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Humanismo constitucional. Por Carlos López Dawson

VALORES ESENCIALES

La filosofía ilustrada se inspiró en el humanismo medieval para postular sus principios y como resultado de ello surge el constitucionalismo moderno. El humanismo cristiano. parte de la concepción de la persona humana y de la sociedad fundamentada en los valores y principios del cristianismo, La noción de la persona humana, como ser digno, libre y social, que tiene un destino individual pero que sólo se desarrolla plenamente en sociedad, mediante la solidaridad con los demás (.https://es.catholic.net/op/articulos/64588/cat/1248/el-humanismo-cristiano-como-expresion-politico-social.html#modal). Por su parte, el humanismo laico postula el principio la tolerancia mutua, el respeto de sí mismo como de los demás, la libertad absoluta de conciencia y el culto de cualquiera religión, ó de ninguna, puesto que está basada en la Moral Universal, la tolerancia, la fraternidad. Ello es expresión o resultado de la idea de la sociedad como el fruto y, al mismo tiempo, el espacio natural para el desarrollo de la persona, que crea la condiciones para el progreso espiritual y material de todos sus miembros, dentro de un clima de solidaridad. El abandono de tales principios es lo contrario al humanismo. La ciudadanía ha visto como los partidos políticos con representación parlamentaria hicieron oídos sordos sobre las demandas sociales expresadas en miles de movilizaciones masivas, denominados estallidos sociales, incluso tampoco asumieron que los ciudadanos habían expresado que no deseaban a los partidos en el diseño de una constitución, pero no, prefirieron optar por la posibilidad de presentar sus candidatos, con lo cual obtendría dinero por cada voto logrado. El negocio fue más fuerte. Los arquitectos de este diseño estaban consientes que podían manejar la situación. Es de este modo la propuesta constitucional que se votará el 17 de diciembre no recoge las demandas sociales y, al contrario, retrocede en reconocimiento de derechos y abandona el humanismo, los cuales son parte de los compromisos internacionales del Estado y, al mismo tiempo, conquistas de la humanidad. Esta afectación no solo perjudica a los carenciados sino a todos por cuanto los derechos humanos no distingue entre pobres y ricos.

EL FORMALISMO INCONDUCENTE

Una de las conquistas del humanismo ha sido lograr que el derecho internacional incorpore los derechos de las personas en el. En efecto, desde 1945, con la Carta de Naciones Unidas, todos los Estados están obligado a respetar y promover los derechos humanos y la paz. Ello ha traído como conclusión un rico debate científico respecto de las relaciones entre normas internacionales válidamente incorporadas al Derecho Interno y leyes posteriores, que se rigen por el principio de buena fe y de cumplimiento de los compromisos adquiridos, lo que constituyen principios de ius cogens (normas inderogables) codificados por la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados. Ello quiere decir que el cumplimiento de los tratados no puede ser alterado por una ley o una reforma constitucional posterior, principio recogido en el artículo 27 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados que determina: "una parte no podrá invocar las disposiciones de su Derecho Interno como justificación del incumplimiento de un tratado". De este modo ante un tratado válido e incorporado al Derecho Interno y una ley interna posterior válida, sea incluso constitucional, el juez ordinario deberá dar aplicación preferente al tratado, hacerlo de otro modo haría caer, primero al Estado, y luego al juez, en quebrantamiento del ordenamiento jurídico internacional ( hacer incurrir al Estado en responsabilidad internacional) e interno y sus reglas de aplicación y en materia de derechos humanos. Respecto de la ley interna en incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 5° de la Constitución Política vigente. Los tratados internacionales vigentes en Chile incorporan a la actual Constitución Política derechos que no se encuentran expresamente reconocidos ni cuentan con reales y efectivas garantías. Algunos de ellos sólo cuentan con un reconocimiento declarativo, por ejemplo, el derecho al trabajo reconocido en el artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), el derecho a huelga (artículo 8 del PIDESC), el derecho a la educación gratuita en todos los niveles (artículo 13 del PIDESC), el derecho a la salud, el derecho a la previsión social, etc., no tienen garantía expresa en la Constitución Política. De manera que en Chile la situación jurídica de estos derechos es débil actualmente. Sin embargo, la propuesta constitucional que se votara el 17 de diciembre los debilita aún más, abandonando derechamente el formal discurso liberal para dejar patente un modelo decimonónico en la que la mayoría de los ciudadanos deberán cuidarse a si mismo mientras la elite se autoprotege y además es protegida por el Estado financiero, dejando en evidencia la crítica a la sociedad burguesa.

