Havehave y los Aku Aku, de Carmen Muñoz Hurtado, ilustrado por Marina León, diseño de Alexandra Niehaus y Marina León. Pehuén editor, primera edición 2019. 27 páginas.
El significado filosófico de la literatura infantil anida en su papel de instrumento para la construcción de la conciencia y el desarrollo del pensamiento crítico en niñas y niños, a través de la transferencia de valores, la indagación del mundo y la estimulación de la imaginación junto con la creatividad. Como cosa disputada el concepto de “Literatura infantil” mantiene hasta hoy una antigua discusión sobre si es una manifestación artística o es sólo un dispositivo de socialización que refleja las creencias de la sociedad adulta, sin embargo, ambas posturas coinciden en su poder para moldear la visión del mundo del niño y de la niña y fomentar su autonomía y la construcción de la conciencia crítica.
La literatura infantil puede ser considerada como parte de un discurso adulto que suele reflejar lo que la sociedad, de acuerdo a su época, considera apropiado para que un niño o niña aprenda y entienda en las distintas etapas de su vida, de allí que los autores y autoras buscan transmitir un determinado ideal de mundo, que a veces suele generar una reflexión sobre sus propios valores o formas de entender la realidad, de allí el juego metafórico de elementos y mundos fantásticos que permiten comparar el día a día, pero a su vez, acceden a construir grados de conciencia a través del ejercicio de juicios de valor y de la toma de decisiones personales, al tiempo que se desarrolla el pensamiento examinador y crítico junto a la creatividad a través de la estimulación de la imaginación, especialmente a través de imágenes y elementos fantásticos, incitando así el pensamiento libre y creativo. De esta manera los libros infantiles pueden ser elementos que generen e impulsen el diálogo y la reflexión en diversos entornos, considerando que enriquecen el vocabulario y la capacidad de expresión del niño y la niña, permitiéndoles acercarse a funciones filosóficas y sociales a través de los universos estéticos que además contribuyen al desarrollo social, dada la participación activa, escuchar o leer directamente, permite la resignificación de la acción realizada (oír o leer) ampliando así el horizonte intelectual y artístico, junto a la empatía y a la comprensión de otros puntos de vista ante una narración o poema que aborda temas relacionados con la infancia.
De allí que la concepción de infancia o niñez, conceptualmente no sea abordada en diversas sociedades, donde niños y niñas son solo mano de obra para paliar las precarias condiciones familiares, ni decir lo que acontece en Gaza, donde la sociedad occidental ha omitido los derechos internacionales no sólo permitiendo el genocidio, ya no es posible pensar en educación con las escuelas bombardeadas, ni tampoco en una educación complementaria sin odio, tanto para niños palestinos como israelíes, es posible que allí , más adelante, la literatura infantil pueda abordar caminos de futuro, en ese plano, ambas sociedades están en el medioevo, no son sociedades que hayan llegado a la de la Edad Moderna, ni siquiera en la literatura infantil que se distribuye en los cada vez más escasos kibutz, porque ahora son emplazamientos gigantescos los que ocupan a la fuerza en Cisjordania y que al parecer no permiten el desarrollo de ideas para la comprensión de distintas culturas, no era así en los tiempos de Golda Meir, preocupada de los libros y la música que deberían conocer las nuevas generaciones.
Por otra parte, en la cultura occidental, desde el siglo XVII, el panorama comienza a cambiar, en especial en la forma en que se concibe la “educación de niños y niñas” y es a través de los mentores o tutores que eran principalmente monjes, clérigos y maestros de escuelas monásticas, quienes se enfocaban en formar a un clero sacerdotal y a los hijos de los nobles. El rol del tutor estaba muy ligado a la religión, enseñando materias como las Sagradas Escrituras, la gramática latina, la lógica y la retórica. Para la nobleza, los tutores podían impartir educación en el hogar, preparando a los jóvenes para la vida pública y el rol dentro de la jerarquía social, sin embargo, es allí cuando se imprimen para las grandes familias, partituras y obras literarias que versan sobre fantasías, quimeras y sueños, de modo que, entre ellos resurgen los mitos, leyendas y los cuentos populares, todos propios de la trasmisión oral, recopilando así el saber de las culturas regionales mediante la narración de éstas, y por otra parte las generaciones mayores quieren dejar un legado, gracias a la imprenta a las generaciones de infantes. Y comienza el desarrollo de escrituras de autor, estas obras o cuentos, y destacan en Francia autores como Jean de La Fontaine y Jean-Pierre Claris de Florian con sus Fábulas, Charles Perrault con sus cuentos de hadas, François Fénelon con su novela bizantina Telémaco o Madame Leprince de Beaumont con su Almacén de los niños (1757), y aparece por vez primera el tema de La bella y la bestia.
