. Aunque fue desmentido luego por el comandante de la Policía de Bolivia, Vladimir Yuri Calderón, esto expresa claramente el riesgo para la seguridad, la vida e integridad física del Presidente, del Vice-Presidente, sus ministros y funcionarios, los legisladores y legisladoras y dirigentes del MAS, a la luz de los hechos criminales que vienen perpetrando bandas armadas. En línea con sus principios y su trayectoria, la AAJ:

1. Exige el inmediato cese de la persecución contra el ex Presidente Evo Morales y sus familiares, y pasados funcionarios, como el vicepresidente Álvaro García Linera, la presidenta del Supremo Tribunal Electoral, así como el fin de la violencia, la persecución y detenciones arbitrarias e ilegales contra los miembros del gabinete, las organizaciones sociales no adeptas a los golpistas y militantes y miembros del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de gobierno, que están siendo buscados y perseguidos por hordas armadas con el ostensible propósito de descargar sobre ellos su violencia criminal. Hace responsable a Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa, las caras visibles del golpe de Estado, por su seguridad y vida.

2. Reclama de la comunidad democrática internacional un urgente pronunciamiento en favor de la democracia en Bolivia y en contra del golpe de Estado.

3. Sostiene que la derecha política, junto a grupos de corte fascista y racista, han roto en Bolivia el pacto democrático que debe regir en toda comunidad civilizada y que se expresa enunciando que aquel partido u organismo político que gana una elección es el que debe gobernar y el que pierde debe ejercitar la oposición dentro del Estado de derecho.

4. Reitera que lo que está aconteciendo en Bolivia es parte de políticas ejecutadas y fracasadas en Venezuela y que buscan disciplinar a todo el continente para que la política exterior de nuestros países se conforme a los objetivos geopolíticos y geoestratégicos de los Estados Unidos.

5. Denuncia que en América Latina está en marcha un plan imperial de los EEUU para intervenir, vaciar de legitimidad y finalmente derrocar a todo aquel gobierno que no aplique el modelo neoliberal de gestión de la economía y que se oponga a los designios de los Estados Unidos en materia de política exterior y sus planes geopolíticos.

6. Reafirma que la democracia, el Estado de derecho, el sometimiento a la ley y la vigencia de las garantías individuales y los derechos humanos constituyen el único marco admisible para enfrentar los conflictos en nuestros países americanos.

7. Exhorta a todas las partes involucradas en la República Plurinacional de Bolivia a abandonar las acciones violentas, a respetar la institucionalidad constitucional, a defender la democracia conquistada y a resistir y repudiar este intento de golpe de Estado. Asimismo, instamos a la búsqueda de alternativas mediante un diálogo respetuoso con el único interés puesto en el bienestar de la población y la soberanía nacional, toda vez que América latina debe seguir siendo territorio de paz y libertad en el marco del inalienable derecho de pueblos y gobiernos a decidir sus asuntos soberanamente con arreglo a los principios de autodeterminación y no injerencia.

A 11 de noviembre de 2019

Vanessa Ramos
Presidenta AAJ Continental

Luis Carlos Moro
Secretario General

Beinusz Szmukler
Presidente del Consejo Consultivo de la AAJ

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Evo Morales, junto a Álvaro García Linera, se encuentra en México, acogido por el gobierno de ese país que envió un avión a buscarlo a Bolivia.


Noam Chomsky: EEUU apoya golpe de Estado o asesinato de Evo Morales

10 de noviembre de 2019.- El politólogo Noam Chomsky denuncia que EE.UU. está detrás del golpe de Estado de la oposición en Bolivia para derrocar al presidente Evo Morales.

“El golpe es promovido por la oligarquía boliviana (…) y cuenta con el total apoyo del Gobierno de Estados Unidos, que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales y a su movimiento del poder”, advirtió el reconocido politólogo estadounidense.

En un comunicado emitido el sábado, Chosmky alertó que el centro de operaciones de la embajada de Estados Unidos en La Paz (capital boliviana) ha dejado entrever dos planes en el país suramericano: “el ’plan A’, un golpe de Estado, y el ’plan B’, el asesinato de Morales”, indicó. Conforme al politólogo, la oposición boliviana prepara un golpe de Estado tras el fracaso que sufrió en los comicios del pasado 20 de octubre frente al Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Morales.

