Capitalismo hacendal militarizado chapuza: ¡Araucanía segura! Por Ricardo Espinoza Lolas

(JPEG) “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”.
Marx…

El Capitalismo ha mutado, tal como lo muestro en detalle en mi libro Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros (Pascal, Santiago, 2018); y esta mutación no es meramente cuantitativa, de intensidad, sino radicalmente cualitativa. No se trata de Gozar más (contra Zizek), sino que es una mutación gravísima porque es formalmente algo casi nuevo (pero que estaba reprimido y luego retorna); y en ello se da, opera un nuevo modo de subjetivación que nos ideologiza de tal o cual forma. O sea, no es un Capitalismo, dicho formalmente, por sistematización de sus notas constitutivas, sino por elevación cualitativa de las mismas. Y en esto el Capitalismo se comporta en estos momentos del siglo XXI como hacendal, militarizado y chapuza (farsante). Con esto me refiero a lo siguiente: El Capitalismo, como neoliberal o tardío, ya no era suficiente como el mero lugar para gozar (y liberar, por ejemplo, potencias lúdicas de exitismo en el mercado), en donde todo se volvía en lo globalizado post Mayo 68 (sexo, droga, pasarlo bien, viajes, diseño, vestuario, estudios, deportes, artes, cine, marca, comic, rock, espiritualidad, ecología, turismo, comidas, empresas b, movimientos sociales, etnias, etc.); y por tanto, todo se volvió capitalizable, sino que ahora los territorios virtuales, empíricos e inconscientes, además, se volvieron hacendales. Son haciendas, así como en parte a lo que ocurría a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, haciendas nacionales (el Estado nación deviene Hacienda nación) en donde los que nacen son los inquilinos que son ‘administrados’ por sus señores para que realicen el trabajo (una actualizada versión de Hegel y su Fenomenología del espíritu de 1807, cualquier tipo de trabajo, el que sea; incluso querer ser señor del señor o de otro inquilino); la mejor versión de esto es la actualizada por The Matrix de las hermanas Wachowski (1999). En medio de las ciudades, regiones, países, ámbito de dominio empresarial, multinacionales, FMI, Banco Mundial, OTAN, ONU, OEA, Satélites, Internet, Facebook, Instagram, WhatsApp, Retail, etc.; esa hacienda empírica, financiera, virtual, inconsciente bajo toda las formas de opio, esto es, de populismos, fascismos, adicciones varias, etc., funciona ahora no con una fuerte necesidad liberal necesariamente el gozar o emprender (Foucault, Byung-Chul Han), sino de militarizar y, en ello, de guardar y defender incluso con la vida los valores hacendales (basta que se diga en Chile, Colombia, Argentina, Brasil, España, USA, etc. que si gana el candidato de izquierda acontecerá, de inmediato, algo similar a Venezuela; y de este modo sale todo tipo de votante a defender los valores nacionalistas para ‘salvar’ a su nación de la destrucción populista de izquierda, esto es, para salvar los valores de la Familia, de su Patria, de su Empresa, etc.). Esto lo sabía muy bien Steve Bannon (el ideólogo de la campaña presidencial de Trump y actual gurú mundial; se comió con papas a Fukuyama y su ‘fin de la historia’) y cualquier populista del planeta desde Putin a Piñera pasando por Duque, Bolsonaro, Salvini, Orban, etc. Entonces vivimos en una hacienda capitalista en donde todos juegan, inquilinos y señores, a garantizar esos valores nacionalistas; y, sin olvidar, la otra variante que esa ‘salvación’ es siempre de forma y estética vulgar, farsa, chapuza. Estamos en una Ética militarizada y en una Estética chapuza en este Capitalismo hacendal (esto lo explico en detalle en mis libros).

