En kioscos: Abril 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Inspectora asesinada en Calama: radiografía a la educación escolar de Chile. Por Benjamín Escobedo Araneda

Recientemente una inspectora de colegio fue asesinada en la ciudad de Calama dejando grandes reflexiones, interpelaciones y profundos miedos tras su muerte. Sin duda, para nadie es un misterio que gran parte de los establecimientos educacionales (estatales) a lo largo del territorio nacional han sido víctimas de la degradación social, formativa y educativa, dicho de otra manera, lo que un día fue considerado meramente como falta de respeto en los colegios, en la actualidad, parece ser sinónimo de normalidad, derecho y horizontalidad desde estudiantado. La línea se corrió y una vez más el efecto de la degradación en los colegios se hizo presente.

En primer lugar, gran conmoción provocó la muerte de la inspectora del colegio Obispo Silva Lezaeta, quien fue atacada con un arma blanca por un alumno de 18 años durante un recreo. A su vez, otra funcionaria de la educación terminó con lesiones tras el hecho, además, tres alumnos de 15 años que ayudaron a contener el atacante, quien fue detenido por Carabineros. Las versiones de lo suscitado en el establecimiento educacional han tenido diversos acentos, por ejemplo: (1) Según indicaron distintos testigos, todo habría comenzado tras una "crisis" que sufrió el atacante en uno de los baños del establecimiento. (2) Se señaló que la inspectora resultó apuñalada al intentar intervenir en la pelea entre los alumnos del establecimiento. Y que pese a recibir atención médica, falleció a causa de la gravedad de sus heridas. (3) También que la inspectora habría intervenido para calmar al joven, siendo atacada de inmediato con un arma blanca a la altura del cuello y el rostro, entre varios otros relatos o versiones posibles. Ahora bien, más allá de eso, lo cierto es que el hecho es indudablemente reprochable, preocupante y desgarrador.

En segundo lugar, el sistema escolar ha atravesado importantes transformaciones desde los años 80, cuando se introdujo un modelo mixto que permitía la coexistencia de establecimientos públicos y privados, financiados en gran parte a través de subvenciones del Estado por cada alumno que asiste al colegio. Esta estructura se diseñó con el propósito de mejorar la cobertura educativa y elevar la calidad a través de la competencia entre las instituciones. Sin embargo, a pesar de los avances, persisten desafíos relacionados con la calidad educativa, la disciplina escolar e irónicamente con el cuidado estatal hacia el profesorado. Cabe señalar que a pesar de las mejoras en la calidad y cobertura del sistema educativo, la segregación sigue siendo un problema estructural. Los estudiantes de menor nivel socioeconómico asisten mayoritariamente a establecimientos estatales, mientras que aquellos de niveles más altos se concentran en colegios particulares subvencionados y pagados, en este sentido, pareciera ser que los profesores de aquellas entidades educativas más vulnerables tuvieran mayor riesgo de lidiar con alumnos de situaciones adversas, hostiles y de alerta social. Por lo general, los colegios estatales han registrado en el último tiempo diversos episodios de faltas de respeto hacia los docentes, autoridades educativas y profesorado en general, en esta ocasión, fue el turno de una inspectora que, tristemente, fue asesinada por un alumno. No podemos seguir permitiendo esto, tampoco colocando una bolsa de hielo al tema, se necesita urgencia pública, de lo contrario, hechos como estos seguirán suscitándose en el espacio público y las autoridades continuaran viendo “al muerto pasar”.

En tercer lugar, surgen varias preguntas a modo de reflexión social, conciencia formativa y verdad política. De ahí que encontremos las siguientes interrogantes. ¿Vivimos en un país donde el colegio se ha convertido en un barbarie? ¿Qué papel juega el Estado y de qué forma protege a los docentes y administrativos de los diversos establecimientos educacionales de nuestro país? ¿Realmente lo hace? ¿Será que el colegio es el patio trasero de la agenda política del gobierno de turno? ¿Quién será el valiente que ponga el cascabel a ese gatito con pinta de monstro llamado “alumnado”? ¿Cómo volver a la excelencia académica, disciplina escolar y sanción al estudiantado si por definición los profesores se encuentran habitando una jungla de delincuentes, mediocres y vagos que por cariño llamamos “alumnos”? Tal vez, es necesario releer la agresividad, vandalismo y maldad al interior de múltiples colegios en el territorio nacional, de lo contrario, la gravedad se vuelve indeleble y la degradación en la educación chilena avanza a pasos agigantados.

Benjamín Escobedo Araneda

Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile

Estudios de Doctorado en Historia

Licenciado en Historia y Licenciado en Teología

Columnista-Escritor-Académico

Compartir este artículo