Siguiendo a La Fontaine y a sus modelos de antiguos escritores, Esopo y Fedro, y destacan, también, los fabulistas españoles Félix María de Samaniego o Tomás de Iriarte en el XVIII, y varios otros en el XIX, en especial Juan Eugenio Hartzenbusch; la fábula se pone de moda en todo el mundo desde el siglo XVIII. En esta época, además, ocurren dos acontecimientos trascendentes para la que hoy se conoce como Literatura Infanto-juvenil, la publicación, por un lado, de Los viajes de Gulliver- de Jonathan Swift- y, por otro, de Robinson Crusoe -de Daniel Defoe-, dos claros ejemplos hasta hoy, con temas que reúnen relatos de aventuras y el poder ingresar en mundos imaginados, inexplorados y diferentes.
Y vamos pues a lo que nos convoca, Hahave y los Aku Aku es un cuento en castellano y rapa nui, el relato se asemeja a lo que podría ser una leyenda, no obstante, es el trabajo de gran imaginación de Carmen Muñoz Hurtado que da sus frutos literarios en este cuento, poniendo en juego los diversos espíritus que acompañan a la mitología Rapa Nui, y como todo gran relato posee momentos de tensión y zonas oscuras en donde los sucesos dejan entrever otras tramas que también son parte de la cosmovisión Rapa Nui, aunque también hay tintes occidentales, porque en ambas culturas los sueños son parte de la nueva vida que es auto fundante, de allí que el mundo de la luz (Ao) y la oscuridad (Po), sea los espacios o lugares donde habitan los espíritus. La vida en la isla (Kainga) es un puente entre ambos, al cuidado de los ancestros.
El texto se asemeja a la tradición de historias transmitidas oralmente sobre la llegada, la creación, los héroes y los espíritus, como los a’amu tuai (dramatizaciones) y los kai-kai (juegos de hilos) que se cuentan como leyendas. Y si nos detenemos en el hoy occidental de Chile, luego del presidente electo vienen los posibles mitos y leyendas, ya el cuento de la austeridad se verá roto si no existe una rebaja en los sueldos de las altas autoridades, el mito de mantener una frontera impoluta, puede que rápidamente se caiga a pedazos si no hay acciones concretas y demostrables que es posible ordenar los momentos migratorios, de lo contrario el humo del discurso populista se hará carne, al igual que si no logran disminuir la violencia en los delitos, y se seguirá viendo la sangre corriendo por las calles y en los expedientes de fiscales y jueces de dudosa corruptela, si no se develan las distintas mafias, no sólo en las ramas de las fuerzas armadas, carabineros, y hoy gendarmería con 47 imputados; esas redes de mocitos uniformados con que protegen y alimentan al crimen organizado, y qué pasa con los jueces y juezas de la suprema enfermedad que corroe a los empresarios coludidos que tal vez sean parte del nuevo gobierno y esta vez no será por desprolijos, ya no hay ingenuidad sólo agendas ocultas que se develarán solas, como en los cuentos de suspenso, hasta que el o los vampiros succionan al pueblo la ingenuidad RH positiva, y al poco andar, el lema se construye en un todos contra el Kast, tal como hoy los todos contra Trump ven en sus pantallas la mentira permanente con las que denostó a los propios exmandatarios en la galería de los presidentes, mientras la casa blanca prepara su salón de baile, en la casa de gobierno de Chile se prepararan alcobas y tal vez más de alguien sueñe con el bombardeo a la Moneda, ya veremos con qué alianzas habrá o no gobernabilidad y el mito de la casta se deslizará por el patio de los naranjos y por el patio de los cañones, y si la cosa se pone fea por decreto, al modo del dictador de bolsillo, el patio de los callados seguirá acumulando cuerpos como hoy los encontramos a pleno día y en plena calle, donde la seguridad pública dejó de ser una leyenda, y los espíritus están lejos de ser un ejemplo para literatura, que nunca fue infantil.
Hans Schuster. Escritor
