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He niu, he peni, he roimata roroa, diversos autores, por Hans Schuster

He niu, he peni, he roimata roroa, Ko Ava Ranga Uka a Toroke Hau kona vai, kona tuki, kona tapu, Palmeras, pigmentos y “lágrimas largas” El Santuario del agua la fertilidad de Ava Ranga Uka a Taroke Hau en Rapa Nui. De los autores Burkhard Vogt, Annettte Kühlem, Johannes Moser, Nicolas Cauwe, Andreas Mieth, Hans-Rudolf Bork. Traducción al Rapa Nui Betty Haoa Rapahango, traducción al español Peter Kaulicke, © Deutsches Archäologisches Institut. Edición y diseño gráfico; Eduardo Ruiz-Tagle E., Editado por Rapanui Press. Primera edición 2018, (139 páginas).

La noción de Santuario en filosofía, da cuenta de un espacio sagrado que va más allá de lo mundano, ante todo lo terrenal, lo humano, lo cotidiano y material, en oposición, santuario es lo espiritual, trascendente o divino, su contrario implica a menudo la superficialidad, la vanidad o distracción ante las verdades más profundas, especialmente en contextos religiosos y orientales, aunque también puede describir experiencia práctica de la vida. Sin embargo, santuario pasa a ser un punto de encuentro con lo divino, la verdad, o el ser interior, es un refugio para la reflexión, la memoria espiritual y la protección, en el santuario se honra lo trascendente, ya sea una deidad, un mártir, una reliquia, o incluso a la naturaleza misma, representando un límite entre lo profano y lo sagrado, un lugar de preservación de valores profundos y de búsqueda de la iluminación o la conexión con lo esencial. Las dimensiones filosóficas del concepto santuario, incluyen un espacio de separación y trascendencia, estableciendo una frontera entre lo cotidiano y lo sagrado, un lugar donde las leyes y preocupaciones del mundo secular se suspenden para acceder a una realidad superior o a un estado de conciencia diferente, en donde la presencia y memoria corresponden al sitio donde se hace evocación de eventos sagrados o de la obra divina, volviendo presente lo ausente y permitiendo una experiencia directa de la fe, a la gracia o lo numinoso.

De modo que el santuario viene a representar algo más que un refugio físico y espiritual contra el caos del mundo, ofrece e instaura la paz, la reflexión y la seguridad de estados de conciencia tranquilos, tanto para individuos o las comunidades en los santuarios de oración y cánticos en lo divino como para las más diversas especies de mamíferos, aves, sierpes, arácnidos, insectos, mariscos, peces, en cielo, ríos, lagos, mar, humedales y tierra conservados como santuarios de vida silvestre. El santuario funciona como un portal, un lugar de encuentro con el "otro", con lo “otro”, se posesiona como el encuentro con lo santo de lo santo, los ancestros u antepasados, los espíritus, o con la sabiduría misma como en el jainismo, la filosofía espiritual de la antigua india centrada en la liberación del alma (Moksha) mediante la purificación total, enfatizando la no violencia extrema (Ahimsa) hacia todas las formas de vida, el desapego (Aparigraha) y el conocimiento correcto (Samyak Darshana), aceptando la eternidad de la realidad, la dualidad alma/materia y el ciclo de reencarnación, buscando la omnisciencia (Kevalajñana) a través de la autodisciplina y el control del karma. De modo que no existe continente y contenido, es el todo quien se extiende más allá de lo religioso y pasa a significar un espacio de dedicación absoluta a algo de valor tan supremo, como "el santuario de las artes" o "el santuario de las ciencias", protegiendo así el conocimiento y a la creación. Por otra parte, santuario también posee una dimensión interior y en sentido metafórico hace alusión al cuerpo o el corazón del creyente que en sí y para sí, se convierte en un santuario, en un templo donde habita el espíritu, un lugar sagrado que debe ser cuidado y respetado. Porque en esencia, el santuario no es solo un edificio, un lugar en la naturaleza o un concepto que simboliza la búsqueda humana de lo sagrado, el santuario opera ante la necesidad de un espacio para lo sublime y la protección de lo invaluable, ya sea espiritual, intelectual o natural.

