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Hacia una educación democrática. Por Carlos López Dawson

LAS DEUDAS

Sabemos que en Chile no existe una verdadera democracia y que no bastan las elecciones periódicas, el concepto es mucho más amplio. No cabe duda de que la política ha evolucionado, ahora toda elogio a una dictadura al estilo Pinochet es considerada insulto a la inteligencia y, desde luego, su practica un atentado a los derechos humanos. Pero, en muchos países se llama democracia a regímenes políticos que se caracterizan por la ausencia de participación democrática ciudadana, falta de plena libertad de expresión, segregación social y distribución regresiva del ingreso. Además de negación sistemática de los derechos económicos, sociales y culturales, como derecho a la salud, a la educación, a la cultura, al avance científico, en fin, a la plenitud de los derechos humanos. En ese contexto el trabajo del educador es enorme. La docencia ya no trata de hacer repetir materias (The wall, de Roger Walter), sino de enseñar a pensar sin otros limites que la ética, lo que es un desafío en sistemas no democráticos que se anuncian como democráticos (Dewey, John. Democracia y educación Una introducción a la filosofía de la educación Tercera edición Jt EDICIONES MORATA, S. L., 2004).

EDUCACIÓN SIN DEMOCRACIA

Puede parecer exagerado sostener que en Chile no hay democracia, sin embargo, la democracia formal que existe, derecho a elegir ser elegido, es insuficiente toda vez que hay muchos elementos que la restringen. Por ejemplo, la distribución del ingreso, la concentración del capital, el control de los medios de comunicación económica, la discriminación social, la calidad de vida, la contaminación y el acceso a educación de calidad.

Hoy en día la discusión entre presencialidad y virtualidad en la educación está influenciada por estos factores, que caracterizan la falta de democracia. En ese contexto no hay acceso a educación de calidad y, además, hay restricciones en la libertad de expresión y acceso a la información y sin duda el método pedagógico será autoritario, no participativo y dogmatico, con lo cual los contenidos educativos pueden estar censurados o sesgados, lo que impide en general una educación crítica y pluralista.

En términos de presencialidad, la falta de democracia afecta la calidad de la educación al no proporcionar a la mayoría de los estudiantes y profesores los medios para una educación de calidad, y también al restringir la libertad académica y limitar la diversidad de pensamiento. Recordemos que el 72 % de la educación esta en manos privadas y de entidades religiosas, Los docentes y estudiantes pueden enfrentar presiones políticas para adherirse a un currículo rígido o enseñar de cierta manera, lo que limita la exploración intelectual y la capacidad de cuestionar ideas.

En el caso de la educación virtual, la falta de democracia exacerba las desigualdades existentes. El acceso a la tecnología y la conectividad a Internet son desigualmente distribuido, lo que deja a muchos estudiantes sin acceso a una educación virtual de calidad.

En conclusión, la falta de democracia tiene un impacto significativo en la educación, tanto en la presencialidad como en la virtualidad. Impide el acceso a los medios tecnológicos, limita la libertad de expresión, el acceso a la información y la diversidad de pensamiento, lo que afecta negativamente la calidad y la equidad educativa. Es fundamental promover entornos educativos democráticos para garantizar una educación inclusiva y de calidad para todos los estudiantes. Y ello debe comenzar con un cambio de los recursos que se destina a la educación pública.

EDUCACIÓN Y CONSTITUCIONALIDAD

El actual proceso constitucional ha sido cuestionado por diferentes flancos y en particular por su origen, por cuanto se considera que es producto de un acuerdo de partidos políticos que excluyó al movimiento social por conveniencias tanto políticas como económicas ( Bianchi, https://www.elmostrador.cl/destacado/2023/01/04/senador-bianchi-y-su-voto-contra-el-nuevo-proceso-constituyente-tiene-tantos-limites-que-me-duele-la-guata-verlo/ ). También se le ha cuestionado por la falta de representatividad en el proceso constituyente, toda vez que en el resultado de la elección de los constituyentes no se refleja adecuadamente la diversidad de la sociedad chilena en términos de género, clase social, etnia y regiones, considerando además que hubo un alto porcentaje de abstención, de votos nulos y en blanco.

Durante el proceso constituyente, se ha evidenciado una alta polarización y confrontación entre distintas posturas políticas e ideológicas, con el agravante que los sectores conservadores tienen el control de los medios de comunicación hegemónicos (Criticas a la libertad prensa: https://www.oas.org/es/cidh/expresion/informes/anuales.asp). Además, los sectores conservadores han logrado que el proceso constituyente sea dominado por discusiones superficiales y símbolos políticos, en lugar de abordar de manera profunda y detallada los temas fundamentales que requieren una nueva constitución. Se ha señalado que existen importantes desafíos económicos, sociales y políticos que necesitan ser abordados, y que estos no han sido suficientemente discutidos. Además, los partidos conservadores y las élites políticas tienen una influencia desproporcionada en el proceso constituyente. En ese contexto, y teniendo presente que el régimen político no es aun plenamente democrático, los grupos o sectores políticos con agendas antidemocráticas o autoritarias pueden consolidar su poder, logrando instalar medidas que restrinjan las libertades individuales o debiliten los mecanismos de control y equilibrio propios de una democracia y consagren la negación de la vigencia de los derechos económicos, sociales y culturales.