Tales acciones constituyen una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas y de todas las normas internacionales, ha lamentado, antes de expresar su esperanza de que el pueblo y el Gobierno bolivianos frustren los complots en su contra. El viernes, Morales anunció que elementos de la oposición buscan sacarlo del poder, con acciones como el reciente motín de policías en tres ciudades centrales del país. Ante tal situación, el líder indígena convocó al diálogo a los partidos políticos para “defender la democracia” y pacificar Bolivia.

No obstante, grupos de la oposición no cesaron sus planes golpistas y asediaron el mismo sábado el edificio donde funcionan la Red Patria Nueva y el canal Bolivia TV (BTV), en un intento por “acallar la prensa” para demandar la renuncia del jefe de Estado en desconocimiento de su mandato constitucional, tal y como avisa Morales.

Por su parte, la Cancillería de Bolivia ha señalado que las acciones de grupos radicales de oposición contra medios de comunicación del país constituyen una vulneración a la libertad de prensa y al derecho a la comunicación y a los principios básicos del estado de derecho. 

https://m.aporrea.org/internacionales/n348769.html

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El golpe en Bolivia: cinco lecciones. Por Atilio A. Borón

El golpe en Bolivia: cinco lecciones) La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro. Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.

Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.

Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.

Cuarto: entran en escena las “fuerzas de seguridad”. En este caso estamos hablando de instituciones controladas por numerosas agencias, militares y civiles, del gobierno de Estados Unidos. Estas las entrenan, las arman, hacen ejercicios conjuntos y las educan políticamente. Tuve ocasión de comprobarlo cuando, por invitación de Evo, inauguré un curso sobre “Antiimperialismo” para oficiales superiores de las tres armas. En esa oportunidad quedé azorado por el grado de penetración de las más reaccionarias consignas norteamericanas heredadas de la época de la Guerra Fría y por la indisimulada irritación causada por el hecho que un indígena fuese presidente de su país. Lo que hicieron esas “fuerzas de seguridad” fue retirarse de escena y dejar el campo libre para la descontrolada actuación de las hordas fascistas -como las que actuaron en Ucrania, en Libia, en Irak, en Siria para derrocar, o tratar de hacerlo en este último caso, a líderes molestos para el imperio- y de ese modo intimidar a la población, a la militancia y a las propias figuras del gobierno. O sea, una nueva figura sociopolítica: golpismo militar “por omisión”, dejando que las bandas reaccionarias, reclutadas y financiadas por la derecha, impongan su ley. Una vez que reina el terror y ante la indefensión del gobierno el desenlace era inevitable.

Quinto, la seguridad y el orden público no debieron haber sido jamás confiadas en Bolivia a instituciones como la policía y el ejército, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autóctona. Cuándo se lanzó la ofensiva en contra de Evo se optó por una política de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas. Esto sirvió para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; después, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula); más tarde, renuncia de Evo; finalmente, ante su reluctancia a aceptar el chantaje, sembrar el terror con la complicidad de policías y militares y forzar a Evo a renunciar. De manual, todo de manual. ¿Aprenderemos estas lecciones?

10 de noviembre de 2019


GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA. Por Héctor Vega

Con la renuncia de Evo se cierra un capítulo de la historia de Bolivia. Fueron años donde se recuperó la dignidad de un pueblo que supo parar el sub imperialismo brasileño recuperó el gas para su pueblo y sentó las bases de la inversión extranjera en el litio. Entendió que la industrialización era el paso que liberaba a su pueblo de los mercados internacionales de las materias primas manejados por las transnacionales y las bolsas metaleras.

Pero no nos engañemos las fuerzas que están detrás de este golpe de estado buscan volver al antiguo régimen donde el capital extranjero siempre impuso sus leyes. Nada de eso es una simple conspiración internacional. Es la mano ajena que trabaja para la oligarquía boliviana cuando esta se somete a sus dictados. Por eso las represiones son duras y se ejercen contra el pueblo; el objetivo es claro: destruir el Estado boliviano para así comprarlo a precio de liquidación. La misma táctica que se empleó en el Mahgreb con la destrucción de Libia, que se intentó en Siria … Sin embargo, nada de eso es duradero, porque las luchas de liberación se anclan en la conciencia del Pueblo. Como se probó en Chile y en otros países de nuestro continente. Los mismos que golpearon las puertas de los cuarteles tienen hoy que dar cuentas del complot fratricida que montaron. Por eso este paréntesis en la historia del pueblo hermano será solo eso: un paréntesis marcado por la lucha de un campesino Aymará que dignificó las instituciones republicanas de su pueblo.