Por otra parte, filosóficamente, “lágrimas largas” simbolizan una purificación profunda, de liberación emocional y conexión humana, representando no solo tristeza sino también empatía, compasión, y un proceso de catarsis que lava recuerdos y tensiones, llevando a la madurez y revelando la esencia de lo humano, donde el llanto se vuelve un acto bello y necesario, trascendiendo lo meramente fisiológico para tocar lo sagrado y lo comunicativo. De modo que los significados filosóficos y existencialistas conllevan a la purificación y a la catarsis, ya que las lágrimas largas son una forma de "lavar recuerdos" y liberar emociones negativas, purificando el alma y permitiendo un "resetear" o "reiniciar", el volcarse a lo profundo de los patrones mentales, emocionales y de vida, volviendo a pensar un estado base para eliminar lo que no sirve, esas creencias limitantes, hábitos culturales degradados y degradantes, ya sean alimenticios o de segregación, machismo, xenofobia, supremacismo, racismos y empezar de nuevo con mayor claridad y propósito, en una recalibración que combina técnicas psicológicas y espirituales para cultivar la resiliencia, encontrando así, el significado y la reorientación del ser hacia un futuro más alineado, no solo borrar, sino transformar las experiencias con significados claves de reorientación y revalorización, descartar valores, creencias y hábitos obsoletos para liberar el potencial interno y redescubrir quién eres o quieres ser, en tu propio proceso de reordenamiento interno, de tal forma que es el presente y su claridad lo que te llevará a interrumpir acciones y reacciones automáticas, patrones negativos como cualquier exceso para volver al "aquí y ahora" con enfoque en natural regocijo del yo para y con los otros, liberando así las cargas emocionales y mentales.

No se trata de borrar el pasado, sino de usarlo como base para construir un nuevo comienzo, una nueva perspectiva, similar a un aparato electrónico que se reinicia para funcionar mejor, de allí la resiliencia y el crecimiento interno que viene a integrar el caos de la vida y los contratiempos, transformándolos en oportunidades de crecimiento a través de la flexibilidad cognitiva y/o la conexión espiritual, todo aquello que permite la transformación interior, desde un mal hábito como el tabaquismo, el sedentarismo u otros, el enfoque filosófico sostiene que cambiar el "adentro" (la mente, los grados de conciencia) es la clave para cambiar el "afuera" (los niveles y resultados, en la propia vida), buscando nuevos niveles de conciencia.

En la práctica, herramientas como la meditación, el “mindfulness” pasan a ser una práctica de atención plena y sin juicio al momento del presente, y que permite entrenar la mente para ser consciente de la realidad en el "aquí y el ahora", observando pensamientos, emociones y sensaciones sin reaccionar ni juzgar, lo que permite una relación más profunda con la experiencia humana y la disolución del "yo", conectándonos con el flujo natural de la vida, similar a la sabiduría budista y estoica sobre la aceptación y la no-resistencia, permitiendo la aceptación del caos, fortalecimiento de lazos y reevaluación de la propia vida, buscando un estado de bienestar y plenitud renovada, que permite hacer frente al estrés o traumas. Al tiempo que se genera una conexión con la comunidad, al momento que viendo a alguien llorar se concibe empatía y solidaridad, creando un lazo social. Las lágrimas son un lenguaje universal que comunican la necesidad de ayuda y permiten la unión, siendo, como dice un antiguo refrán, "inhumano, es dejar de llorar", porque allí es que reconocernos la fragilidad humana como un momento cumbre, puesto que ante el nacimiento o la muerte, las lágrimas revelan nuestra vulnerabilidad y la profundidad de la experiencia humana, conectándonos con lo trascendente, como en los mitos cuando los dioses lloran para crear y si las palabras fallan, las “lágrimas largas” transmiten un estado emocional profundo, señalando que la situación nos sobrepasa y necesitamos apoyo, un mensaje que evoca compasión a modo de las filosofías estoicas como en la voz de Séneca, que advirtiendo contra el exceso, reconoce que incluso los sabios lloran, aceptando la experiencia sin perder la compostura, aunque a veces el llanto silencioso sea más profundo cuando no hay espectadores presentes. Llorar ante el dolor de otros (refugiados, desastres, guerras) es un signo de compasión profunda, una forma de hacerse partícipe del sufrimiento humano y combatir la indiferencia, por ello las “lágrimas largas” son un fenómeno complejo que, desde una perspectiva filosófica, representan un mecanismo vital para el procesamiento emocional, la conexión social y la revelación de la verdad existencial del ser humano.

