La célebre frase de Oscar Wilde, “la realidad supera la ficción”, parece ajustarse a los hechos que ocurren por estos días en Irán, a más de 15 mil kilómetros de Chile. Las acciones militares emprendidas por el gobierno de Estados Unidos, así como las operaciones que continúa realizando Israel en Gaza, parecen mostrar escasa consideración por la vida humana y, menos aún, por la dignidad de las personas.
Hasta ahora sabemos que, además de Irán, deben considerarse otros episodios recientes: la incursión nocturna en Venezuela; las amenazas iniciales dirigidas hacia Colombia; las tensiones en torno al Canal de Panamá y a Groenlandia; así como las presiones y el bloqueo que pesan sobre Cuba. A nivel local también pueden sumarse las declaraciones del embajador respectivo en Chile a propósito del proyecto de cable submarino con China, iniciativa comprometida durante el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera. En términos analíticos, todo esto podría entenderse como una serie de, advertencias.
En todos estos procesos hay “coronas” en disputa: reinos, territorios y riquezas. Nada más distante de la idea de un Premio Nobel de la Paz. De hecho, muchas de estas dinámicas podrían haber sido imaginadas por Ramsay Bolton, el cruel Guardián del Norte de la serie Game of Thrones.
En esa historia, cada casa nobiliaria posee virtudes y tesoros que otros desean conquistar. Sin embargo, surge un enemigo común: los “caminantes blancos”. Su amenaza llega a ser, por momentos, más poderosa que la ambición de cada reino o el deseo de apropiarse de riquezas ajenas. Esto obliga, tras numerosas batallas y gestas heroicas —propias del mundo de la ficción—, a que adversarios históricos busquen acuerdos para enfrentar juntos a un enemigo mayor. Tener una tregua, aunque sea tan frágil, como el amor.
El universo narrativo de la serie está lleno de rasgos y valores que distinguen a cada casa y a cada noble. A pesar de las críticas que recibió durante su emisión. No se pueden borrar los sueños alcanzados, pues la producción de la serie, no alteró sustancialmente su rumbo narrativo ni respondió con agresividad a sus detractores. Simplemente mantuvo su guion, lo que finalmente la condujo al éxito.
En el fondo, la serie representa una constante histórica: la lucha por el poder político. En un escenario medieval, las élites que compiten entre sí por el control del poder y desafían a quienes intentan arrebatárselo.
En la serie, la casa Stark repetía una advertencia constante: “el invierno se acerca”. Su mensaje central era simple: prepararse para sobrevivir y cuidar la cabeza.
En Chile, la preocupación principal de la ciudadanía está concentrada en la seguridad y en la migración irregular. En ese contexto, durante la campaña presidencial de 2025, la llamada “Casa Kast” planteó que en determinados plazos se aplicarían medidas drásticas para enfrentar este fenómeno. La otrora casa Piñera, lo expresó en el “fin a la puerta giratoria”. Puerta que no ha dejado de seguir funcionando y que ha sumado más de algún “audio”.
Cada “corona” o “trono” que será entregado a las nuevas autoridades, abrirá también distintos caminos para enfrentar ese invierno político. Uno de ellos es la misión encomendada al ministerio de Seguridad Pública: materializar el denominado Plan de Fuerza Nacional, cuyo propósito es coordinar a diversas instituciones del Estado en torno a un objetivo común. Junto con ello, se han planteado propuestas en materia migratoria, como no empadronar a migrantes irregulares, tipificar ciertas conductas asociadas a la migración como delito y recluir a los infractores en cárceles de máxima seguridad —sin beneficios ni visitas— para posteriormente expulsarlos del país.
Por cierto, existen otros compromisos por cumplir. Sin embargo, estas y otras promesas fueron respaldadas por la ciudadanía al momento de elegir. En ese sentido, el “yo te escogí” de la ciudadanía, expresa un vínculo político que supone confianza, apoyo y responsabilidad: un mandato que aspira a sostenerse en el cumplimiento efectivo de aquello que fue prometido y que no se desecha por el tamaño de la respuesta. Sino para qué haber escogido.
Sin embargo, la memoria pública suele ser frágil y las verdades, con el tiempo, se cuentan a medias. Por eso resulta relevante registrar la magnitud de las promesas formuladas. En la lógica de la serie, el incumplimiento de compromisos, la ruptura de la confianza o la violación de las normas de hospitalidad terminaban marcando para siempre la reputación de una casa noble. (Recomiendo buscar el nombre de aquella casa, por ello cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).
Si algo similar ocurriera en la política real, la llamada “Casa Kast” podría quedar situada en un lugar comparable al de aquellas casas que en la ficción rompían acuerdos, priorizando sus propios intereses y su supervivencia antes que la lealtad hacia quienes habían depositado su confianza en ella.
En definitiva, hay una realidad comprometida, que pronto será puesta a prueba por los hechos del tiempo. Su cumplimiento dependerá del poder performativo de una narrativa política que inaugurará la nueva administración. Pero, por más que las declaraciones se ajusten o se reformulen con el tiempo, la ciudadanía y los medios no olvidan lo que queda registrado.
Así, podríamos pasar del cómodo “depende” a una realidad abrupta que, una vez más, terminaría superando a la ficción y refugiándose en la atribución de responsabilidades a otros, antes que en el reconocimiento de los errores propios, en un país que no se cae a pedazos.
Hernán García Moresco. Diplomado en Big Data, Universidad Católica. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública, Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemáticas y Computación, USACH