Estoy seguro que de tiempo en tiempo se revivirán las luchas campesinas y mineras que lideró Evo. Eso es algo que los oligarcas de nuestro continente nunca han entendido. Un Pueblo, una Nación no se somete a los dictados del dinero. Menos aún cuando la Humanidad en el siglo XXI transita hacia horizontes de construcción y reencuentros. ¿Vamos hacia una segunda independencia en América Latina? Ahora, en las calles, entendemos lo que sucede en nuestra Patria. En Marchas sucesivas y multitudinarias a lo largo y ancho del territorio tenemos conciencia de nuestra capacidad para derribar las barreras que impuso el dinero. Hemos recobrado el significado de la palabra dignidad.

H.V. 10 de noviembre de 2019

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Ver video de Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia: https://youtu.be/6sWu01GYD94

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El golpe de Estado y la democracia en Bolivia. Por Pilar Lizárraga Aranibar

... la fuerza que dan las ideas, que da la verdad y que da una causa justa es que los pueblos se vuelven invencibles.
Fragmento del discurso de Fidel en Buenos aires el 2003

Narrar los hechos es un desafío ya que desde el lugar que nos situamos tenemos el poder de nombrar o de silenciarla historia. Trouillot (2017) en su análisis sobre Haití devela las formas de cómo opera el poder en la producción de la historia, poder que está asociado al Imperio y al control y producción de subjetividades. En la historia que requiere ser contada en la Bolivia que se constituyó desde el 20 de octubre el poder de la producción de subjetividades y de las narrativas está bajo el control de las clases medias altas, círculos académicos que detentan el poder de la palabra y los medios que distorsionan y cuentan la historia de los poderosos. El Imperio ha instalado en la Patria Grande una estrategia de avance de la derecha que ha tenido como foco Cuba que resiste, Venezuela, Brasil y ahora Bolivia. El imperio en alianza con el bloque cívico fascista, como lo define la Central Obrera Departamental de Santa Cruz, han establecido una estrategia para sacar al “indio” del poder, así como hicieron con el golpe blando en Brasil, y han convocado al “paro cívico” a través de la consigna de la “defensa del Voto y la democracia”, posicionado el FRAUDE y la anulación de las elecciones. Esto ha sido acompañado de un proceso de convulsión y de paralización de las ciudades para justificar el Golpe de Estado.

Las semanas previas al 20 de octubre fueron escenario de acciones violentas contra mujeres campesinas, casas de campaña del MAS que fueron asaltadas y quemadas, actos que se recrudecieron después de la jornada electoral, con toma y quema de instituciones públicas y quema del material electoral (actas y ánforas). Acciones violentas que se recrudecieron en “la toma de las ciudades” a través del bloqueo cívico, en el que se desarrollaron estrategias para amedrentar e instalar el miedo, la circulación y a expresar la diferencia.  Se instalaron narrativas que silencian los sentidos y distorsionan la historia de disputa del poder que se está produciendo, deslegitiman la formas de narrar que tiene los Pueblos Indígenas cuando nombran a este proceso como un GOLPE DE ESTADO, imponen una subjetividad que legitima de manera conveniente el origen de la convulsión social como un resultado del irrespeto del indio a la DEMOCRACIA, a un desconocimiento de la voluntad y del poder factico del blanco y a una violencia que atribuyen a la respuesta y movilización que se ha desarrollado desde los Pueblos Indígenas Originarios Campesinos.

Estas narrativas están silenciando la construcción de la historia desde los pueblos indígenas originarios campesinos y clases populares que plantean que hay un retorno a la invisibilización de los derechos colectivos y territoriales, a las formas de hacer y constituir los lugares de la política. Se plantea que la CONADE y el candidato Carlos Mesa con la convocatoria denominada “madre de las batallas” y con la amenaza de posicionar a Mesa como Presidente, han instalado un ciclo de violencia para hacer prevalecer el voto de las clases medias y políticas que están liderando la toma de ciudades e instalando el bloqueo. Dejan de manifiesto que el objetivo de este movimiento es anular las elecciones generales para entregar la conquista del pueblo a los intereses transnacionales, constituyéndose como un atentado a la institucionalidad democrática (CONALCAM 2019) y donde el rechazo a la auditoria electoral evidencia el claro objetivo del golpe de Estado cívico político que está siendo cimentado en la desobediencia civil y en la instalación de la violencia.

