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Histeria e infamia: la UDI resentida. Por Alex Ibarra

La Unión Demócrata Independiente es un partido político de derecha que se caracteriza por un fascismo a flor de piel (aunque es más preciso decir que tienen cuero), son los herederos más sinceros del pinochetismo. Varios violentistas de Patria y Libertad se reciclaron en este partido político. Este es el partido político que está en decidida traición al pueblo llamando a no aprobar la Nueva Constitución en el plebiscito de abril, además son los que han iniciado el boicoteo del proceso democrático con el seudo argumento de que no hay garantías de seguridad para realizar la elección. Son un grupo tremendamente peligroso y organizado que se amparan en una retórica fundamentalista y neoconservadora, esa es la impronta que le dio Jaime Guzmán, el “genio” del neoliberalismo.

Además de una efectiva retórica, clásica en política, que asume el “miente, miente que algo queda”, es un partido que durante la posdictadura conquistó los sectores populares abandonados por los operadores políticos de la Concertación que subestimaron el poder del pueblo. Supieron realizar un óptimo aprovechamiento del sistema político del duopolio y convertirse en una fuerza política importante frenando la democratización, condenándonos a los treinta años de saqueo inmoral y a la continuación de la desigualdad social que enriquece a unos pocos privilegiados. Son los artífices de la mantención del modelo pinochetista, los principales beneficiados.

Con este historial no es difícil comprender sus manifestaciones histéricas frente a cualquier intento por mayor democracia. Ellos son los que han realizado los mayores esfuerzos por estigmatizar el movimiento social, y pos 18 de octubre han estado en plena actividad política, tratando siempre de confundir a la opinión pública a través de los medios de comunicación que dominan.

La histeria habitual en la que viven estos días ha estado manifiesta en el alarido en torno a la visita del ex juez español Baltasar Garzón, figura relevante para la historia mundial, principalmente desde el encarcelamiento del dictador Pinochet. Es posible imaginar que al interior de este fundamentalismo neoconservador chileno este juez viene a representar algo así como una fuerza demoníaca. Rysselbergue, Kort y Moreira, por cierto que coordinadamente han iniciado los reclamos por la visita de Garzón, tratando de empañar la deuda histórica que tenemos con esta figura representativa de la defensa de los Derechos Humanos.

Dada las actuales violaciones a los Derechos Humanos, que han sido acciones sistemáticas del Gobierno de Piñera, las visitas de figuras de renombre internacional son relevantes sobre todo por la promoción testimonial que pueden realizar para atravesar los cercos comunicacionales. La actual situación chilena, es una experiencia histórica universal que permitirá tomar conciencia sobre el mal radical que constituye el neoliberalismo. La UDI persistirá en su defensa al modelo pinochetista, su estrategia seguirá siendo un populismo falacioso, por lo tanto entre más democrático sea el proceso de transformación mayores serán sus intentos de impedir el devenir histórico aferrándose a una arista nefasta de nuestro pasado. Si es que Chile realmente despertó serán los principales derrotados, tendrán que asumir la merecida humillación pública de la que ya no pueden escapar y que sólo soportan desde su falta de piel. La derrota más contundente es el establecimiento de una Nueva Constitución legitimada por un nuevo pacto social que represente nuestra auténtica ciudadanía.

Alex Ibarra Peña.
Dr Estudios Americanos.

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