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Juego de Tronos -el invierno se acerca. Por Hernán García

Luego de revisar las últimas encuestas —cuyo grado de precisión nunca es absoluto, pero que permiten observar tendencias— es posible advertir que aquella frase tan conocida de “el invierno se acerca” comienza a cobrar sentido.

 

Sabemos que Chile no se está desmoronando y que muchas de las promesas dibujadas durante el proceso electoral de 2025 difícilmente podrán materializarse en su totalidad. También sabemos que el discurso de emergencia se contradice con las acciones concretas presentadas. Sin embargo, ha ocurrido algo relevante: ese constructo estratégico de realidad ha logrado permear en una parte significativa de la ciudadanía. Para un 57% de las personas[1], en el presente, esa narrativa aparece como verosímil.

 

A ello se suma un modelo comunicacional cercano a la propaganda clásica, en el que se busca mostrar a un gobierno activo, ejecutando medidas y entregando respuestas iniciales a sus electores. En ese contexto, para las fuerzas opositoras el escenario actual efectivamente se asemeja a la advertencia del titular.

 

La falta de una conducción ordenada del bloque opositor también se explica, entre otros factores, porque los tiempos políticos no coinciden con las acciones necesarias. Existen, por ejemplo, desfases evidentes: un largo periodo entre el resultado electoral y la asunción del cargo —con cogobierno y viajes incluidos—; procesos legislativos de última hora, en manos de parlamentarios que no continuaban en el Congreso; y una distancia entre quienes proyectan el gasto público y quienes finalmente deberán ejecutarlo.

 

Todo ello dificulta la construcción de un relato estratégico colectivo que defienda los avances sociales. En lugar de una estrategia común, lo que emerge son intervenciones individuales —muchas veces en programas matinales— que recuerdan el estilo de Petyr Baelish (Dedo Meñique), debilitando la imagen de una oposición cohesionada y favoreciendo, indirectamente, a la corona en ejercicio.

 

Los reyes ya han puesto sus ojos en sus respectivos reinos. Para uno de ellos, el país que debe administrar no es más que un “puto sistema”. Afirmaciones que exacerban, pero que no dañan las expectativas públicas; por el contrario, parecieran conectar con una percepción extendida o con una cierta esperanza de cambio. Así se explica que el inicio del gobierno alcance altos niveles de aprobación y que se instale la idea de que Chile requiere un gobierno de emergencia.

 

Quienes planifican estratégicamente las acciones políticas —al estilo de Varys, el maestro de los susurros— saben que la difusión ordenada de mensajes es fundamental. La puesta en escena de Penco y el anuncio de una rebaja del 3% a los ministerios podrían interpretarse como un movimiento destinado a orientar la atención de los adversarios hacia un punto específico, dispersando críticas y desviando el foco respecto de decisiones más sensibles, como eventuales rebajas tributarias que beneficien a determinados sectores.

 

Si algo probablemente caracterizará a la nueva Casa Kast —casa en todo el sentido de la palabra— será la permanente duda respecto de posibles conflictos de interés en su corte. Muchos de sus miembros provienen de feudos empresariales interesados en la explotación de tierras raras y otros recursos estratégicos que prometen importantes niveles de acumulación de riqueza.

 

En las casas del norte se exploran oportunidades petroleras en América o en Persia, enviando a sus mejores caballeros y guerreros. Dependiendo de los resultados, las amenazas pueden aumentar y desplazarse hacia territorios más cercanos. En ese contexto, no resulta extraño que algunos “nobles” locales coloquen a sus mejores representantes en posiciones clave de la administración del trono, en lo que diversos analistas han denominado captura corporativa[2].

 

Ello podría traducirse en la entrega o retirada de beneficios sociales en función de la proyección de ganancias privadas. No se trataría solo de prácticas conocidas como las colusiones; la magnitud de esta captura podría ser considerablemente mayor. A diferencia de épocas anteriores, cuando la influencia se ejercía mediante cercanos a la corona, hoy el fenómeno podría alcanzar una escala distinta.

 

Esta administración no necesariamente gobernará con una “motosierra” ni con una banda sonora de rock. Sus nobles parecen tener misiones más precisas: mantener o incluso ampliar ese 58% de apoyo.

 

Si las canaletas no se limpian, si las goteras no se reparan y si las heridas no se atienden con rapidez, será la antesala del invierno político. La unidad de la centroizquierda debiera comenzar por reconocer su condición de minoría frente a una sociedad que hoy habla en otra frecuencia, con otros parámetros. Una sociedad en la que parte del pueblo parece no querer ser pueblo y en la que la impunidad del pasado genera menos indignación que ciertos abusos del presente.

 

No obstante, la reacción cambia cuando, por ejemplo, un policía[3] dispara contra un conductor en circunstancias poco claras. Ese tipo de hechos revela una forma distinta de impunidad: la que surge del exceso de poder en el presente.

 

Persistir en estrategias que el adversario conoce, ha estudiado y ya ha logrado derrotar, difícilmente generará resultados distintos. La reconstrucción de un ideario social podría encontrar terreno fértil si se vuelve evidente que los nobles y la corona incurren en arbitrariedades o abusos.

 

Mientras la corte se vanagloria de puntuales medidas, cuyos logros no son propios, validando la necesidad de emergencia y por otro lado la oposición se expresa únicamente en los estudios de televisión y matinales.

 

Pero también tiene expresiones de valentía, como ocurrió con un grupo de estudiantes durante la inauguración del año escolar en el Liceo Augusto D’Halmar, quienes plantearon sus cuestionamientos a rostro descubierto. Sin embargo, incluso en ese caso fueron advertidos de posibles sanciones, como la aplicación de Aula Segura o la cancelación de matrícula si persistían en sus manifestaciones. Esto generó más temor en la corona, que los minutos en matinales.

 

La prensa del reino, compite por mostrar los puntuales avances morales, pero el problema no es omitir las señales de tiempos más duros. El problema es que, mientras algunos ya organizan sus reinos para protegerse, otros siguen discutiendo si realmente va a nevar o recordando lo noble que eran tiempos pretéritos. En nuestro “Westeros”, cuando llega el invierno, sobreviven las casas que se preparan, con tiempo. En política viene ocurriendo, algo similar: quien no ordena su reino, termina sirviendo en la mesa de otros. Si la centroizquierda continúa actuando como una suma de individualidades, el invierno no solo se llegará: se instalará por largo tiempo en el reino.

 

 

 


[1] https://cadem.cl/estudios/en-su-primera-semana-de-gobierno-57-aprueba-y-34-desaprueba-la-gestion-del-presidente-kast/

 

[2] Gobierno de Kast y el peligro de una captura corporativa - CIPER Chile

 

[3] https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/03/14/1194300/hombre-muere-disparo-carabinero-fiscalizacion.html

 

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