Marzo de 2008
¿Crack 2008 ?

¿Logrará el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de un recorte importante en sus tasas de interés evitar una recesión en Estados Unidos y alejar el espectro de un crack mundial? Muchos expertos lo creen. Y aun cuando esperan una reducción del crecimiento, no anticipan un enfriamiento brutal de la economía mundial.

Pero otros analistas, sin embargo adeptos del capitalismo, se muestran muy preocupados. Así, por ejemplo, en Francia, Jacques Attali profetiza que “la Bolsa de Nueva York, garantía de la pirámide de préstamos, se derrumbará” (1). Michel Rocard, por su parte, afirma que “la crisis mundial es para mañana”, y agrega: “Tengo la convicción de que esto va a explotar pronto” (2).

Hay que decir que las señales de desconfianza se multiplican. Testigo de ello es la actual “fiebre del oro”. El metal amarillo –¡cuyas cotizaciones progresaron un 32% en 2007!– recupera su papel de valor de refugio. Todos los grandes organismos económicos, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), prevén un descenso del crecimiento mundial.

Casi todo comenzó en 2001, con el estallido de la burbuja internet. Para preservar a los inversores, Alan Greenspan, entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), decidió orientar las inversiones hacia el mercado inmobiliario (3). Por medio de una política de tasas muy bajas y de reducción de los costos financieros, alentó a los intermediarios financieros e inmobiliarios a incitar a una clientela cada vez más amplia a invertir en el ladrillo. Así, se puso a punto el sistema de las subprimes, créditos hipotecarios de riesgo y a tasa variable otorgados a las familias más frágiles (4). Pero en 2005, cuando la Fed aumentó las tasas directoras del dinero (las mismas que acaba de rebajar), se descompuso la máquina y se desencadenó un efecto dominó que, desde agosto de 2007, hace vacilar al sistema bancario internacional.

La amenaza de insolvencia de unos tres millones de hogares, endeudados por casi 200.000 millones de euros, conlleva la quiebra de importantes establecimientos de crédito. Para precaverse contra ese riesgo, éstos habían vendido una parte de sus acreencias dudosas a otros bancos, que las habían cedido a fondos de inversión especulativos que, a su vez, las diseminaron en bancos del mundo entero. Resultado: como una epidemia fulminante, la crisis alcanza al conjunto del sistema bancario. Importantes establecimientos financieros –Citigroup y Merrill Lynch en Estados Unidos, Northern Rock en el Reino Unido, Swiss Re y UBS en Suiza, Société Générale en Francia, etc.– terminaron por reconocer pérdidas colosales, y prevén depreciaciones adicionales. Para limitar el golpe, varios aceptaron capitales de fondos soberanos controlados por potencias del Sur y petromonarquías.

Nadie conoce aún la amplitud exacta de los daños. Desde agosto de 2007, los bancos centrales estadounidense, europeo, británico, suizo y japonés inyectaron en la economía cientos de miles de millones de euros, sin lograr restaurar la confianza.

De la economía financiera la crisis se propagó a la economía real. Y una conjunción de factores –baja acelerada de los precios inmobiliarios en Estados Unidos (pero también en el Reino Unido, en Irlanda y en España), caída brusca de liquidez internacional, caída del dólar, restricción del crédito– hacen temer, en efecto, un claro retroceso del crecimiento mundial. A ello se agregan otros fenómenos, como el alza en los precios del petróleo, de las materias primas y de los productos alimentarios. O sea, los ingredientes de una crisis duradera (5). La más importante desde que la globalización constituye el marco estructural de la economía mundial.

Su salida reside desde ahora en la capacidad de las economías asiáticas para relevar al motor estadounidense. Se trataría entonces de una nueva manifestación de la decadencia de Occidente, que presagia el próximo desplazamiento del centro de la economía-mundo de Estados Unidos hacia China. Desde este punto de vista, esta crisis estaría marcando el fin de un modelo.

1) L’Express, París, 13-12-07.

2) Le Nouvel Observateur, París, 13-12-07.

3) “Crises financières à répétition: quelles explications? Quelles réponses?”, Fondation Res Publica, París, 2008.

4) André-Jean Locussol-Mascardi, Krach 2007. La vague scélérate des “subprimes”, Le Manuscrit, París, 2007. Buenos Aires, octubre de 2007.

5) Frédéric Lordon, “Crisis financiera: el eterno retorno”, Le Monde diplomatique, edición chilena, septiembre de 2007.

I.R.

Editorial publicado en febrero de 2008 en Francia.



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