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La brecha laboral y salarial que subsiste en Chile. Por Geraldine Vives

Antes de la pandemia, nuestro país ya presentaba una brecha importante en la participación laboral femenina. De acuerdo con el análisis del PNUD-OIT, en los momentos más álgidos de la crisis, la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral era del 41,3%, lo que representaba un retroceso de más de 10 años en este indicador.

Cifras similares revelaba el Women in Work Index 2022 -realizado por PwC, que evalúa los resultados laborales de las mujeres en 33 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-, después de una década de avances lentos pero constantes de las mujeres en el trabajo en todas las naciones, el índice cayó por primera vez en su historia.

Si bien Chile ha mejorado el indicador de participación laboral femenina a niveles prepandemia, la participación laboral en directorios se mantiene en torno al 10% y en el resumen del índice se posiciona en el lugar 31 de los 33 países analizados, por sobre solo de México y Corea.

El estudio también entrega estimaciones del tiempo que llevaría cerrar las brechas y lograr la paridad de género entre hombres y mujeres en el mercado laboral a nivel global, señalando que en participación laboral femenina serían 33 años para igualar la tasa de participación masculina actual del 80%.

Las desigualdades de género en esta materia fueron marcadamente más agudas en los tres quintiles de menores ingresos. La salida masiva de mujeres del mercado laboral y su lento retorno, tienen múltiples y complejas explicaciones. Una de ellas es que las labores domésticas y de cuidado son principalmente realizadas por mujeres. Las cifras del Ministerio de Desarrollo Social y Familia son alarmantes. El 68,4% de la población que cumple con dichas actividades y está ocupada -es decir, que realiza labores domésticas y/o de cuidado y también tiene un trabajo-, son mujeres. Por otro lado, en el 88% de los hogares con presencia femenina y al menos un hombre mayor de edad, el trabajo doméstico no remunerado es realizado exclusivamente por una mujer.

Otra de los aspectos en el que la desigualdad es preocupante e histórica es la brecha salarial entre hombres y mujeres: de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el cuarto trimestre del 2021, la brecha salarial entre mujeres y hombres es de un 21,7%. Según el estudio citado anteriormente Woman in Work Index 2022, tomaría 63 años emparejar la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Es muy poco probable, que personalmente pueda presenciar la paridad de género en los aspectos mencionados, pero soy una convencida que desde el lugar donde cada una este, es necesario hacer esfuerzos concretos y sostenidos para aportar en este desafío.

No se trata de no querer recibir flores ni chocolates, sino de que todos y todas tengamos la convicción e impulsemos que el trabajo, sueldos, cuidados y labores domésticas ocurran en condiciones equivalentes entre hombres y mujeres.

Geraldine Vives, directora de la Escuela de Odontología de la Universidad Diego Portales.

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