En kioscos: Junio 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

La antesala de la primera cuenta pública de J. A. Kast: Un viacrucis que parece chorrear sangre. Por Benjamín Escobedo Araneda

En las últimas semanas la opinión pública de nuestro país se encuentra al pendiente de los preparativos y directrices que próximamente serán esbozadas a través del mandatario J. A. Kast en lo que será su primera cuenta pública como Ejecutivo, por tanto, las reflexiones, lecturas e interpelaciones hacia su gestión parecen alojar un profundo llamado al diálogo y conciencia desde la población nacional y oposición política. Tal vez, nos encontramos ante un evento de “esperanza redentora”, o bien, frente a un viacrucis que chorrea sus primeras lágrimas de sangre.

En primer lugar, la Cuenta Pública es el acto republicano en el que el Presidente de la República rinde cuenta al país de la gestión del gobierno, el estado de la administración y las proyecciones políticas. En ella, el Mandatario detalla el estado financiero y político de la nación, aborda las principales políticas públicas y anuncia los proyectos de ley y desafíos para el próximo año. Se estima que la Cuenta Pública está inspirada en la tradición inglesa y que se habría instaurado en Chile durante el período conocido como República Conservadora, al entrar en vigencia la Constitución Política de 1833. Desde el 2017, como consecuencia de una reforma constitucional al artículo 24 de la Carta Fundamental, durante el segundo período presidencial de Michelle Bachelet, la cuenta pública retornó a su fecha histórica antes de 1925: el 1 de junio de cada año, ello, con el fin de no empañar con protestas la conmemoración de las Glorias Navales, en Valparaíso. Recordemos que en el año 2019 fue la primera vez que el discurso presidencial se realizó en horario nocturno, decisión tomada por el Presidente Sebastián Piñera, para intentar aumentar el alcance en la llegada del mensaje. Cabe destacar que el año 2020, producto de la pandemia, el discurso tuvo que ser cambiado de forma excepcional de fecha, al 31 de julio, también en horario nocturno. El año 2021 la cuenta volvió al día 1 de junio, pero en un nuevo horario, a las 15:00 horas. El 2022, fue la primera Cuenta Pública del Presidente Gabriel Boric, la cual continuó con la tradición del 1 de junio, y en horario matinal. Sin duda, estamos frente a un espacio político que con el paso del tiempo ha tenido diversos matices en sus fechas, formas y planificación, sin embargo, continúa siendo una instancia muy esperada por diversos académicos, políticos, periodistas, analistas y un segmento interesante de la población nacional.

En segundo lugar, el actual gobierno de J. A. Kast alberga muchas dudas respecto de su desarrollo hasta la fecha. Parlamentarios esperan que el Presidente Kast presente planes claros en materia de seguridad, en un discurso que también tendrá a la economía como factor clave. Con la seguridad y la economía como ejes del discurso, esperan que el Mandatario deje atrás los problemas al interior del Ministerio de Ciencias, la falta de un plan de seguridad y los cuestionamientos sobre la situación migratoria. A días de la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, persiste la preocupación en el oficialismo por los errores cometidos en estos primeros meses y las polémicas generadas por los ministros. Además, se deberá enfrentar la baja en las encuestas, luego de que la última medición de Cadem arrojara el nivel de aprobación más bajo desde el inicio de su mandato, llegando hasta un 58% de desaprobación. Cabe señalar que el expresidente Gabriel Boric no asistirá a la Cuenta Pública, ya que estará fuera del país el 1 de junio.

