Septiembre de 2015
Para crecer y desarrollarse
Bolivia, con la mirada hacia las olas

Amanece en El Alto, suburbio de La Paz, a 4.000 metros de altura. En el frío matinal, Juan Capiona y Sandro T. ponen en marcha los motores de sus semirremolques. Como cada mes, los dos choferes se preparan a partir para la costa chilena. Un viaje dificultoso a través del Altiplano, los Andes y el desierto de Atacama, de donde volverán con cuarenta y cinco toneladas de carga cada uno. “Sería mucho más simple si no hubiera fronteras”, suspira Capiona, que se prepara a afrontar una vez más las colas, los controles interminables y las formalidades administrativas.

En un artículo reciente en el que se dedicaba a buscar oxímoron sugestivos, el periodista británico Edward Luce citaba dos: “carbón limpio” y “marina boliviana”. Como la mayoría de sus compatriotas, Capiona se hubiera sobresaltado al leerlo: sabe perfectamente que la frontera que separa a su país de las olas no siempre estuvo ahí. Al momento de su independencia, en 1825, Bolivia disponía de cuatrocientos kilómetros de litoral, que pronto fueron anexados por Chile durante la guerra del Pacífico. Desde ese entonces, el país es el único del continente que se encuentra totalmente enclavado, dado que Paraguay posee un acceso al Atlántico gracias al río Paraná...

Texto completo en la edición impresa del mes de SEPTIEMBRE 2015
a la venta en librerías
y en la librería de Le Monde Diplomatique
San Antonio 434, local 14, Santiago
Teléfono: 22 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiéralo por internet en:
www.editorialauncreemos.cl





http://sc.mondediplo.com/article.php3?id_article=4216

Droits réservés - TOUS DROITS RÉSERVÉS © 2002 - 2004 Le Monde diplomatique