La narrativa colonial está construyendo que la responsabilidad histórica de la violencia es de Evo y de los PIOC que no asumen la decisión del “Respeto del voto” del blanco, como el argumento “del irrespeto al Referéndum del 21 F, a la resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) sobre la postulación, la aprobación de la Ley para elecciones primarias y las características de la campaña electoral del 2019 (Solón, 2019). Estas narrativas no abordan en el análisis sobre la democracia la construcción de la subjetividad, el control del pensamiento político (Chomsky, 2017) o el constitucionalismo emancipatorio (De Sousa Santos, 2006), como factores que permitan abonar al conocimiento de la emancipación social (De Sousa Santos, 2006), lo que evidentemente rompe con aquello que es lo imaginable y pensable (Trouillot, 2017) en la construcción de la democracia burguesa.

En esta narrativa se exalta y legitima los cabildos instalados en las ciudades como espacios representativos de la voluntad popular y se invisibiliza los espacios asamblearios y la decisión colectiva que renovó el mandato extendido de Evo como Presidente. Se privilegia el Voto de la clase media urbana, atribuyendo el poder de la decisión a la voluntad del blanco para poder destrabar la convulsión social, lo que contrasta con la autoafirmación que hacen los sujetos del campo, de las clases populares que su voto es mayoría y que definió la victoria y la continuidad del proceso, evidenciando esto con la llegada de los pueblos y a las ciudades de todo el país, y poniendo en evidencia su materialidad corpórea.

El nudo central de estas narrativas conservadoras es la apología a la democracia, la defensa del VOTO y la consigna del Fraude que se constituye para cuestionar la legitimidad y los resultados finales que dan por ganador a Evo Morales con 2.889.359 votos (47,08%) por encima de 2.240.920 votos (36,51%), narrativas que discursivamente se corresponden en el manejo discursivo de candidatos de Comunidad Ciudadana y CONADE, por citar a algunas.

Solón ratifica la consigna del Fraude, de las irregularidades y del desconocimiento del voto popular, su argumentación se fundamenta en la suspensión de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) del Órgano Electoral al 83 % de lectura de los votos en la que Mesa declaraba que iba a segunda vuelta y en la que Evo planteaba que confiaba ganar con el 17 % del voto que llegaba del campo y que falta escrutar y es aquí, en la interrupción de la transmisión del TREP y en el reinicio que Solón atribuye la emergencia de la sospecha y la indignación de la población, intervalo de tiempo en el que la tendencia del voto habría cambiado, la afirmación de Carlos Mesa de que había segunda vuelta se había desvanecido y se tenía el triunfo de Evo en primera vuelta, llevando estas condiciones a endurecer la convocatoria de los cabildos para que se respete la democracia y el voto del Pueblo, pasando de una convocatoria de segunda vuelta el 20 de octubre, a la renuncia y ahora 29 a la expulsión del Presidente en ejercicio, como lo planteará el bloque del Sur que se convoca en La Paz el 29 de octubre.

En contraste la CONALCAM y las matrices de las organizaciones campesinas, mineras y urbanas plantean que la denuncia de FRAUDE no tiene fundamentos y que después de nueve días Carlos Mesa no presenta pruebas, narrativa que es expresada en la fundamentación de Ritcher (2019) que además plantea que la “denuncia del Fraude descomunal” es una irresponsabilidad histórica que se instaló en un momento de efervescencia y que atribuyo al TREP un carácter vinculante que no tiene y que está generando una convulsión social a partir de la manipulación de la subjetividad política que ha terminado confrontando y escindiendo a la sociedad boliviana.