El texto en cuestión, que se supone fue escrito en alemán, sin embargo sólo se ven las traducciones al Rapa Nui y al Castellano, trae fotografías, argumentaciones documentadas y reflexiones, sobre valles, quebradas, laderas, la cascada, estanques y canales, muros de contención y obras de tierra, pavimentos como parte del diseño estético de valle, la arboleda sagrada de palmeras (talada en su mayoría en el 1300 d.C.), los talleres de pigmentos prehistóricos, el culto al agua, los relatos tradicionales entre otros, que dan cuenta de una cultura de hace más de mil años. El libro es el resultado de una investigación en Ava Ranga Uka a Taroke Hau, lo que da cuenta del manejo ritual del agua, ante las sequías, las terrazas amuralladas, estanques de baños y pozos de agua sagrados, la cascada (de poco más de 3 metros) el camino de los moai, los resultados de los descubrimientos van más allá que prospecciones “arqueológicas, geomorfología, paleobotánica, historia climática, geomática” (pp.15) iniciada en 2008 por la expedición alemana con más 10 años de investigaciones con colaboradores locales. Según la leyenda “…en la costa noreste un bloque de canto rodado llamado Pu o Hiro (“trompeta de Hiro”)…Se cree que la piedra emite un sonido parecido a una trompeta cuando el viento del noroeste alcanza este sitio….y como signo de abundancia. Los peces saltaban a la tierra llamados por esta “trompeta”. (pp-125), así como la invocación y las ofrendas del rey y el sacerdote, “El sacerdote permanecía mucho tiempo orando e invocando al dios y rogando por “lágrimas largas” de Hiro hasta que las lluvias se iniciaban”. (pp.129).

Esta madrugada de 3 de enero del año 2026 que se inicia, sin dudas ya trae “lágrimas largas” y lágrimas cortas de alegría, con un tirano que se cae de Maduro, y un mal tiempo para el respeto de las normas internacionales, hace ya 36 años justos (Invasión a Panamá (1989-1990) para derrocar a Noriega,) que EEUU no invadía la región, de modo que los regalos envenenados ya se harán presente, a cambio de los territorios en favor de Rusia (Donetsk, Luhansk, Zaporiyia) y sur (Jersón, Odesa) y China frente a la provincia rebelde de Taiwán o las vastas áreas del Mar de China Meridional (Islas Paracel, Spratly, Scarborough, reclamando la "Línea de los nueve puntos"), disputando zonas marítimas y recursos con Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunéi y Taiwán. También tiene disputas fronterizas terrestres con India (Arunachal Pradesh, Aksai Chin) y el control del Tíbet y Xinjiang, zonas con movimientos independentistas, y además reclamando la soberanía sobre las Islas Senkaku/Diaoyu con Japón y Taiwán. Si no se respetan las normas internacionales se da pie a que las potencias hagan y deshagan, como también ocurre en parte con el negacionismo fragmentado del cambio climático, pero también con los tiranos de bolsillo que haciéndose del poder no pueden escuchar a los que sufren, (Cuba, Nicaragua, El Salvador) en especial con sus decisiones inhumanas, como el sistema carcelario, las deportaciones y el mal trato de quienes dicen poseer una espiritualidad y menosprecian a sus semejantes. Confiemos que el 2026, sea breve en angustias y en “lágrimas largas”, si es que somos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos y cuidar nuestros santuarios.

Hans Schuster. Escritor

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