Por eso, repito, pueden llegar (y de hecho llegan) al poder personas como Trump, Bolsonaro, Orban y tantos otros a cargos de total toma decisiones en estos Estados-Haciendas (y otros lo intentan como Le Pen en Francia, Kast en Chile, Wilders en Holanda, etc.). Es una militarización realmente vulgar; una ética estetizante militarizada y en el show permanente. A lo Marvel, a lo Comando Jungla en Chile implementado e ideado por la dupla populista de la Post-Verdad chilena Piñera-Chadwick (Presidente y Ministro del Interior de Chile) para dar ‘seguridad’ a la región de la Araucanía al sur de Chile en el conflicto que tiene el Estado-Hacienda chileno con el pueblo mapuche (los tratan a los mapuches como de borrachos, flojos, pobres, violentos, ignorantes, terroristas, etc.). Y ahora incluso niegan que exista tal Comando Jungla y, a lo mejor, dicen que fue un invento de los propios periodistas y de los ciudadanos chilenos, pero el Estado-Hacienda capitalista chileno jamás, al parecer, creó ningún Comando Jungla para dar seguridad a una región chilena: ¡Post Verdad en esta puro y duro! Así de chapuza es este Capitalismo hacendal. Y da lo mismo que la sociedad se dé cuenta de esta mentira; se dice y se dice y luego construye realidad. La hacienda capitalista, por ejemplo, busca crear formas de seguridad para dominar. Y para esto se administra el miedo y, por tanto, el odio a lo otro, un miedo formalmente a todo lo diferencial y por eso la batalla (real y mediática, incluso inconsciente) se da por la seguridad y esto es lo que va de Chile a Rusia y China pasando por USA y en la actual Europa que deviene fascista y votada por millones (y no dejemos de pensar en los 60 millones que votaron a Trump, en los 57 de Bolsonaro, en los 10 de Duque en Latinoamérica).

Hoy vivimos en un mandato hacendal del capitalista. Y la seguridad se puede ver, en Chile por ejemplo, en la aplicación de rumores, mentiras, normativas, leyes, etc. en torno a la seguridad: en el aula, en la infancia, en la migración, en la Araucanía en Chile (aunque muera asesinado, y por la espalda, un mapuche por las propias fuerzas represivas estatales; un daño ‘colateral’ para garantizar la ‘perversa’ seguridad), y en otras regiones del planeta se repite lo mismo (es cosa de escuchar lo que dicen todos los días los nuevos ministros de Bolsonaro y de leer los tuits de Trump de todas las mañanas, esos tuits nos hacen temblar de preocupación a miles de nosotros en todas partes de este pequeño planeta). Estamos ante la Banalidad del Mal. En esa seguridad se reprime con total Violencia cualquier tipo de ‘violencia’ que afecte a la hacienda capitalista (es realmente un chiste y muy malo, lo que la hacienda entiende por violencia o agresión, dicho en simple, cualquier cosa que afecte su estabilidad hacendal, esto es, cualquier irrupción de la diferencia, del diálogo, de lo Otro, de la historia, de la vida, etc.). Es la militarización no solamente con todo tipo de armas y de soldados y de policías represoras (y sistemas de ‘inteligencia’, soplonaje, y medios digitales como drones, cámaras, satélites, micrófonos, GPS, etc.), sino que la propia ciudadanía tiene el poder, cual panóptico de Foucault, de vigilar y castigar cualquier acto o persona que atente contra esos valores nacionalistas: todos nos vigilamos a plena luz, a plena intemperie en medio de la hacienda. Y en la Araucanía esto es pan de cada día. La seguridad de la hacienda, de cualquier tipo de hacienda, siempre es militarizada y en ello chapuza. Es una seguridad totalmente ridícula, pensemos nuevamente en el tristemente célebre Comando Jungla en Chile (que, repito, niega hoy Piñera de forma increíble; a lo más Maquiavelo de manual); tal estúpido y patético Comando a lo Gi Joe da prueba de ello, copia barata de soldados estadounidenses (que de suyo son lo patético por excelencia a nivel mundial, ni los chinos tienen tal nivel de vulgarización); y, además, que con ese rasgo aparentemente profesional que quiere infundir miedo al violentista y terrorista y, en especial, a los ciudadanos de a pie (incluso es tan ridículo en su violencia y llevan cámaras baratas o se han robado el dinero de las cámaras de alta fidelidad y tecnología que prometían). En vez de tener las fuerzas políticas la dignidad de renunciar a sus cargos (el ministro Chadwick y el mismo presidente Piñera debieran renunciar) y asumir, por ejemplo, que esa militarización y farsa ha sido la causante del asesinato del mapuche Catrillanca (y expresión de la represión total que se le ha dado a nuestro pueblo mapuche ya por décadas); y estas autoridades en vez de dialogar y generar acuerdos políticos para construir un Estado pluri-nacional en donde el mapuche y los demás pueblos originarios viven con dignidad, con sus lenguas, con sus modos de administrar sus territorios, escuelas, hospitales, negocios; con su cuota de parlamentarios, con sus líderes en las esferas más altas de toma de decisiones, con una sociedad con total respeto y veneración hacia ellos, etc., se inventan mentiras ridículas, se cambian los hechos, se encubre a Carabineros, se mantiene la Violencia contra ellos, se les sigue tratando como terroristas, se sigue hablando de lo políticamente correcto para llegar a la paz, y así todos los políticos hacendales y empresarios de la región se protegen (al más estilo del tristemente célebre caso SENAME) para que todo siga igual y el Capitalismo hacendal siga administrando todo de la misma manera.