LA EDUCACIÓN AUTORITARIA

La educación no ha sido considerada debidamente en nuestro país. Al contrario, se ha desvalorizado al educador y a la educación pública. La pandemia obligó a cambiar la educación presencial por la virtual, y esta es hoy dominante, pero está en debate ( https://observatorio.tec.mx/edu-news/ejemplos-buenas-practicas-educativas/). La educación presencial se refiere al modelo tradicional en el que los estudiantes asisten físicamente a un lugar de enseñanza, como una escuela o universidad. Este enfoque tiene beneficios, ya que permite la interacción directa entre profesores y estudiantes, fomenta el desarrollo de habilidades sociales y facilita la participación democrática activa en el aula. Sin embargo, puede presentar limitaciones en términos de accesibilidad, especialmente para aquellos que viven en áreas remotas o tienen dificultades para desplazarse. Además, significa un gasto importante en cuanto a gastos materiales y de transporte.

En cuanto a la educación virtual o a distancia que se basa en el uso de tecnología para facilitar el aprendizaje en línea, tiene, entre otras ventajas, la reducción de gastos y la posibilidad de repetir la clase. Este enfoque puede ampliar el acceso a la educación, superando barreras geográficas y permitiendo la flexibilidad de horarios. Sin embargo, tiene consecuencias no pedagógicas, como la falta de interacción directa, fortalecer el aislamiento emocional y social, la necesidad de una mayor autodisciplina y el acceso limitado a recursos físicos, como laboratorios o talleres prácticos. En un contexto de una democracia meramente formal se pueden presentar diversos problemas adicionales. En primer lugar, la falacia del derecho de los padres a elegir la educación de los hijos. Solo el 1% de los padres ejercer ese “derecho”, ya que el resto deberá matricular a su hijo donde pueda. Este derecho solo tiene vigencia si existe una educación de calidad para todos, sino es una muestra o expresión de un modelo politico y social discriminatorio. Luego, la toma de decisiones sobre el modelo educativo es impuesta sin tener en cuenta las necesidades y opiniones de los estudiantes, profesores y otros actores involucrados en el proceso educativo, consecuencia de la falta de participación real, falta de transparencia y limitaciones en la libertad académica.

EDUCACIÓN DE CALIDAD PARA TODOS

La elección entre la presencialidad y la virtualidad en la educación es un tema complejo y depende de múltiples factores, en particular en un entorno sin democracia o democracia protegida, o meramente formal, por cuanto hay limitaciones adicionales en términos de recursos, participación, diversidad de enfoques y libertad académica. Una educación de calidad para todos permite un desarrollo democrático con base real y no solamente hipotética. Si hablamos en términos de mercado, este debe ser igual para todos, la oferta y la demanda, lo que exige la intervención del Estado para garantizarlo. Es importante promover un sistema educativo inclusivo, participativo y basado en principios democráticos para garantizar una educación de calidad y equitativa para todos los estudiantes.

EDUCACIÓN EN LA CONSTITUCIÓN

El proyecto de los “expertos” declara el derecho a la educación, pero no señala los medios ni los instrumentos para hacerla efectiva. Es formalista. En efecto, hay dos referencias a la educación. La letra C, titulada “El derecho a la educación” y la letra R, denominada “Libertad de enseñanza”. Respecto al Derecho a la Educación, lse precisa el “objeto” de la educación, copiando la definición de la Constitución de 1980 referida al “pleno desarrollo de la persona”, agregando, como elemento nuevo, que este debe desplegarse en el “contexto de una sociedad democrática”. Luego, siguiendo las Observaciones Generales para la aplicación del artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, (PIDECS) señala que la educación se rige por los principios de “disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad, adaptabilidad”. Sin embargo, los expertos hicieron una interpretación equivoca o errónea de los tratados internacionales sobre educación, al establecer como deber del estado financiar la educación particular. (https://www.academia.cl/comunicaciones/columnas/educacion-en-la-propuesta-de-la-comision-experta-para-la-nueva-constitucion).

La propuesta constitucional de la Convención Constitucional fue mucho más ajustada al derecho universal a la educación. En efecto, el inciso primero del artículo 17 propuso que “la educación será de acceso universal en todos sus niveles y obligatoria desde el nivel básico hasta la educación media”. Luego proponía que el “Sistema Nacional de Educación estará integrado por los establecimientos e instituciones de educación parvularia, básica, media y superior, creadas o reconocidas por el Estado”., señalando que dicho Sistema “promoverá la diversidad de saberes artísticos, ecológicos, culturales y filosóficos que conviven en el país”. En síntesis, se proponía que todas las personas tienen derecho a la educación pública gratuita y no sexista, que la educación será de acceso universal en todos sus niveles, y el financiamiento basal directo y permanente del Estado a la educación pública Bien, la propuesta fue rechazada y y ahora, los expertos y probablemente los consejeros en mayoría, trataran de imponer una educación para los ricos. Decir otra cosa es un engaño.

A fines del siglo XIX este tema parecía resuelto en la Europa de la ilustración, dándole a la educación publica el espacio que merecía, es decir para todos. De manera que desvalorizar la educación publica es un daño no solo a la mayoría del país, sino que al futuro y al desarrollo económico y cultural de Chile. Hay muchos Estado que han puesto el acento en la educación publica y dado un salto enorme al desarrollo, tales como Finlandia, Singapur, China, entre otros. Nunca es tarde para encontrar el camino correcto.

Dr. Carlos López Dawson, es abogado y doctor en ciencia política, y director de Postgrado e Investigación de Universidad la República

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