A través del paro cívico se han “tomado” las ciudades, impuesto reglas para la convivencia pacífica y se ha instalado el miedo. En Santa Cruz el bloqueo que lleva ocho días es visto como un movimiento que quiere destruir la democracia y llevar a una dictadura, su estrategia es el cerco y el bloqueo delincuencial de rotondas y calles ... apalean a todo ciudadano que no paga peaje en sus bloqueos, reclutan delincuentes para incendiar viviendas e instituciones y han establecido los puntos como espacios de fiestas y tomadas (COD Santa Cruz).En Cochabamba se han constituido brigadas de motoqueros para obligar a que la ciudadanía permanezca en casa. Tarija ha sido cercada por estudiantes y empleados públicos de la alcaldía, gobernación que han establecido sus puntos de bloqueo en rotondas usando pitas, sillas y vehículos. En la Paz han llegado los mineros para defender la democracia del golpe cívico fascista y han empezado a disputar el territorio tomado por el movimiento cívico.

La gente siente que sus derechos son vulnerados y que se está ejerciendo una violencia sobre aquellos que transitan y que pretenden desarrollar su vida de manera normal. La violencia está siendo propiciada por la toma de las ciudades con consignas democráticas y por la confrontación que produce la acción de impedir el libre tránsito y la afectación de los derechos económicos. Se han propiciado manifestaciones y marchas de gremiales, sindicatos de transportes, trabajadores por cuenta propia que han planteado que se levante el bloqueo y que dejen trabajar a la gente. Se ha dejado claro que el Voto de los ayllus, las comunidades, las tentas ha definido por el candidato del MAS y que este voto no puede ser vulnerado.

Intelectuales y ex-aliados al MAS se han manifestado que la salida de las organizaciones es una provocación a la ciudadanía, que genera conflicto y confrontación. Ponen al margen la reivindicación política, el derecho de protesta de los Pueblos y privilegian el VOTO de la ciudad sobre el campo. Han posicionado una narrativa en la que opera una estrategia de valoración, descalificación y clasificación de todo aquello que se enuncia y que no está dentro de lo “pensable” para esta academia, como lo expresan Cecilia Salazar (docente del Cides- UMSA) y Alandia Patricia (docente de la UMSS) ante el argumento de la desestabilización por parte de la derecha y el golpe de Estado orquestado por el Imperio, posicionando en redes que esta narrativa es un servicio ideológico y acrítico del proceso pos elecciones en Bolivia.

El accionar político de la oposición y de la academia que legitima su discurso conservador y golpista apela como salida a la convulsión que Evo renuncie al voto y mandato extendido (Solon, 2019) y por el contrario los pueblos apelan a que se respete los derechos políticos de los pueblos (CONALCAM 2019). Consideramos que en estos momentos está en juego no solo la democracia en su sentido liberal, sino el proceso que se ha construido a través de la conquista de los pueblos con el que se inicia una Alternativa hacia el Vivir Bien y la vida misma como colectivo.

Pilar Lizárraga Aranibar
Investigadora Comunidad de Estudios JAINA, Miembro del Comité Directivo de CLACSO

Bibliografia

 De Sousa Santos, Boaventura. Renovar la teoría y reinventar la emancipación social: encuentros en Buenos Aires. Buenos Aires: Clacso, 2006.

 Roffinelli, Gabriela. Noam Chomsky y el control del pensamiento. Madrid: Campo de Ideas S.L. Chomsky, 2003.

 Trouillot, Michel-Rolph. Silenciando el pasado. El poder de la producción de la historia, Madrid: Comares, 2017.

Cartas y pronunciamientos
 Pablo Solon (2019). Carta al movimiento antiglobalizador sobre la situación en Bolivia.

https://fundacionsolon.org/2019/10/23/carta-al-movimiento-antiglobalizador-sobre-la-situacion- en-bolivia/?fbclid=IwAR2bmfk_NK3moeCKmO-lF0hTI9SZR4v72KcrGwqR6MPmOmOFScjXv8- zrH4

 CONALCAM (Octubre 2019). Pronunciamiento –CONALCAM https://www.facebook.com/AbyaYalaTv/videos/786909378493295/

 Jorge Ritcher (Octubre 2019). Análisis de la situación pos elecciones https://www.facebook.com/860801303977862/videos/3950237538335541/UzpfSTE3MTkzODY zNDY6MTAyMDY0MjAyMTUxNDA0MDQ/

 Entrevista Clacso a Pilar Lizárraga Aranibar https://www.facebook.com/206871509410716/posts/2392014727563039/  [+] Frente latino-americano y caribeño en lucha por la democracia y los pueblos

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