Este fenómeno ya es mundial y es cosa de pensar en lo ridículo que es hoy caminar por las calles, por ejemplo, de París rodeado de soldados altamente militarizados llevando sus trajes y metralletas (y alta tecnología como de film futurista; esto en Chile es más ridículo todavía con nuestros penosos y torcidos Carabineros); es como si eso infundiera miedo a un posible terrorista anarquista o de ISIS y obviamente todo ese show chapuza (porque es un show mediático que acontece en las calles) está hecho ya para los turistas que van a Paris, ya para los propios parisinos: es como si todos ellos pudieran decirnos : “¡Nos sentimos más seguros porque vemos desplegados las fuerzas militares y así los terroristas malditos no nos harán daño!”; así de chapuza es la estrategia militar de la hacienda capitalista con su ética y estética (esto pasa también constantemente con la represión en España contra los catalanes; incluso en la plena Europa desarrollada hay en la actualidad Presos Políticos en Madrid). Y lo peor, indignante y triste es que esta ética y estética funciona; y desde París llega hasta Temuco pasando por Río de Janeiro. Y todo esto acontece como si fuera una Serie B de Tv de los sesenta que a veces se repite en la noche, de madrugada. Es realmente tonto, como postular muros para parar la migración mexicana en USA, o Brexit y esas cosas para ‘separar’ la isla de UK del continente, etc. Y la cantidad de tontería que hace día a día y con violencia expresa el gobierno de Israel contra los palestinos, o los turcos contra los kurdos, o la comunidad europea contra los sirios y los africanos, o lo que sea contra lo que es ajeno o diferencial: desde LGTBIQ a refugiados, a afroamericanos, a jóvenes, a pobres, a haitianos, a mapuches, a mujeres, etc., esto es el Capitalismo hacendal militarizado chapuza en el que vivimos en la actualidad. El neoliberalismo ha muerto, hoy acontece la hacienda militarizada chapuza: “Primero como tragedia, luego como farsa”.

— - Ricardo Espinoza Lolas (Playa Ancha, Valparaíso, 15 de octubre de 1967) es un académico, escritor, teórico crítico y filósofo chileno. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y Catedrático de Historia de la Filosofía Contemporánea de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Es miembro, entre otras instituciones, del Center for Philosophy and Critical Thought de Goldsmiths. University of London. Entre los libros que ha escrito o coeditado destacan Realidad y tiempo en Zubiri (2006), Zubiri ante Heidegger (2008), Hegel. La transformación de los espacios sociales (2012), Flashback, miradas y gestos (2012), Realidad y ser en Zubiri (2014), El cuerpo y sus expresiones (2014). Hegel y las nuevas lógicas del Estado, con Prólogo de Slavoj Zizek y Epílogo de Alberto Toscano (2016; Seg. Ed. 2017), Lacan en las lógicas de la emancipación (2018), Capitalismo y empresa. Hacia una Revolución del NosOtros, con Prólogo de Antonio Negri y Epílogo de Eugenio García (2018) y Zizek reloaded. Políticas de lo radical (2018).





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