Septiembre de 2015
Debate sobre el arte contemporáneo
¿Ver o tener?

Ante tal o cual obra de sorprendente belleza, ¿quién no pensó o escuchó decir: “Hay que verlo para creerlo”? Los defensores de eso que la crítica llama “arte contemporáneo” invirtieron la proposición: ahora hay que creer antes de ver.

Basando su credo en la réplica del Resucitado en el Evangelio según San Juan -“Felices los que creen sin haber visto” (San Juan, 20,28)-, proclaman que ya no se trata de que el espectador sienta el poder emocional de una obra, comprenda su inteligencia, ejerza su espíritu crítico frente a la tela; en nombre de su autoridad comercial, institucional o artística exigen que, previamente, todo el mundo abdique cualquier saber, cualquier cultura, y crea que “es arte” porque ellos lo afirman. El “creer” reemplazó al “ver” bajo los auspicios de una Santa Trinidad: el artista, el curador y el crítico de arte. Las malas lenguas dirían: el Padre, el Hijo y el simple de espíritu…

El arte contemporáneo -o con mayor exactitud, la venta de garaje elevada a la dignidad artística- se parece al Retablo de las Maravillas que dos charlatanes exhibían en un entremés de Cervantes. Los dos embaucadores iban de pueblo en pueblo mostrando y haciendo adorar el famoso retablo. Se pedía a cada uno que depositara su óbolo antes de admirar la imagen sagrada que sólo podían ver les españoles de pura cepa, aquellos que no eran ni judíos, ni conversos, ni bastardos. Por supuesto, no había nada que ver, pero todo el mundo veía algo por temor de ser designado de manera infamante. ¡Bastaba una lengua engañosa para que lo que no existía fuera visto! En el caso del arte contemporáneo, como en el del Retablo de las Maravillas, no hay nada que ver pero, encandilados por la fe, el catecismo de museo bien aprendido, hay que considerar esa nada como arte y aplaudirlo a costa de nuestra sumisión a la regla impuesta...

Texto completo en la edición impresa del mes de SEPTIEMBRE 2015
a la venta en librerías
y en la librería de Le Monde Diplomatique
San Antonio 434, local 14, Santiago
Teléfono: 22 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiéralo por internet en:
www.editorialauncreemos.cl





http://sc.mondediplo.com/article.php3?id_article=4227

Droits réservés - TOUS DROITS RÉSERVÉS © 2002 - 2004 Le Monde diplomatique