Mayo de 2012
Anuncios de Beyer: Lo bueno y lo malo

El Ministro de Educación, Harald Beyer, sorprendió a la opinión pública en general, y al mundo de la educación superior en particular, con un anuncio inesperado, pero largamente anhelado en torno al sistema único de apoyo al estudiante. Dado que he estado preocupado por varios años de estos temas, generando una serie de alternativas, la primera idea que me invadió al conocer la noticia fue positiva, pues no hay que desconocer que existe voluntad para avanzar; no obstante, creo necesario poner de relieve la inquietud que me asiste por los asuntos inconclusos que contiene la propuesta.

Claramente este anuncio es una respuesta concreta dirigida a los estudiantes y sus familias, quienes el año 2011 demostraron, tras un vigoroso proceso de movilización, que el endeudamiento producto de la educación superior, no se puede soslayar, por ende, había que instalarlo en la mesa de discusión para una respuesta urgente y responsable. Enmarcada en esa dirección, la respuesta del ministro Beyer evita discriminar a los estudiantes entre primera y segunda categoría a la hora de discutir de financiamiento estudiantil, postura diferenciada de la administración del ex secretario de Estado de la misma cartera Joaquín Lavín que trajo varias repercusiones en el ambiente político. Este sistema único, responde a su vez, a una demanda concreta del movimiento, en orden a eliminar el Crédito con Aval del Estado, por sus intereses abusivos y criterios de retorno asfixiantes para las mismas familias. Más aún, elimina, la banca privada del sistema de apoyo dando a entender que las demandas del movimiento están siendo respondidas de manera efectiva.

Por otro lado, la condonación de la deuda después de 15 años posteriores al egreso del estudiante, es un claro reconocimiento que en el sistema actual, endeudarse millonariamente por una formación terciaria no garantiza mayores posibilidades de empleabilidad y aumento de los ingresos futuros. En este sentido es bueno establecer que el 57% de los jóvenes egresados de la educación superior, no trabaja en actividades asociadas a su formación, pese a haberse endeudado…y con la banca.

Si bien hay avances, la reducción de los puntajes de la PSU como condicionante para acceder a estos beneficios es otro reconocimiento de un problema de fondo, aún espera respuesta, muy particularmente de este rector de una universidad comprometida con la movilidad social. Esta medida reconoce que el sistema de acceso a la educación superior tiene graves falencias que replican la desigualdad de nuestro país.

En otro orden este anuncio obliga al ejercicio de volver a revisar las demandas de fondo y estructurales por la cual el movimiento estudiantil 2011, tuvo una gran adhesión no solo de sus estudiantes, sino que de una ciudadanía entera. Por lo mismo, mi reflexión va orientada a su vez, a lo desestimado por la propuesta en comento.

Inicialmente destaco como positivo el hecho de no generar una discriminación entre estudiantes de primera y segunda categoría a la hora de financiamiento estudiantil, pero no me resulta fácil asimilar esta nivelación a la hora de hablar de las instituciones que se encuentran dentro del sistema. Esto, pues la diversidad en torno a la calidad, el lucro de las casas de estudios y el real compromiso que tienen con el desarrollo de la sociedad en sus diferentes aristas, hacen del sistema actual, un ente desregulado y heterogéneo. Así, el Estado no puede brindar el mismo trato a entidades que no garanticen que el endeudamiento por una educación de calidad, sea una buena inversión por parte de las familias chilenas.

Esta propuesta tampoco se pronuncia en cuanto a los altos aranceles que tienen diferentes casas de estudios, dejando en la ambigüedad el destino de esa inversión: o se destina a un proyecto educativo de calidad, o a intereses privados. En lo que respecta a las universidades comprometidas con la movilidad social, como es la Universidad de Santiago de Chile, que dentro de su matrícula concentra más de un 68% de estudiantes entre los tres primeros quintiles y sostienen fuertes políticas de accesos complementarias que rompen la desigualdad, la propuesta presentada, a todas luces, castiga este compromiso.

La punición se debe a que por un estudiante vulnerable más dentro de nuestro plantel, aumenta el costo de funcionamiento porque las instituciones se deben hacer cargo de la diferencia entre el arancel real y el arancel referencial. En ese sentido, esta propuesta que emana del Estado chileno no acoge este valor que debería ser transversal a las diferentes casas de estudios.

Un tema tan relevante como lo es la movilidad social, debe ser un área de preocupación prioritaria en cualquier gobierno y, por ende, debería buscar los mecanismos para poder romper las desigualdades, potenciar los accesos alternativos y resguardar financieramente a las universidades que sí acogen este desafío. En este contexto se cierne el temor que instrumentos que se hacen cargo de esta problemática, pudieren ser eliminados, como es el caso de la Beca de Excelencia Académica orientada al 5% mejor de los estudiantes de los colegios municipales o particular subvencionado. Esta beca, que constituye una iniciativa propia y piloto de las universidades del CRUCH y que ha causado bastante interés entre sus pares, es un pilar fundamental para sostener los proyectos de accesos complementarios como son los cupos supernumerarios.

Así también, serían castigadas por los criterios anunciados en la definición del arancel de referencia, las carreras que no tienen una alta rentabilidad económica y empleabilidad, pero sí una gran rentabilidad social.

Desde la otra vereda llama la atención que la propuesta tampoco recoja lo sugerido por la comisión convocada para estudiar el financiamiento estudiantil, en el sentido de considerar sólo la PSU para la asignación de becas y créditos, y no una combinación ponderada de PSU, notas de enseñanza media y ranking del alumno.

Sin ir más lejos, la propuesta no responde a las más de 200 mil familias que han sido afectadas por el crédito CORFO, siendo parte del mismo diagnóstico por el cual se justifican los cambios actuales. Su endeudamiento requiere una revisión más detallada.

Para finalizar, es claro que esta propuesta constituye un paso en torno al endeudamiento familiar y las demandas presentadas por el movimiento estudiantil 2011. Sin embargo, no se hace cargo de los problemas estructurales del sistema; urge, por tanto, una acuciosa revisión para que no quede en un mero paso en la búsqueda de avanzar hacia la educación pública que demanda del Estado la inmensa mayoría de chilenos y chilenas, entre los que me incluyo...

*Rector Universidad de Santiago Vicepresidente CRUCH





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