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Homenaje a don Alberto Hotus. Por José Bengoa

Este 25 de junio falleció Alberto Hotus Chavez (Te Ave transformado o castellanizado a la fuerza en Chavez)…en su casa de Hanga Roa, Rapa Nui o isla de Pascua. Tenía largos años. Provenía de la más larga estirpe polinésica, no por casualidad se sonreía al decirlo, el primer Rey que llegó a la isla según el mito, se llamaba Hotu Matua.

Un hombre maravilloso...fundador y ex jefe del Consejo de Ancianos de Rapa Nui...era el que llevaba el canto en las misas tempranas de la Iglesia de Hanga Roa...el que logro la ley indigena para Pascua...ex alcalde.. el mayor dirigente que ha tenido la isla en el siglo veinte...un hombre correcto...me honra haber sido su amigo...

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Fotografía de Don Alberto Hotus enviada por la arqueóloga Andrea Seelenfreund

La lepra fue el estereotipo que persiguió por décadas a la isla de Pascua. Se construyó allí un leprosario. Se dice que llegó desde la Polinesia con las migraciones. Por ello se les prohibía viajar al continente y se mantuvo por décadas a la población Rapa Nui encerrada en Hanga Roa “con llave”, quitándole por la fuerza las tierras donde habían vivido siempre. El Consejo de ancianos que presidía Hotus, confeccionó un mapa de la isla señalando el espacio que ocupaban las diversas familias históricas, por ejemplo, los Ahoa ocupaban Anakena, por dar un ejemplo. Fueron “reducidos” a Hanga Roa cuando el Estado chileno arrendó la Isla primero a un tal Merlet y luego a la empresa ganadera Wlliamson and Balfour.

Don Alberto tenía una herida en el rostro y me contó alguna vez su origen. Su madre cuando era pequeño, le observó una manchita en la cara y temió que lo acusaran de lepra, por lo que tomó un puro encendido y le quemó la mancha. Sabía muy bien que si lo encerraban en el leprosario se iba a infectar de la lepra. Don Alberto contaba esta historia con gran cariño por su madre, quien había tomado esa decisión valiente y terrible que le dejó una marca por toda la vida. Su madre según nos contó alguna vez, fue una de las primeras que se opuso a la colonización públicamente.

El cura de la isla durante mucho tiempo fue el capuchino alemán Sebastián Englert. Pertenecía a la misma orden del Vicariato de la Araucanía en el sur de Chile. Se dedicó a tareas de arqueología y publicó algunos libros sobre la lengua de Tepito Te Henua. Don Alberto contaba que para viajar al continente había que tener el permiso de este sacerdote, lo cual muestra el dominio y poder que consiguió la Iglesia en la Isla.

Es una historia curiosa que le escuché varias veces. Decía que con un grupo de jóvenes se subieron de polizontes a un barco para llegar a Valparaíso. Les decía “pavos”. Ls descubrieron al llegar al continente. Don Alberto aparece de joven según se manifiesta en esta foto que me ha sido enviada por el antropólogo Luis Campos colega de la Escuela de Antropología.

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Edmunds se dice, fue quien apoyó a los muchachos que querían estudiar o vivir en el continente. Edmunds había sido el mayordomo inglés de la empresa Williamson and Balfour que era la arrendataria de la isla y que criaba ovejas de lana para la industria de Inglaterra. Creó una familia pascuense y de su descendencia es el actual alcalde de la isla Petero Edmunds. El barco se llamaba el Allipén y los nombres de los “pavos” aparecen en la fotografía.

Le ofrecieron ingresar a la Marina de Chile. Los marinos tenían buena opinión de los pascuenses por los conocimientos que estos tenían del mar y lo arrojados que eran. Es así que llegó don Alberto a la escuela de marinería en la isla Quiriquina frente al puerto de Talcahuano.

Nunca renegó de haber sido marino y sus recuerdos de la Quiriquina eran hermosos…por ejemplo, tenía un compañero al que llamaban “el Yagán” ya que provenía de la Tierra del Fuego y había sido llevado allí por los marinos de la armada chilena. Nunca supe su nombre real. Eran amigos obviamente…

Salió con honores de la escuela de formación de la marinería en la Quiriquina y se embarcó en diversos barcos de la armada.

La marinería tiene una larga historia de participación en revueltas sociales en Chile. La fotografía de la llamada Revolución de la Escuadra en que los marineros están en la cubierta y torres del acorazado Almirante Latorre, tiene estrecha semejanza con las fotos del filme el Acorazado de Potemkin en el puerto de Odesa, del ruso Einsestein. Los marineros eran muy queridos por la gente común y en particular de quienes vivían en los cerros de Valparaíso muchos de ellos parientes con la gente de mar. Los 21 de Mayo se descolgaban mujeres, niños, y todo tipo de personas desde los cerros a ver desfilar a los marineros, que con voces fuertes por calle Prat cantaban “Brazas a ceñir” el himno de la marinería porteña.

Vinieron los ías duros de septiembre del 73 y un grupo importante de marineros se organizó para defender el gobierno de Salvador Allende y contra los oficiales que sin esconderlo siquiera, preparaban el Golpe de Estado. El Sargento Cárdenas los dirigía y Don Alberto fue uno de ellos….los tomaron presos, los golpearon y fueron muy maltratados…de eso no le gustaba hablar..sentía que sus camaradas del mar lo habían traicionado…salió dado de baja de la armada volviéndose a su isla, a Rapa Nui…ahí comenzó la organización del Consejo de Ancianos, que con el tiempo había desaparecido…en una ocasión la Armada fue a <isla de Pascua con el Almirante Merino miembro de la Junta de Gobierno, y el Consejo no los recibió, lo que desató el enojo y varios fueron temados presos y subidos a los buques que estaba de gira en Hanga Roa. Al darse cuenta la oficialidad del apoyo de la población los llevaron de regreso a tierra.

Don Alberto fue central en la dictación de la Ley Indígena del año 1993, sobre todo en su aspecto relacionado con Isla de Pascua. El día que se discutía la ley sobre Pascua llegó don Alberto a la Comisión del Senado cargado de collares de flores. Pasó poniendo a cada senador un collar. Entre ellos estaba el senador designado el General Sinclair, un almirante y otro de la aviación que se oponían firmemente a cualquier ley que involucrara a la Isla. Tenían el fantasma de la separación o independencia. Veían fantasmas por todas partes. Don Alberto se los conquistó con su simpatía, contó la larga historia de la isla, sus relaciones con Chile y fue sacando uno a uno los miedos de esa compleja comisión de los primeros años de la llamada transición a la democracia. La ley fue aprobada y es la que sigue existiendo hasta el día de hoy. No es lo que hubiésemos querido pero fue lo que en ese momento se logró, sin embargo, se prohibió la venta de tierras a quienes no pertenecieren a la comunidad Rapa Nui.

Una de las últimas veces que lo vi fue cuando era Alcalde, recogiendo con una pala basuras que había al borde de los caminos de la Isla. Iba con un chofer, paraba y se bajaba a barrer y recoger lo que los turistas tiraban. Su amor por la Isla era enorme y de ello hablaba con pasión.

José Bengoa

26 de Junio del 2024.

Nota: Un video de Francisco Gedda, en que habla don Alberto Hotus. Enviado gentilmente por el antropólogo Gerardo Zúñiga

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