Desafíos liberadores del pueblo mapuche: la dignidad que resiste. Por Alex Ibarra

(JPEG) Hemos escuchado las declaraciones de los líderes del pueblo mapuche en torno al asesinato de Camilo Catrillanca, víctima de las fuerzas opresoras instaladas en el Wallmapu.

El discurso de las organizaciones territoriales mapuche denuncia la extensa militarización que ha sufrido su territorio, pero a la vez exige la retirada del denominado "comando jungla", equipo especial formado para frenar y reprimir con violencia el legítimo proceso de liberación y autonomía de este pueblo.

En el discurso pronunciado se hace uso de la memoria histórica recordándonos que los latifundios y los proyectos de las empresas forestales son proyectos que forman parte de la usurpación de tierras que han avalado los distintos proyectos de modernización de los Estados que han buscado homogenizar el territorio. Cuestión que este pueblo ha resistido constantemente a partir de la existencia de una defensa de su identidad destacándose una serie de elementos como su espiritualidad, sus visiones políticas alternativas, su lengua, sus costumbres y símbolos.

Estos elementos son los que unifican el ánimo libertario de este pueblo frente a los feroces zarpazos del capitalismo genocida de los proyectos políticos de la vía democrática a favor de las democracias representativas que hoy se pueden observar cómo fracasadas por las distintas traiciones a las clases populares.

El mensaje del pueblo mapuche es consistente en torno al proyecto hegemónico de explotación del capitalismo salvaje. La proclama llama a la desobediencia social, es decir al rechazo total de las políticas del Estado, justificados en la no aceptación de la violencia impuesta. El proceso de liberación de las víctimas es siempre una respuesta radical que busca la recuperación de dignidad del ser humano, cuestión que bien la explicó Frantz Fanon en "Los condenados de la tierra". En el discurso pronunciado por el pueblo mapuche se asume el proceso de liberación como una forma de descolonización.

La dignidad del pueblo mapuche y de los distintos pueblos originarios que con responsabilidad histórica asumen los procesos de liberación, está basada en la fortaleza de su espiritualidad de sabiduría ancestral que no se doblegó frente al "espíritu del capitalismo". La dignidad humana mantenida a resguardo en los modos de vida alternativos a las modernizaciones de los proyectos de las deficientes democracias representativas, es un fruto que requiere la maduración y concientización de la urgente participación política de las clases populares apartadas de los males del escepticismo y relativismo que contribuyen al control programado de aquellos que fuera de toda ética siguen apropiándose de la naturaleza y de las vidas humanas para someterlas a la explotación que genera riqueza que no constituye un "buen vivir".

Alex Ibarra Peña
Colectivo de Pensamiento Crítico:
"palabra encapuchada"





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