En tercer lugar, el llamado del Ministerio de Hacienda, liderado por Jorge Quiroz, para reducir en un 3% el gasto de todos los ministerios, finalmente se tradujo en medidas concretas. Según el The Clinic dicha realidad viene a visibilizar lo siguiente: “La administración instruyó una reducción general de 3% del gasto bruto en los ministerios, aunque varias carteras negociaron excepciones. Según pudo revisar The Clinic en el decreto de 17 carteras, Salud enfrenta el mayor ajuste en términos monetarios, con $413 mil millones menos, mientras Cultura recortó más de lo exigido por Hacienda, registrando una rebaja equivalente al 9,8% de su presupuesto original”. Lo anterior parece una ironía, ya que por definición las listas de espera en materia de hospitales públicos y centros de asistencia médica estatal suelen ser interminables, en otras palabras, estamos frente a una nueva ocurrencia, una más que esboza el presente gobierno, incluso, una agravante para un sector que dice izar el “debate de ideas”, me parece que de ello poco y nada y de ocurrencias bastante. Por otra parte, tal como se señaló, el mayor recorte corresponde al Ministerio de Salud: un ajuste de 2,5%, equivalente a una disminución de $413 mil millones. Luego aparece Vivienda. Según el citado medio, se recortarán $200 mil millones, concentrados en los Serviu, particularmente en préstamos de subsidio habitacional. Sin duda, una pseudoidea que no amerita análisis, una bazofia que refleja lo desconectado del gobierno hacia la sociedad civil, o bien, hacia una parte de la sociedad civil, irónicamente la más vulnerable, necesitada y desprovista en el territorio nacional. Hemos de señalar que en ese hilo conductor esbozado en términos de cifras, le sigue Educación con un recorte de $197,7 mil millones, concentrado principalmente en Educación Superior. Después aparece el Ministerio del Trabajo, con una disminución de $141 mil millones, de los cuales la gran mayoría correspondería al cierre del Sence. Si bien el ajuste de este último es significativo, equivale al 0,84% de su presupuesto. Obras Públicas continúa en el listado, con $131 mil millones menos, seguido por el Ministerio de Transportes, con una reducción de $56 mil millones. Posteriormente, aparece Cultura, con $51 mil millones menos. No obstante, en este último caso el ajuste es más significativo, ya que representa el 9,8% del presupuesto de este año. Le siguen Desarrollo Social, con $32 mil millones menos (aproximadamente un 2,2%), y Agricultura, con $30 mil millones. En Economía, en tanto, el recorte alcanza los $7,7 mil millones, equivalentes al 0,48% de su presupuesto, mientras que en Energía y Deporte la disminución llega a $5,7 mil millones. En el caso de Energía, el ajuste también supera el 3% exigido, ubicándose en 3,5%, según el medio. En Mujer, Medio Ambiente, Segegob, Segpres, Cancillería y Minería, los recortes se mantienen por debajo de los $3 mil millones. En Cancillería, eso sí, la reducción fue inferior al 3%, alcanzando aproximadamente un 1,5%. Finalmente, Presidencia también sufrió un ajuste, de $706 millones, los que estarían destinados a actividades presidenciales y personal del organismo. De esta forma, las cifras registradas a través del The Clinic son impactantes.

En cuarto lugar, con apenas 69 días en La Moneda, el Mandatario realizó el ajuste ministerial más rápido de los últimos 36 años, rompiendo una tendencia histórica donde los gobiernos solían mantener intactos sus equipos durante varios meses e incluso años. Uno de los cambios más relevantes ocurrió en la Segegob, donde Sedini dejó la vocería tras poco más de dos meses en funciones. En su reemplazo asumió Claudio Alvarado, quien mantendrá simultáneamente el Ministerio del Interior, convirtiéndose en biministro. En Seguridad, Steinert fue reemplazada por Martín Arrau quien dejó el MOP, mientras que Luis De Grange asumirá además Transportes, Obras Públicas, profundizando el esquema de ministros con doble cartera impulsado por el Mandatario. Ambos movimientos fueron interpretados como una señal de reordenamiento político al interior del Ejecutivo, especialmente en áreas consideradas estratégicas por el Gobierno. Tal vez, estamos en presencia de los primeros cambios, o bien, de un efecto dominó que da sus primeros atisbos bajo el famoso refrán “aletazos de ahogado”.

Por último, hemos de hacer algunas preguntas a modo honestidad intelectual, amistad cívica e interpelación social. De esta forma acuñamos las siguientes líneas. ¿Estamos ante la antesala de una cuenta pública, o simplemente frente un viacrucis que data de una pésima gestión hasta la fecha? ¿Es oportuno continuar cercenando los recursos sociales en pro de mejorar la billetera fiscal? ¿Realmente la población chilena ha despilfarrado los dineros, el ciudadano obrero y la clase media? ¿Por qué el Estado a la fecha no ha sido capaz de identificar quién, cuándo, dónde y cómo se han malgastado los recursos estatales? ¿No tiene la capacidad? ¿El reciente cambio de gabinete responde a una necesidad política, o bien, ante la presión comunicacional de sacar del ejercicio público a ciertos ministros que siempre fueron un yogurt vencido? Tal vez, el “fenómeno Kast” necesita mejores asesores, comunicadores y un equipo interno, por ahora, lo público versa sobre la base de una gestión poco fina, con grandes deudas sociales y un profundo sentido de retórica abstracta, poco cercana a la sociedad civil, por consecuencia, algo que le podría pasar la cuenta en la antesala de su primera cuenta pública, un viacrucis que parece paulatinamente chorrear sangre.

  • Benjamín Escobedo Araneda.
  • Estudios de Doctorado en Historia.
  • Licenciado en Historia y Licenciado en Teología.
  • Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile.
  • Investigador Asociado de Ediciones Escaparate.
  • Columnista – Escritor - Docente

Compartir este artículo