Marzo de 2008
Crisis financiera internacional
Romper la tenaza liberal

La gravedad de la crisis se confirma desde el momento en que ciertas noticias por lo común consideradas buenas son instantáneamente percibidas como malas. ¿La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) baja varias veces sus tasas? Nunca es bastante. ¿El 12 de diciembre pasado, de acuerdo con los otros grandes bancos centrales, anuncia una ampliación inaudita de sus procedimientos de refinanciación?

La situación es bastante más grave de lo que imaginábamos. ¿Su presidente Ben Bernanke aboga este 17 de enero, en un hecho sin precedentes, por una intensificación de la recuperación presupuestaria? Quiere decir que la Reserva Federal, luego de agotar sus márgenes de maniobra, pide relevo al Estado. Y como éste no era más que el primer acto de una comedia orquestada un tanto torpemente, sucede que George W. Bush anuncia al otro día un paquete de recuperación casi exactamente ajustado a las “sugerencias” del banquero central. (Si están en la etapa de coordinar un número de este tipo, quiere decir que la situación es grave…) Semejante supresión de las medidas clásicas de la política económica es el signo más espectacular, y el más inquietante, de la hondura de la confusión reinante en el mundo de las finanzas, que no es más que un bloque de inquietud, y ha dejado de responder, o bien lo hace erráticamente, a las orientaciones de la política monetaria.

La crónica cotidiana de los movimientos bursátiles, destinada en otro caso a resultar incomprensible, o bien disuelta en el caos de las noticias que escupen continuamente las agencias de información financiera, carece de sentido a menos que se la reinscriba dentro del mediano plazo, que da a la crisis actual su propio perfil, y en particular, su prolongación temporal. Los amigos del sistema, presurosos por certificar la inocuidad de un acontecimiento considerado insignificante, y por anunciar el retorno al orden a partir del verano, sin duda se decepcionarán: sus escritos permanecen… y la crisis también.

Texto completo en la edición impresa de marzo de 2008.
En venta en quioscos, librerías,
y en la librería de Le Monde Diplomatique:
San Antonio 434 local 14, Santiago.
Teléfono: (2) 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

También puede adquirirlo directamente por internet:
www.editorialauncreemos.cl





http://sc.mondediplo.com/article.php3?id_article=721

Droits réservés - TOUS DROITS RÉSERVÉS © 2002 - 2004 Le Monde diplomatique