DEBERES DEL ESTADO

Los derechos reconocidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, requieren de la adopción de medidas legislativas y de otro carácter para hacerlos efectivos. Si se compara con la cultura contemporánea, donde el humanismo ocupa un lugar central, se aprecia que tales derechos son expresión del humanismo, la libertad, la tolerancia, la solidaridad y la razón. En la edad actual del derecho toda Constitución nacional debe ser interpretada como al tenor de lo dispuesto en los artículos 1º, 2º, 19, 22, 25 y 26 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos, normas que establecen los principios de igualdad, el derecho a la justicia, el derecho de asociación, el derecho a gozar de todos los derechos sin ninguna distinción y sin restricciones indebidas, el derecho a participar en la dirección de los asuntos públicos, votar y ser elegido, tener acceso a las funciones políticas de su país, el derecho a la igualdad ante la ley sin discriminación y protección igual ante la ley. Esta nueva propuesta constitucional no se ajusta a lo dispuesto en la Declaración Universal que exigen que los Estado respeten el derecho internacional y los derechos de las personas. Por otra parte, la democracia representativa sin rendición de cuenta no es una verdadera democracia, es solo una democracia formal. Esto ha sido superado por constitucionalismo moderno al permitir mecanismo de rendición de cuenta y termino anticipado del mandato, con el objeto de lograr una democracia participativa.

UN APRENDIZAJE NECESARIO

El Grupo de Estudios Constitucionales habia propuesto una constitución democrática en loa 90, pero pronto fue archivada. Hubo muchas propuestas por una asamblea constituyente desoídas, hasta que la Presidenta Michelle Bachelet propusiera al pais una nueva constitución- Es asi entonces que la ciudadanía ha estado involucrada en un proceso de aprendizaje constitucional. Por ello, todo indica que el proceso constitucional chileno es único y extraordinario y, a pesar de las maquinaciones por tratar de mantener el modelo conservador, los ciudadanos siguen haciendo esfuerzos por tener una constitución que los considere. Chile es el único pais del mundo que ha realizado un proceso constitucional, como el vivido.

NO RETROCEDER

Muchos de los artículos de la propuesta constitucional que debemos votar próximamente desconocen derechos fundamentales y vacían de contenido el concepto de Estado democrático, laico y solidario. Desconoce los derechos económicos, sociales y culturales, los derechos de la mujer, la protección del medio ambiente y transforma la constitución en una pétrea, difícil de cambiar. Se trata de un abandono del humanismo.

Al decidir el próximo 17 de diciembre debemos tener presente que la propuesta constitucional que se votará ese día se aleja de los principios del humanismo tanto laico como cristiano y no sigue las tradiciones creadas en el proceso democrático del pais cuya expresión fuera la Constitución de 1925. Es por ello por lo que los ciudadanos debemos naturalmente seguir buscando lo mejor, la excelencia en materia constitucional, que, por supuesto, no es la propuesta que se nos pretende imponer, con los típicos engaños, campañas del terror a las que estamos acostumbrados y las mentiras que inundan las redes sociales. Inclinarse por el humanismo constitucional si garantiza el progreso, lo que obliga a cualquier demócrata a estar en contra de la propuesta. ¿Habrá que volver a los 25?

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